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Rubalcaba asegura que los etarras del coche de Ayamonte no tenían objetivos concretos

El Gobierno califica de "propaganda" la información de 'Gara' sobre sus reuniones con ETA

El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha asegurado hoy que en el ordenador que se incautaron las Fuerzas de Seguridad tras la localización de un coche cargado con más de 100 kilos de explosivos en la localidad andaluza de Ayamonte "no había objetivos concretos para el supuesto comando". Rubalcaba, que se encuentra de visita oficial en Dakar junto con el ministro de Trabajo, Jesús Caldera, ha hecho esta afirmación a los periodistas al ser preguntado por esta cuestión y por las novedades de la investigación.

El titular de Interior ha descartado "por completo" que el vehículo que abandonaron los terroristas haya ido a Francia, como aseguran algunos medios de comunicación, al señalar que "tenía muy pocos kilómetros hechos". También se ha referido a que los miembros del "supuesto comando" de ETA salieron huyendo porque había un dispositivo en la frontera y otro de la Guardia Civil y de la Policía "muy importante". En este sentido, ha insistido en que "está confirmado que salieron huyendo precipitadamente y abandonaron todo lo que había en el vehículo".

Preguntado sobre si le habían molestado las declaraciones del consejero de Interior del Gobierno Vasco, Javier Balza, en las que aseguraba que era muy raro que hubiera un control en una frontera internacional, ha dicho: "radicalmente no". Al respecto, el ministro ha apuntado que entre ambos existe una "excelente relación".

Por su parte, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha declinado comentar la información que hoy publica por el diario vasco Gara sobre supuestas reuniones del Ejecutivo con ETA en marzo. Para Zapatero, estas informaciones son "especulaciones que responden a una propaganda muy evidente". Gara asegura en su edición de hoy que el Gobierno ofreció a ETA en marzo la legalización de la marca electoral de la izquierda abertzale Batasuna y la reactivación del proceso de negociación a cambio de que la banda emitiera un comunicado en el que se garantizase que no habría más atentados.

Según cuenta el diario abertzale, en esa reunión, en la que sólo participó un representante del Gobierno por motivos de "seguridad", el Ejecutivo ofreció la posibilidad de "abrir negociaciones en los dos carriles", es decir, "el político y el militar", a cambio de que "la izquierda abertzale" corrigiese "los estatutos del nuevo partido inscrito (Abertzale Sozialisten Batasuna) para adecuarlos más a la Ley de Partidos" y de que ETA "garantizase además que no habrá atentados" en un comunicado.

La organización reivindicaba el cumplimiento de los supuestos acuerdos suscritos con el Gobierno en 2005, especialmente el "acuerdo político pendiente", según Gara, pero el Gobierno quería "un compromiso firme y claro de renuncia a los atentados", dado que el atentado de la T-4 de Barajas había cercenado "el margen de acción de La Moncloa, además de dejar en entredicho la credibilidad de ETA". En este comunicado, el Gobierno no "pide un desarme, pero sí seguir sin atentados", sostiene Gara.

ETA propuso entonces "una fórmula de relanzamiento del proceso" apoyada en los principios de "acuerdo político" y "distensión bilateral", que podría plasmarse en una declaración del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Sin embargo, para ETA "la clave para apreciar" si había "voluntad" no era "ésta, sino el acuerdo político".

Esta reunión estuvo precedida de una carta de ETA dirigida al presidente del Gobierno en febrero, en la que la organización recrimina al Ejecutivo su "error" de dar por finalizado el proceso tras el atentado de la T-4 y le insta a profundizar en la negociación, "el único camino que puede conducirnos a un escenario de paz estable y definitivo". En dicha carta, ETA reitera su intención de reactivar el proceso de paz y emplaza a Zapatero "a actuar con altura de miras" y no caer "en la tentación de repetir ciclos de represión y fórmulas políticas que han fracasado, apartándose de la estrategia del PP y la extrema derecha y apostando definitivamente por una solución política y negociada".

Gara asegura que las reuniones de marzo entre el Gobierno y ETA fueron el primer contacto entre ambas partes tras el atentado del 30 de diciembre en la T-4 de Barajas, en el que murieron dos personas, y sirvieron como preparación de las supuestas reuniones del mes de mayo, durante la campaña electoral, de las que el diario abertzale informó la semana pasada y que han sido desmentidas por el Gobierno. También cuenta Gara que el equipo negociador de ETA había sufrido una baja con la detención de Jon Iurrebaso, arrestado en Francia junto a Kepa Suárez. El diario vasco cuenta que ETA exigió su liberación "como premisa obvia para poder dar viabilidad" y que el representante del Gobierno, calificando de "accidente" el arresto, aseguró que el Gobierno ya estaba gestionando con Francia su liberación.