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Planes de igualdad contra la despoblación

Resolver la crisis demográfica es prioritario para garantizar una economía robusta y acabar con las desigualdades territoriales. Banco Santander afronta este reto con la puesta en marcha de distintas iniciativas

A menos de dos horas en coche de Madrid se encuentra la Serranía Celtibérica, un amplio territorio que supone el 13% de la superficie total de España y se extiende a lo largo de diez provincias repartidas entre Aragón, Valencia, Castilla y León, La Rioja y Castilla-La Mancha. Más de 63.000 kilómetros cuadrados (dos veces la extensión de Bélgica) que incluyen 1.632 municipios, en los que apenas viven medio millón de personas. O lo que es lo mismo, 7,98 habitantes por kilómetro cuadrado.

El epicentro de este páramo demográfico es la región de los Montes Universales, entre Teruel y Cuenca, con una densidad de población menor que Laponia. Es la zona más despoblada, más olvidada y más vacía de España: 3.500 kilómetros cuadrados (más o menos como la provincia de Gipuzkoa), con 1,69 habitantes por kilómetro cuadrado. Un desierto demográfico habitado por una población envejecida, sin relevo generacional, en el que los jóvenes emigran ante la ausencia de oportunidades laborales. Una situación muy similar se repite en otros rincones del país: Galicia, Andalucía, Extremadura, Asturias, Cantabria…

El reto demográfico es una de las grandes cuestiones a las que se enfrenta España. Pero este problema, compartido por muchas regiones y países europeos, presenta diferentes particularidades en cada uno de ellos. Por ese motivo, cada Estado debe abordarlo con un enfoque personalizado, según admiten los responsables de la UE.

Impacto en la economía

En el caso de España, la situación requiere la necesidad de pasar a la acción. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), la natalidad ha descendido un 30% en la última década. Además, el número de hijos por mujer (1,2) también ha caído un 40% en los últimos 10 años. Sin embargo, tres de cada cuatro mujeres desearían tener al menos dos hijos, pero no pueden hacerlo por dificultades laborales o de conciliación. Si España continúa en esta senda, Naciones Unidas prevé que en 2050 sea el segundo país más envejecido del mundo, solo por detrás de Japón, con el consiguiente impacto sobre la productividad y el crecimiento.

Estos datos evidencian la necesidad de generar un cambio en los modelos de gestión de las empresas, para que incluyan políticas de apoyo a la natalidad, como la corresponsabilidad y la flexibilidad. También demuestran la importancia de establecer unas políticas de inmigración que ayuden, en parte, a contrarrestar la evolución negativa de la demografía española. Pero la cuestión va mucho más allá, porque afecta al propio futuro del Estado del Bienestar: las pensiones, el gasto sanitario o el relevo laboral.

Según el INE, la natalidad en España ha descendido un 30% en la última década. Si continúa  esta senda, Naciones Unidas prevé que en 2050 sea el segundo país más envejecido del mundo.

La presidenta de Banco Santander, Ana Botín, ha reconocido en numerosas ocasiones que “afrontar los retos demográficos” es crucial en una sociedad cada vez más concienciada con la sostenibilidad. De hecho, el banco apoya y financia numerosas propuestas encaminadas a buscar soluciones a este problema. Dos ejemplos son la iniciativa Responsabilidad Demográfica Empresarial (que busca incorporar el reto demográfico a las políticas de Sostenibilidad Humana, Responsabilidad Social y Gestión de Personas de las empresas), o la Feria Nacional de Emprendedores, que pretende establecer alianzas y facilitar inversiones en el medio rural.

Planes de igualdad y conciliación

Asimismo, la entidad financiera ha apostado por desarrollar distintos programas encaminados a favorecer la igualdad y la integración de la mujer en el ámbito laboral. Es el caso de Santander Reencuentra, cuyo objetivo es ayudar a aquellas mujeres que abandonaron su carrera profesional por motivos familiares a reincorporarse al mercado laboral en empresas de su entorno. Además de una experiencia profesional temporal, el programa incluye acciones de formación, coaching y mentoring, para generar valor e incrementar la empleabilidad de estas mujeres, que llevan entre cinco y diez años fuera del mercado laboral.

En esta primera edición, han participado cien mujeres. Una de ellas es Clara Longares, quien tras ser madre vio cómo su vida fue cambiando. “Ves que no te puedes reenganchar en nada porque lo peor de todo es lo aislada que te quedas”, recuerda. Para Clara, esta iniciativa de Banco Santander supone un mensaje de aliento para este colectivo, ya que “lo importante es sentirte valorada y volver a estar en activo. Todavía hay mucho por hacer”. Y añade: “Hay que seguir creyendo en una misma, esa es una de las mayores batallas que tenemos las mujeres. Creer que podemos aportar mucho más de lo que se piensa, que estamos ahí con todo”.

Otro de los programas impulsados por Banco Santander encaminados en esta misma línea es Mujeres con S. Esta iniciativa de mentoring, que forma parte del programa Generación 81, busca reforzar el liderazgo de las mujeres que quieren crecer en el ámbito profesional, ya sea para ascender a un puesto de dirección, emprender su propio proyecto o desarrollarse dentro de su sector. Esta propuesta pretende unir a mujeres de éxito con aquellas que lo persiguen, para que todas se nutran de la inspiración necesaria para avanzar en sus metas.

Planes de igualdad contra la despoblación

El banco también ha aplicado diversas medidas corporativas y planes de igualdad en los distintos países en los que opera, con el objetivo de conseguir la equidad salarial de género en el año 2025. La conciliación es otra de las cuestiones clave para los responsables de la entidad financiera, que ha desarrollado unos estándares mínimos para las bajas de maternidad y paternidad. La idea es garantizar que los empleados puedan compaginar su trabajo con su vida fuera de la oficina.

Asimismo, Banco Santander ha puesto a disposición de su plantilla un sistema que les permite flexibilizar su lugar y sus horas de trabajo. La propia Ana Botín reconoce que, para construir un banco más responsable, es imprescindible “tratar de una forma sencilla, personal y justa” a cada trabajador. “Conseguir el equilibrio entre la vida familiar y laboral puede ser difícil y por eso queremos ayudar a nuestros empleados a conseguirlo. Así demostramos nuestro compromiso de apoyarlos y de fomentar la diversidad y la igualdad. Aún queda mucho por hacer, pero este es un paso importante en la dirección correcta”, incide.

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