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Juicio por el 11-M

La madre de Zougam reitera que el 11-M durmió en casa "hasta las 10"

La testigo lamenta la acusación de su hijo, presunto autor material de los atentados de Madrid

La madre del acusado Jamal Zougam, presunto autor material de los atentados de Madrid, ha asegurado ante el tribunal del 11-M que su hijo "dormía delante de mí" la noche del 10 al 11 de marzo de 2004 y ha lamentado la acusación hacia su hijo, a pesar de que las horas en las que se produjo la matanza del 11-M él se encontraba en su casa. "Se han dicho muchas cosas de él", ha lamentado.

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El juez acusa a su hijo de 191 asesinatos en grado de consumación, 1.824 en grado de tentativa, cuatro delitos de estragos terroristas y pertenencia o integración en organizaciones terroristas. Visiblemente emocionada, la madre del principal acusado por la matanza de Madrid ha defendido la inocencia de su hijo. Según su relato, el 11 de marzo de 2004 Zougam se levantó a las "diez de la mañana y estuvimos viendo la tele hasta las once". Además, ha asegurado que su hijo no seguía ninguna corriente violenta del islamismo.

Antes de marcharse, ha intentado entregar un papel al tribunal, algo que le ha sido impedido porque cualquier documento debe ser aportado por una parte procesal y admitido por la Sala. Después, ha mandado un beso con la mano hacia la zona separada por un cristal blindado donde se encuentran los acusados, entre ellos Zougam.

Tras este testimonio ha declarado brevemente Abdelilah Ahmidan, quien conocía a Zougam del gimnasio, aunque no ha sabido precisar si coincidió con él los días 10, 11 o 12 de marzo.

Las fotos de la mochila bomba

El primer testigo que ha prestado declaración en la jornada de hoy, un miembro de la Brigada Provincial de Policía Científica, ha asegurado que las fotos que su equipo realizó de la mochila de Vallecas han "desaparecido". El agente se encontraba en la morgue improvisada en Ifema en la madrugada del 11 al 12 de marzo de 2004. Entonces, recibió órdenes de dirigirse al Parque Azorín, ya que los TEDAX necesitaban un reportaje fotográfico de la mochila bomba localizada en la comisaría del distrito de Vallecas. A su llegada -ha explicado- la bomba no había sido aún desactivada, por lo que se negó a realizar instantáneas alegando que el artefacto podía activarse al detectar la luz del flash. Por ello, entregó la cámara a uno de los artificieros para que se acercara con la cámara e hiciera las fotos. "Antes de irnos el comisario general de Seguridad Ciudadana me dice que le dé el carrete de la cámara para que el revelado sea más urgente". Esta petición no le extrañó ya que la máquina reveladora de su Brigada llevaba estropeada "mucho desde hace años" y pensó que era lógico agilizar la labor lo más posible. "El carrete desaparece" después de esto, destaca el agente; de hecho, reconoce que las veces que ha preguntado por él en ocasiones posteriores le han dicho miembros de su Brigada "que las fotografías no existían".

El siguiente testigo que ha declarado hoy era el comisario de Puente de Vallecas el día de los atentados. Hoy ha asegurado que nunca vio la mochila con el artefacto hallado en su comisaría. "Yo jamás ví la bomba", ya que le avisaron cuando ya había sido conducida al Parque Azorín para su desactivación.

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