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Un zumo sostenible desde la naranja al brik

El grupo García Carrión presenta un envase de cartón 100% reciclable, de origen vegetal y que contribuye a reducir las emisiones de CO2

Planta de zumo de naranja de Villanueva de los Castillejos (Huelva) del grupo García Carrión. Ampliar foto
Planta de zumo de naranja de Villanueva de los Castillejos (Huelva) del grupo García Carrión.

La sostenibilidad de un alimento no está solo en lo que se come. A la trazabilidad de las materias primas y el modo en que se obtienen, hoy se suma una conciencia por el último eslabón de la cadena: el envase, un elemento vital para medir el impacto ecológico de los productos y un factor que consumidores y empresas tienen cada vez más en cuenta en su toma de decisiones.

"Queríamos responder a esta preocupación por la sostenibilidad, que es cada vez mayor", sintetiza Antonio Moreno, director de la planta de exprimido Don Simón del grupo García Carrión, situada en Huelva, donde se elabora un zumo con naranjas naturales, de proximidad y sin tratamientos. Para responder a esa creciente conciencia verde del mercado, la popular marca de alimentación deja en el armario el plástico y estrena un traje de alta costura ambiental: un brik de cartón reciclable, vegetal y con el mínimo uso de tintas posible. Un envase idóneo para un zumo que, desde que se exprime hasta que se envasa, cuida del entorno, los campos de naranjos, de los que se nutre.

"El nuevo envase tiene tres propiedades básicas", explica Moreno. "Es 100% reciclable, más del 60% es de origen vegetal –el grupo trabaja para llegar al 80%– y consume un 53% menos de CO2 en su fabricación". El brik ha obtenido la certificación CFS, que garantiza su producción a partir de madera de bosques sostenibles. "Por cada árbol utilizado, además, se plantará uno nuevo", añade Moreno.

Nuevos envases de zumo Don Simón del grupo García Carrión.
Nuevos envases de zumo Don Simón del grupo García Carrión.

Estéticamente sobrio, de un color que remite a la madera de los árboles, en este envase se imprime directamente sobre el cartón, sin más añadidos. "El consumidor se está dando cuenta de que lo superfluo no aporta nada si perjudica al medioambiente", tercia Moreno. "Por eso hemos quitado todas las capas de tinta que lleva la decoración de un brik y nos hemos atrevido a pintar directamente".

El cambio busca satisfacer las preocupaciones ambientales del mercado, cada vez más concienciado con un consumo responsable. "Hemos hecho un test entre consumidores y este envase es ganador respecto a otros", afirma Moreno. Las propiedades del nuevo envase, que se estrenará en todos los productos de la gama Don Simón, están recogidas en el etiquetado, donde se informa de otra de las iniciativas verdes del grupo, la protección de la avutarda, a la que se destinan 250 hectáreas de la finca de Huelva para su crecimiento y reproducción en un entorno acondicionado.

Una planta triple cero

El cambio de envasado de García Carrión se alinea con la política de sostenibilidad del grupo, cuyo máximo exponente es la planta de zumo de Villanueva de los Castillejos (Huelva), la mayor productora de España: de aquí salen 200.000 toneladas al año, una cantidad que supone el 40% del total nacional de los zumos embotellados. Esta instalación pionera ha logrado alcanzar los llamados tres ceros, una filosofía que bebe de los principios de la economía circular: cero consumos netos de agua, cero residuos y cero emisiones contaminantes. "Lo llamamos bioeconomía", afirma Luciano García-Carrión. "Nada se tira, todo se recupera".

Interior de la planta de zumo de naranja de Villanueva de los Castillejos (Huelva) del grupo García Carrión.
Interior de la planta de zumo de naranja de Villanueva de los Castillejos (Huelva) del grupo García Carrión.
  • Cero residuos: las mondas de naranjas que se derivan del proceso de producción, unas 200.000 toneladas de cáscara anuales, no se desechan: con estos residuos orgánicos se fabrican aceites, complementos para la alimentación del ganado, saborizantes y aromatizantes e incluso un perfume. También se estudia su conversión en biopoliéster, que serviría para fabricar botellas o envases.
  • Cero consumos netos de agua: García Carrión sustituyó el sodio de los productos de limpieza que llevaba el agua usada por potasio, un elemento que no perjudica los campos y permite reutilizarla para riego. El sistema ahorra 500.000 metros cúbicos anuales.
  • Cero emisiones contaminantes: atajar las emisiones de CO2 pasa, según Antonio Moreno, director de la planta, por las energías alternativas como el biogás, "una transición con la que se ha reducido el consumo de energía de origen fósil en un 40%".

Esta noticia, patrocinada por García Carrión, ha sido elaborada por un colaborador de EL PAÍS.

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