Los vehículos que están ganando la carrera de los repartos a domicilio

Más de la mitad de los compradores en línea reclaman envíos urgentes, pero también que sean responsables con el medio ambiente. Dos demandas que empresas como Correos intentan cumplir con nuevas formas de distribución de paquetes, más ágiles y menos contaminantes

A la mayoría de los ciudadanos ya no le importa tanto el hecho de que un mensajero le entregue un paquete en la puerta de su casa, sino cuál y cómo ha sido su trayecto hasta llegar a sus manos. Tres son las características que definen hoy día un envío perfecto: rápido, seguro y, sobre todo, sostenible. De hecho, el 55,8% de los compradores afirma que estaría dispuesto a penalizar (o ya lo ha hecho) a las empresas que no incorporan políticas ecológicas en su modelo de negocio, según el informe La sostenibilidad en el ‘e-commerce’ actual. El impacto de nuestra decisión de compra, elaborado por EAE Business School y publicada el mes pasado. Exigencias que las empresas de paquetería intentan cumplir con nuevas formas de distribución y experimentando en las calles la eficacia de nuevos vehículos que esquiven el tráfico, protejan las entregas y sean limpios. Razón por la que las vías de muchas urbes se han convertido en un auténtico campo de pruebas donde bicicletas, furgonetas eléctricas y patinetes compiten por ser la solución al tráfico, la contaminación y las entregas rápidas. ¿Cuál ganará la batalla por hacerse con el reparto urbano?

Testigo de esa batalla por la supremacía es Francisco Javier Caballero, responsable de Área de Motorización de Correos, una de las compañías con más peso nacional en la distribución de paquetería, tanto en las grandes ciudades como en las pequeñas. En solo cinco años, Correos ha pasado de mover 52,3 millones de paquetes a 208,9 millones: “Cada mes nos llaman varias empresas dedicadas al diseño y fabricación de nuevos vehículos de reparto. Como la red de Correos es tan grande, quieren que probemos sus modelos para conocer cuáles son más viables”, comenta Caballero. Desde que en el último lustro el comercio electrónico comenzase a romper récords de facturación, este operador logístico no ha parado de ensayar la adaptabilidad de los vehículos: “Estamos construyendo un nuevo modelo de distribución y estudiamos la casuística en cada ciudad. Eso es muy importante. En Toledo, por ejemplo, es complejo repartir con una furgoneta eléctrica por el casco antiguo, pero sí es factible con una moto de tres ruedas que lleve un compartimento de hasta 500 litros de capacidad para almacenar los paquetes. Un modelo de reparto de éxito es aquel que puede adaptarse a las nuevas necesidades”, detalla el especialista. Estos vehículos eléctricos que cita Caballero generan hasta un 42% menos de emisiones que una camioneta de combustibles fósiles, según un estudio de la Universidad de Nimega (Países Bajos).

Carros asistidos, los nuevos compañeros de los carteros

El mayor enemigo de las entregas rápidas en la última milla –último tramo del reparto, el que va desde los almacenes de mensajería hasta los domicilios– es el tráfico. Durante el horario de comercio (de 9.00 horas a 17.00 horas), la demanda de aparcamiento en las ciudades aumenta hasta un 70%, según el estudio El futuro de la logística de última milla elaborado por la consultora Deloitte en 2020. Como consecuencia, la congestión aumenta y muchos transportistas se ven obligados a aparcar en doble fila. El problema aumenta si la vivienda del destinatario está en una zona peatonal o con restricciones a vehículos contaminantes. El tiempo dedicado a cada entrega se reduce y se demora. Acabar con ello es el objetivo principal de los operadores logísticos y las alternativas, aunque variadas, apuntan en la misma dirección: vehículos ágiles que puedan circular y estacionar en cualquier parte. La apuesta de Correos son sus carteros, unos 10.000 en toda España, que reparten a pie a diario. Como explica Javier García, responsable de Planificación y Procesos de Correos: “Vamos hacia una potenciación de estos repartidores, apoyados con un pequeño equipamiento que ayude a su labor: bicicletas, patinetes o vehículos de pequeño tamaño”. Entre sus últimos lanzamientos está el último carro de reparto asistido con motor eléctrico, un proyecto piloto que ya está funcionando en siete ciudades españolas.

Conoce en profundidad todas las caras de la moneda.

Suscríbete

El concepto de este pequeño vehículo gira en torno a una reconversión del patinete eléctrico. Para ello, Correos –a través de su incubadora de startups, CorreosLabs– ha colaborado con las empresas españolas Mooevo y Scoobic para desarrollar dos prototipos. Mooevo ha fabricado 24 carros incorporando una plataforma autoequilibrada (modelos conocidos como pusheboard) y Scoobic, otros 24 basados en el patinete convencional. Ambos, con motores eléctricos, llevan un compartimento en su parte delantera donde el cartero puede guardar los paquetes a repartir. Una idea similar a la que también está probando la empresa pública postal francesa, La Post. En este caso, se trata de un carro autónomo que acompaña y sigue al repartidor. Puede llevar hasta 150 kilos y, al igual que el español, puede circular por la acera, lo que evita problemas de tráfico y estacionamiento. Este vehículo lleva sensores que le permiten detectar y esquivar obstáculos y transeúntes.

La era de las bicis de carga

Para Aitor Eriz, responsable de Movilidad y Tráfico de la consultora vasca de ingeniería, transporte y movilidad DAIR, en primera línea de esta revolución urbana se encuentra la bicicleta de carga: “Hay estudios que demuestran que una bicicleta eléctrica de carga puede entregar mercancías un 60% más rápido que las furgonetas convencionales”, afirma. Algunas de las publicaciones a las que hace referencia este experto es el experimento que realizó la Active Travel Academy de la Universidad de Westminster (Londres, Reino Unido) sobre la eficacia de este vehículo en la última milla. Un equipo de académicos de este departamento estudió los datos extraídos de los GPS de las bicis de la compañía de reparto y alquiler Pedal Me correspondientes a cien días de trayectos. Los resultados demostraron que las bicicletas, de media, se demoraban una hora en entregar los paquetes, en contraposición a las seis que necesitaba una furgoneta. Según la directora del estudio, Ersila Verlinghieri: “Estimaciones recientes sugieren que hasta el 51% de todos los viajes de carga en las ciudades [europeas] podrían ser reemplazados por bicicletas de carga”.

Un estudio de la Universidad de Westminster (Londres, Reino Unido) señala que las 100.000 bicicletas de carga introducidas en Europa entre 2018 y 2020 ahorran al mes la misma cantidad de CO2 que se necesita para transportar a unas 24.000 personas de Londres a Nueva York y viceversa.
Un estudio de la Universidad de Westminster (Londres, Reino Unido) señala que las 100.000 bicicletas de carga introducidas en Europa entre 2018 y 2020 ahorran al mes la misma cantidad de CO2 que se necesita para transportar a unas 24.000 personas de Londres a Nueva York y viceversa.PIKSEL / Getty Images/iStockphoto

Otro punto a favor de la bicicleta, comparado con las furgonetas de combustible, es el bajo nivel de emisiones que generan: hasta un 90% menos. Dato importante si se tiene en cuenta, como apunta Eriz, que el 38% de desplazamientos diarios son repartos de mercancías: “Muchos se están haciendo con una flota anticuada. El 60% de dichos vehículos tienen más de 10 años de antigüedad. Eso es un problema. Sustituirlos por bicicletas es un avance hacia la sostenibilidad que estamos buscando y que los clientes demandan”, cuenta el especialista. No obstante, también tienen limitaciones que pueden frenar su efectividad: la orografía de la ciudad en cuestión (no es lo mismo una ciudad plana que una con cuestas) y las infraestructuras de movilidad con la que cuente la urbe, como carriles adaptados. La mejor solución a medio plazo que prevé Eriz es combinar el uso de los diferentes vehículos: carros asistidos, bicis, ciclomotores y furgonetas eléctricas; cada uno, según las necesidades de cada trayecto. Para ello, la construcción de centros de distribución dentro de las ciudades, conocidos como micro-hubs, será vital.

El futuro empieza en las oficinas de reparto

Los microhubs son pequeños almacenes logísticos ubicados en los centros urbanos. Su misión es recibir durante la noche la mercancía de grandes camiones y furgonetas (procedentes de grandes almacenes y centros de distribución ubicados en las afueras), ordenarla y repartirla al día siguiente con vehículos de menor tamaño, como los citados anteriormente. Su funcionamiento recuerda a las oficinas de Correos, que sirven de nexo y punto de reparto o recogida de correspondencia. Ahora también de paquetería. De hecho, estos microhubs, al encontrarse en los centros urbanos, permite a los compradores en línea acudir hasta ellos para recoger su pedido. La suma de todo esto ayuda a que la congestión disminuya y mejore la movilidad en las ciudades. “Nosotros nos encontramos remodelando nuestra red para adaptarla a estas nuevas modalidades. La idea es agrupar un número determinado de nuestras oficinas que dependan de uno de estos hubs”, dice Caballero, el responsable de Área de Motorización del operador logístico público.

Igual de importante es la actitud de los consumidores y que las compañías de paquetería incorporen en sus opciones envíos sostenibles, es decir, aquellos cuyos plazos de entrega oscilen entre dos y cinco días, que permitan a la empresa consolidar los pedidos y hacer menos desplazamientos para entregarlos. La diferencia ambiental es relevante. Un pedido urgente genera hasta medio kilo más de CO₂ que un envío verde, según datos elaborados por el Centro de Transporte y Logística del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés). Empresas como Correos ya cuentan con un servicio de reparto con vehículos con cero emisiones y en el que incluso los embalajes de los paquetes están fabricados con material reciclado.

Archivado En: