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Los pulmones de Madrid tendrán 3.330 toneladas de oxígeno más

Las primeras 150 hectáreas del futuro Parque de Valdebebas, tan grande como Hyde Park y Central Park juntos, se empezarán a plantar en otoño

Esta inmensa parcela con forma de trébol eram hasta hace poco 150 hectáreas de vertederos.
Esta inmensa parcela con forma de trébol eram hasta hace poco 150 hectáreas de vertederos. EFE

El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, ha asegurado hoy que el futuro Parque de Valdebebas, con 206.340 árboles, 183.194 arbustos y 274 hectáreas de pastizal natural, fijará 1.250 toneladas anuales de dióxido de carbono y liberará 3.330 toneladas de oxígeno extra para los castigados pulmones de la capital. Más de 14 meses de trabajo en los que se han movido unos seis millones de metros cúbicos de tierra y materiales han transformado las 150 hectáreas de antiguos vertederos que conformarán la zona central del futuro parque en suaves lomas listas para ser plantadas el próximo otoño.

Cuando acabe esta primera fase en 2009 y el resto del parque, con sus 470 hectáreas, en 2011, lo que era un "desierto" será una zona verde cuatro veces mayor que el Retiro y equivalente a la suma del Hyde Park londinense y el Central Park neoyorquino -de 142 y 341 hectáreas-, según han destacado en una visita de obras el alcalde y la delegada de Medio Ambiente, Ana Botella.

Dentro de cuatro años, la treintena de pinos valientes que desde hace décadas resisten en medio de este terreno estarán rodeados de más de 200.000 árboles -concretamente 206.340, una precisión que ha sorprendido al propio alcalde-, que, siguiendo con las comparaciones, son nueve veces más de los que hay en el Retiro. Las plantaciones se iniciarán el próximo otoño, en octubre o noviembre en función de las condiciones meteorológicas, y se repetirán en las misma época -la óptima para su supervivencia- de 2008.

El dibujo de un gigantesco árbol

Antes, en lo que queda de verano, se terminarán los trabajos de construcción de las infraestructuras necesarias, fundamentalmente las destinadas al riego con agua reciclada y las eléctricas, también con cargo al presupuesto total del parque, que alcanzará los 90 millones de euros. Se encuentra entre la R-2, la M-40, la autovía de acceso a la T4, la nueva zona residencial de Valdebebas y la antigua de Las Cárcavas, la futura ampliación de los recintos feriales y la ciudad deportiva del Real Madrid. En las inmediaciones, las urbanizaciones de La Moraleja y El Encinar de los Reyes, el barrio de Sanchinarro y Hortaleza.

Desde el aire, los pasajeros de los aviones que aterricen o despeguen de Barajas podrán ver el parque como el dibujo de un gigantesco árbol en el que el tronco será un laberinto verde y un arboreto, plantado en un terreno formado por reproducciones de vegetaciones de dehesa, ribera y terrazas. La copa de ese enorme árbol serán reproducciones de los ecosistemas de La Mancha, la Alcarria, los Montes de Toledo y los sistema Ibérico y Central. Está pensado para garantizar su autoabastecimiento, para lo que dispondrá de una planta de compostaje para el reciclado de su biomasa natural; un vivero donde se cultivarán las plantas de reposición y sistemas para el aprovechamiento de lluvia.

Estará conectado a la red de agua reciclada de Madrid y tendrá tres embalses de 88.000 metros cúbicos que estarán conectados con el sistema de riego y el circuito de agua ornamental del propio parque. El que será el segundo parque de Madrid en extensión, sólo superado por la Casa de Campo, que tiene 1.700 hectáreas, podrá asimilar 1.250 toneladas anuales de gases de efecto invernadero y liberar otras 3.330 de oxígeno gracias a la función de fotosíntesis que realizarán sus más 200.000 árboles, más de 180.000 arbustos y 274 hectáreas de pastizal natural. Tendrá además 5,2 kilómetros de carril bici y otros 31,6 de paseos y senderos.