Crisis del coronavirus

78 economistas holandeses exigen a su Gobierno una respuesta europea a la crisis del coronavirus

Los técnicos acusan al primer ministro de “obstruccionismo” y reclaman solidaridad con los países más afectados por la pandemia

Mark Rutte, primer ministro holandés, el miércoles en una visita a una escuela en la localidad de Oegstgeest
Mark Rutte, primer ministro holandés, el miércoles en una visita a una escuela en la localidad de OegstgeestRobin Van Lonkhuijsen/ANP/dpa / Europa Press

La política holandesa ha adquirido un inusitado protagonismo en las últimas semanas en los países del sur de Europa. La dureza del Gobierno encabezado por Mark Rutte en las negociaciones sobre la crisis del coronavirus provocaron incluso que el primer ministro portugués, el socialista António Costa, tildara de “repugnante” el discurso del ministro de Finanzas neerlandés. Ahora son 78 prestigiosos economistas del país los que cargan contra su propio Gobierno. Los expertos alertan al Ejecutivo de que su o"bstruccionismo” en la lucha contra los efectos económicos de la pandemia puede resultar contraproducente. Y reclaman una solución europea, también en interés de los propios holandeses.

“Hasta ahora, la mayoría de medidas son de carácter nacional.", protestan los economistas. Los firmantes del texto encuentran “particularmente llamativo” que los países del norte de Europa sean capaces de movilizar mucho más fondos que los del sur. "Es crucial el respaldo paneuropeo a los países más débiles. Ellos también deben poder impulsar una política eficaz. El coronavirus es un enemigo común y requiere una política común”, asegura el documento publicado en el diario Volkskrant e impulsado por expertos como Marcel Jansen, de Fedea.

Los firmantes no entran en muchos detalles de cuál es su propuesta y tampoco piden medidas que saben que los Gobiernos del norte de Europa no van a permitir. No mencionan los eurobonos (títulos de deuda mutualizada a los que Berlín y La Haya se oponen con rotundidad). Y se limitan a apuntar a los coronabonos
como una opción que se podría estudiar, siempre que sean restringidos a esta crisis sanitaria. Pero parecen mirar más hacia el fondo de rescate europeo (el Mede) como el instrumento adecuado para ayudar a Italia y España. En este aspecto coinciden con los Ejecutivos alemán y holandés.

“Una solución específica para esta crisis es posible. No requiere un mecanismo permanente de garantías mutuas ni la mutualización de la deuda existente, sino un respaldo financiero común para hacer frente a la crisis actual. Una solución obvia sería la activación del actual fondo de emergencia Mede ofreciendo, por ejemplo, líneas de crédito a los Estados miembros”, aseguran. Pero los economistas firmantes del manifiesto, a diferencia del Gobierno de Rutte, no exigen condiciones duras a cambio de esta ayuda del fondo de rescate.

Estos economistas no son los primeros en saltar en contra de la propuesta de su Gobierno de obligar a aceptar una condicionalidad tanto a Italia como a España a cambio de la ayuda para parar la crisis del coronavirus. El propio gobernador del banco central de Países Bajos, Klaas Knot, un halcón habitualmente alineado con las tesis más duras del norte, ha recriminado a su Gobierno la falta de solidaridad con los países que más están sufriendo la crisis. “Esto es una prueba para la zona euro. Cuando veo lo que está pasando con el coronavirus en países como Italia o España, creo que la petición de solidaridad es extremadamente lógica”, dijo Knot en una entrevista en el canal NRC. “Cómo pones en marcha esa solidaridad es una cuestión política. Pero los coronabonos son una opción”, añadió.

Los reproches de egoísmo parecen haber hecho mella en el ánimo del Ejecutivo holandés. Según un documento confidencial al que ha tenido acceso el Financial Times, el Gobierno del liberal Rutte estaría dispuesto a participar en un fondo común contra la pandemia que ascendiera en total a 10.000 o 20.000 millones. Esta es una cantidad modesta para la escala de la amenaza a la que se enfrentan Italia y España. Pero Rutte la plantea como una donación, no un préstamo, y se haría sin condiciones de ningún tipo.

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