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El Gobierno pide al armador del 'Ostedijk' un plan de actuación urgente

Narbona insiste en que el buque que desprende gases no supone "ningún riesgo" para Galicia

Madrid / Santiago de Compostela

El Gobierno español ha solicitado al armador del buque holandés Ostedijk un "plan de actuación" respecto al barco, que permanece a unas 13 millas al noreste de la ría de Viveiro con parte de su carga -unas 6.000 toneladas de fertilizantes- en proceso de descomposición. La directora de la Sociedad Estatal de Salvamento Marítimo (Sasemar), del Ministerio de Fomento, Pilar Tejo, instó al armador a presentar este informe "antes de las 22.00 horas" de ayer.

Mientras tanto se continúa con el vertido "intermitente" de agua desde el buque Alonso de Chaves sobre la escotilla de la bodega número dos, donde se encuentra la carga afectada, con el fin de enfriar la zona y tratar de que se detenga el proceso de descomposición. El Gabinete de crisis ha requerido el plan de actuación al armador, ante la ausencia del capitán del buque, que solicitó su evacuación al sentirse "indispuesto".

El responsable del Ostedijk había sido trasladado esta tarde al buque de salvamento Don Inda, junto a los otros siete tripulantes que permanecían en el carguero, después de que el domingo cuatro compañeros solicitasen su evacuación por problemas respiratorios. Tejo ha informado de que el capitán presentaba "aparentemente los mismos síntomas" que estos otros cuatro tripulantes, por lo que ha sido tratado en el Hospital da Costa de Burela (Lugo).

Por otra parte, el presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, ha asegurado que la alternativa escogida para el buque holandés es la que mejor garantiza la "seguridad para la propia tripulación y para las personas y los territorios". Pérez Touriño ha señalado que la posición del buque está determinada en función de los vientos y las condiciones del mar, y ha indicado que el barco está "permanentemente alejado de la costa".

El presidente gallego ha explicado que se rechazó la decisión de mantener el buque en la fachada atlántica al "soplar vientos del sur" por lo que se decidió orientarlo hacia el norte, con el fin de facilitar la ventilación y la aireación de la carga. También ha afirmado que "no existe el menor riesgo de contaminación", y ha indicado que la decisión del "operativo responsable" consiste en mantener al Ostedijk en una zona tranquila y al abrigo de los vientos del sur.

Narbona: "no hay ningún riesgo"

La ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, insistió ayer en que la presencia del buque holandés Ostedijk cerca de la costa de Lugo no entraña "ningún riesgo" de contaminación en el litoral. Narbona ha asegurado que ni siquiera en el momento en que el barco estaba más cerca de la costa gallega se produjeron emanaciones de gas tóxico. En este sentido, la ministra, que ha admitido la necesidad de extremar la "prudencia" a pesar de todo, ha subrayado que, hasta el momento, el gas tóxico que proviene de este barco no ha causado daños ni personales ni medioambientales.

El gabiente de crisis formado para resolver el problema tomó el domingo la decisión de que regresara a Galicia, a donde ha llegado a las siete de la mañana, para intentar enfriar la carga del barco en un área con mejores condiciones climatológicas, lejos de los fuertes vientos.

No se llevará a un puerto

Se descartó además "cualquier solución en instalaciones portuarias", es decir, que el barco sea acercado a puerto, por el riesgo que puede suponer para la población. El Gobierno y la Xunta cuentan con la asesoría de dos expertos en el fertilizante que porta el barco y están "en contacto permanente con técnicos de seguridad de la la empresa noruega fabricante del producto", según ha informado la directora de Sociedad Salvamento y Seguridad Marítima (Sasemar), Pilar Tejo. "Están viajando hacia España y hoy (por ayer) por la tarde estarán en Coruña para seguir con ese asesoramiento", ha añadido.

Los problemas del buque comenzaron la madrugada del viernes al sábado, cuando la carga de fertilizantes sufrió cerca de la costa de A Coruña una "reacción química" que obligó a detener los motores y a emitir una llamada de auxilio a la que acudió el remolcador Don Inda, del Ministerio de Fomento, para alejar el barco de la costa. Menos de 24 horas después, Fomento permitió al barco seguir su rumbo y ayer por la mañana sufrió los mismos problemas, por lo que giró 180 grados para volver sobre sus pasos.

La plataforma Nunca Mais ha acusado al Gobierno de haber actuado hasta ahora de "forma errática y poco transparente" en este caso. Según ha declarado el portavoz de "Nunca Mais", Rafael Villar, "se están manteniendo unas actuaciones bastante dubitativas. En este momento desconocemos cuál es la solución que se le pretende dar al buque". Por ello, el portavoz de Nunca Mais ha demandado "una información más transparente y más veraz, porque se dispararon todas las alarmas en la ciudadanía, como es normal en estos casos, y por tanto desde los poderes públicos se tienen que aportar datos reales sobre lo que se pretende hacer".