Telefónica presenta una oferta junto a TIM y Claro por el negocio móvil de la brasileña Oi

La puja por el cuarto operador del país parte de 2.400 millones de euros y los activos se repartirán entre la empresa española, la italiana y la marca de Carlos Slim

Una tienda de Oi en Brasilia (Brasil).
Una tienda de Oi en Brasilia (Brasil).BLOOMBERG

Telefónica apuesta definitivamente por ampliar su negocio en Brasil. La multinacional española ha alcanzado un acuerdo con la italiana TIM y Claro, filial de América Móvil (del empresario mexicano Carlos Slim), para presentar una oferta vinculante por el negocio de móviles de la operadora brasileña Oi, según ha comunicado este sábado a la Comisión Nacional de los Mercados y Valores (CNMV).

Las compañías no han hecho público el importe de su oferta. El pasado mes de junio, la operadora brasileña fijó en 15.000 millones de reales (2.400 millones de euros al cambio actual) el precio mínimo de su negocio móvil y anunció que la venta se haría por subasta al mejor postor, con la excepción de que si la segunda mejor oferta solo es un 5% inferior también se valorarán las garantías legales o la solidez de la propuesta.

Los analistas confían en que la puja por todos los activos a la venta de Oi supere los 23.000 millones de reales (3.600 millones de euros). Y es que además del negocio móvil, el grupo brasileño prevé deshacerse de las torres de telefonía móvil, las infraestructuras de fibra y los centros de datos, y concentrarse en los servicios comerciales de conexión a Internet por fibra.

En agosto, el plan debe recibir el visto bueno de los bonistas de Oi, que se encuentra en concurso de acreedores desde 2016. La subasta se abrirá en el cuarto trimestre, y la operación se cerrará definitivamente, previa aprobación de las autoridades de competencia, en torno al cuarto trimestre de 2021.

La cuantía final de la puja se distribuirá entre los tres compradores. Si vence la oferta conjunta de los tres operadores, es previsible que se repartan el negocio móvil de Oi por regiones para no crear en ninguna de ellas una situación de dominio de mercado, salvando así la aprobación de las autoridades reguladoras y de la competencia brasileñas. El grupo español se asegura un derecho de tanteo que le concederá preferencia en el supuesto de que Oi reciba otras ofertas con un precio superior, para poder igualarla si fuera el caso.

“En caso de aceptación de la propuesta presentada y de ejecución de la operación, cada una de las partes interesadas recibirá una parte de dicho negocio. En caso de materializarse la operación, esta transacción generará valor a través de un mayor crecimiento, generación de eficiencias operativas y mejoras en la calidad del servicio. Asimismo, contribuirá al desarrollo y competitividad del sector brasileño de las telecomunicaciones”, explica Telefónica en su comunicado a la CNMV.

La operación lleva cociéndose hace meses. El pasado 11 de marzo, justo antes de declararse el estado de alarma en España por el estallido de la pandemia, las filiales en Brasil de Telefónica y la italiana TIM ya anunciaron su interés en comprar de forma conjunta el negocio de telefonía móvil del grupo brasileño Oi.

Telefónica Brasil, que opera en el país suramericano a través de la marca Vivo, es líder del mercado brasileño de telefonía móvil con una participación de casi el 33%, mientras que TIM Brasil es el tercer operador con una participación del 23,7%. Claro, la marca de América Móvil propiedad de Carlos Slim, acumula el 24,4% del negocio en el país latinoamericano, pero también es el mayor operador de la región.

Oi es el cuarto operador del mercado brasileño, por detrás de Vivo (Telefónica), TIM y Claro (América Móvil), con una cuota del 16,2% y 37 millones de clientes de telefonía móvil. Sin embargo, la compañía atraviesa una severa crisis desde hace cuatro años que frena su futuro en solitario. Oi se acogió a ley de quiebras en Brasil en 2016 para poder seguir operando y desde entonces buscó reorganizar con sus acreedores el pago de una deuda astronómica, que al término del primer trimestre de este año, se elevaba a 24.441 millones de reales (3.900 millones de euros).

La compañía presentó en junio pasado su Plan de Reorganización Judicial para salir del concurso de acreedores, el mayor declarado en la historia económica del país. Su plan pasa por enjugar ese endeudamiento con la venta de activos. Además del negocio móvil, prevé deshacerse de las torres de telefonía móvil, las infraestructuras de fibra y los centros de datos, y concentrarse en los servicios comerciales de conexión a Internet por fibra.

Un mercado estratégico

La operación para Telefónica entra de lleno en la filosofía del plan estratégico presentado el pasado mes de noviembre por José María Álvarez-Pallete, que sitúa a Brasil junto a España, Reino Unido y Alemania, como uno de los cuatro mercados prioritarios del grupo.

La crisis económica desatada por el coronavirus ha afectado duramente a Brasil y provocado el hundimiento del real, que se ha desplomado en un año de 0,24 a 0,16 euros. Esa devaluación ha castigado los resultados de Telefónica en Brasil y el valor de su filial brasileña, pero abaratará notablemente la operación de Oi en caso de que se lleva a cabo. Brasil supone en torno al 20% de los ingresos consolidados del grupo y más del 25% del resultado bruto de explotación. Es el país en que Telefónica tiene un mayor número de clientes, con 93,2 millones de accesos totales, de los que 74,7 millones son líneas de móvil.

La operación se aprobó en una reunión telemática celebrada por el consejo de administración de Telefónica Brasil, bajo la presidencia de Eduardo Navarro, y cuenta con Bank of America Merrill Lynch como asesor financiero. Los activos sobre los que se extiende la oferta son los derechos de uso del espectro, la base de clientes de móvil de Oi, elementos de red, entre ellos derechos de uso de inmuebles y torres y sistemas y plataformas.

Bajo la batuta de Pallete y pese a la pandemia, Telefónica ha estado muy activa este año a la hora de abordar operaciones corporativas. El pasado 6 de mayo, cerró el acuerdo para la fusión de su negocio Reino Unido, a través su filial O2, con el de la firma estadounidense Liberty Global, que opera bajo la marca Virgin Media. Y a comienzos de junio, pactó la venta de una cartera de torres de telefonía móvil en Alemania a Telxius, la sociedad participada por la propia Telefónica y el fondo KKR. Este viernes precisamente, la agencia Bloomberg se volvía a hacer eco de los posibles planes de Telefónica de sacar a Bolsa Telxius o fusionarla con su rival Cellnex.

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