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Así funcionan los planes de pensiones

Ante la incertidumbre que se cierne sobre el sistema público, muchos españoles que buscan seguridad a la hora de preparar su jubilación optan por esta vía.

Los planes de pensiones sirven para ahorrar a largo plazo y complementar la pensión pública de una forma flexible, tanto en las aportaciones efectuadas como en la estrategia de inversión. Las cifras hablan por sí solas sobre el éxito de estos instrumentos de ahorro, que han ido creciendo en España conforme se extendía la duda sobre la viabilidad del sistema público. A principios de 1990 los partícipes apenas superaban los 300.000. En marzo de este año, en España había 7,6 millones de españoles con un plan individual de pensiones, algo más del 16% de la población española. Este porcentaje de previsores para el futuro aumenta al 20% en comunidades como La Rioja, Castilla y León, Aragón y Madrid. El patrimonio de los fondos aportados se elevaba en esa fecha a algo más de 75.000 millones de euros, según Inverco. Y hay, además, dónde elegir: los planes ofertados por las entidades financieras se elevan a 1.076. Entre ellos, los del Banco Santander, que posee una cuota de mercado del 10,66%.

La mayor preocupación económica del ciudadano español es ahora no disponer de ingresos suficientes una vez que llegue la hora de jubilarse. Por encima incluso de no llegar a final de mes y no poder pagar la hipoteca. El 42% de los españoles tiene miedo de ese momento, según datos de un estudio elaborado por Grupo Zurich en colaboración con la Smith School de la Universidad de Oxford. Pese a la mala situación del mercado de trabajo y a la desconfianza en el sistema público, el estudio sostiene que los españoles no acaban de adoptar medidas activas para compensar una pérdida de ingresos o una prestación de jubilación insuficiente, en parte por el amplio desconocimiento que existe sobre las diferentes opciones. De hecho, solo un 9%, según el estudio, tiene un seguro de vida y apenas el 6% dispone de un seguro de protección de ingresos. Además, solamente uno de cada 10 encuestados está familiarizado con estos productos financieros. El ahorro sigue siendo el principal mecanismo de previsión en nuestro país, si bien un 33% de los españoles reconoce no haber ahorrado un euro en el último año.

¿En qué consisten?

La mecánica es más o menos sencilla. El partícipe del plan de pensiones realiza unas aportaciones a lo largo del año que, además de nutrir una hucha, se invierten según el plan diseñado por la entidad, lo que genera una rentabilidad. Llegado el momento de la jubilación, el beneficiario disfrutará de sus aportaciones más los intereses generados por la inversión.

Son productos diseñados a la medida, en los que el interesado establece cuándo y cuánto quiere aportar, en función de sus circunstancias personales. Lo mismo sucede al establecer el perfil de riesgo de sus inversiones. Hay planes con más o menos riesgo; pero el interesado siempre podrá cambiar sus derechos a otro plan que considere se adapta mejor a sus características.

Estos planes están supervisados por la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones y están sometidos a estrictas normas, que establecen los activos en los que se pueden invertir, así como los porcentajes máximos de inversión de su patrimonio según las características del activo y del emisor. Desde el punto de vista fiscal, las aportaciones a un plan de pensiones reducen la base imponible del IRPF. El partícipe puede desgravarse hasta un máximo de 8.000 euros o hasta el 30% de los rendimientos del trabajo y de actividades económicas.

¿Se puede recuperar el dinero?

En caso de necesidad apremiante, una de las principales dudas es si se pueden rescatar los fondos antes de la jubilación. Es una pregunta habitual, con respuesta positiva en los casos de invalidez, desempleo de larga duración, grave enfermedad o desahucio de la vivienda, por ejemplo. Obviamente, en caso de fallecimiento, el rescate de los fondos pasará al beneficiario designado en el contrato por el titular del plan.

Una pirámide de inquietante silueta

La población envejece y nuestra esperanza de vida para el año 2040 será de 85,8 años, la mayor del mundo. Paralelamente, la natalidad cae con fuerza; desde hace años ya hay más muertes que nacimientos en España. En 2018, la situación de nacimientos y muertes fue similar a la del año 1941, en plena posguerra. La pirámide poblacional cambia hacia una silueta ciertamente temible. Según el Banco de España, en 2050 el 51% de la población española será mayor de 66 años. Las proyecciones del Ministerio de Economía anticipan que, para ese mismo año, habrá seis jubilados por cada 10 trabajadores, con un gasto público incesante en pensiones, sanidad y cuidados de larga duración. Si actualmente nuestro gasto en pensiones es de 140.000 millones de euros, para 2050 se elevará a 300.000 millones, según el Plan de Estabilidad 2019-2022 enviado por España a la Comisión Europea.

Construir un gran acuerdo para la reforma de las pensiones es uno de los mayores retos que aguardarán al nuevo Gobierno. Un desafío que parece ya inaplazable a tenor del panorama descrito. Pero el futuro de las pensiones no solo depende de la pirámide poblacional sino también del alto desempleo y de la precariedad laboral, circunstancias que hacen más explosiva aún la ecuación en un sistema de reparto como el español: se multiplica el número de beneficiarios mientras disminuye el número de contribuyentes.

La oferta del Banco Santander

El Banco Santander gestiona un patrimonio de 7.700 millones de euros a 31 de diciembre de 2018, según cifras de Inverco. Es la tercera entidad bancaria española en el ranking y vertebra sus planes de pensiones en tres grandes áreas. Primero, según la edad. El banco ofrece cuatro planes de pensiones en función de la fecha de jubilación del partícipe, tomando como referencia los años 2025, 2030, 2035 y 2040. El plan elegido irá adaptándose, según pase el tiempo, disminuyendo el porcentaje en inversiones con mayor riesgo según se acerque la fecha de jubilación.

Otra modalidad gira en torno al riesgo que el partícipe esté dispuesto a asumir al invertir. En esta línea, la entidad cántabra ofrece tres planes. El más prudente invierte, como mucho, hasta un 30% en renta variable. Este plan cuenta con 191 mil partícipes y moviliza un patrimonio de 1.730 millones de euros. En el siguiente escalón figura el plan moderado, en el que la inversión en renta variable podría elevarse como tope hasta el 50%, con unas cifras de partícipes y patrimonio muy similares al anterior. Finalmente, en el plan más agresivo, se invierte en renta variable entre el 40 y el 70%.

Por último, existe otra gama basada en inversiones exclusivamente en renta variable. Es una buena opción para inversores que busquen aumentar su capital y obtener mayores ingresos en el medio-largo plazo, aunque lógicamente la operativa entraña más riesgo por la oscilación de las cotizaciones. Pero en términos generales, se consiguen mejores resultados que con otros activos. Aquí, Banco Santander dispone de cuatro opciones, en función de los mercados donde se invierte: Santander Renta Variable España, Santander Renta Variable Europa, Santander Dividendo (se invierte en compañías cuya característica principal es la generación y reparto de dividendos), Santander Renta Variable USA y, por último, Santander Renta Variable Global, que invierte en empresas de Europa, Estados Unidos y Japón con vocación mundial.

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