'Correcaminos' se impone a 'Titán II'

El animal de Emilio Lara consigue la victoria en el XXI Rally de Caracoles de Tricio

Nada menos que 127 milímetros en cinco minutos. Ésa es la marca que ha conseguido Correcaminos, el vencedor del XXI Rally de Caracoles que se celebra anualmente en Tricio (La Rioja), en el que han participado 68 esforzados moluscos que, además de su casa, debían arrastrar una lata de pimientos de 250 gramos. Correcaminos se ha impuesto a Titán II, que sólo ha logrado recorrer 125,5 milímetros.

Correcaminos pertenece a la escudería de Emilio Lara Morga, un niño de siete años residente en Logroño, que se ha llevado el trofeo de la XXI edición del rally de arrastre y 20 euros. Pese a su espectacular marca de 127 milímetros, Correcaminos se ha quedado lejos de la mejor marca de la competición, conseguida el año pasado por Sony, quien, entrenado por el madrileño de seis años Juan Nalda, dejó el récord del circuito ?un tablero- nada menos que en 20 centímetros.

Titán II, de la ganadería de Irati Martínez, de cuatro años, vecina de Vitoria (Álava), ha tenido que conformarse con el segundo premio, trofeo y 15 euros, mientras que Cuernitos, de Mónica Romero, de 10 años, que corría en casa, se ha colgado el bronce y 10 euros con una marca de 122,5 milímetros.

El organizador de la carrera, Pedro Julián Alegría, ha destacado la aceptación, cada vez mayor, de esta curiosa tradición, iniciada por un albañil de Portugalete (Vizcaya) veraneante en Tricio, quien vio cómo un caracol arrastraba una alpargata. Este año el rally ha congregado a mayor número de moluscos respecto a anteriores ediciones. Nada menos que 68 caracoles se han dejado los cuernos arrastrando las latas. Además, el organizador ha explicado que la carrera ha sido presenciada por centenares de personas, procedentes de distintas localidades riojanas, así como de otras provincias españolas, entre ellas La Coruña, Cantabria, Aragón, Castilla y León y Navarra.

Durante la carrera, animada por los vítores y gritos de ánimo de los asistentes, los organizadores han tenido que vigilar para que los propietarios no se saltasen las reglas. Entre ellas, la de humedecer la pista, algo que sólo puede hacerse con un pulverizador. Tras el pistoletazo de salida, las reacciones de los corredores han sido variadas y si unos han optado por tirar para delante, otros se han dado la vuelta, corriendo hacia atrás y otros, los más tímidos, se han refugiado en el caparazón, temerosos de la presión ejercida por el respetable.

La carrera de caracoles fue el acto central del Festival del Caracol de Tricio, en el que se degustaron unas 1.200 raciones.

Vista de la carrera de Tricio, con los caracoles en pleno esfuerzo.
Vista de la carrera de Tricio, con los caracoles en pleno esfuerzo.EFE
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