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OPINIÓN

¿Se puede evitar otra burbuja inmobiliaria?

La responsabilidad de todos los actores económicos es necesaria para no volver a repetir fallos ya cometidos anteriormente

Tras los años más profundos de la crisis, la gente que anteriormente prefería el alquiler, ahora se inclinan por la compra de viviendas (motivados principalmente por el aumento del precio de las viviendas en alquiler). Las previsiones auguran que la demanda de vivienda continúe creciendo en 2018, lo que significa el consiguiente aumento de contratación de hipotecas. De hecho, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), la compraventa de viviendas en el mes de abril de 2018 se disparó un 29,7% en relación con el mismo mes en 2017, y contrasta con el descenso del 3,1% registrado en marzo.

Teniendo estos números en la mano y con las referencias tan cercanas de la burbuja inmobiliaria es normal pensar que no aprendemos de nuestros errores y que el precio de la vivienda volverá a cifras imposibles. Hay que señalar que la subida de precios viene acompañada por un aumento de la demanda. Las transacciones sobre viviendas usadas también se incrementaron en abril llegando a un 29,8% con respecto al mismo mes del año anterior con 37.930 operaciones.

De este modo, los expertos aseguran que conforme a las previsiones, éste será el quinto año consecutivo de subida del precio de la vivienda, hasta alcanzar un incremento medio del 6% a nivel nacional, aunque en las grandes ciudades podría llegar al 10%, según el informe ‘Mercado Residencial en España’. Con este contexto, los bancos se frotan las manos con las firmas de las hipotecas y la financiación a los clientes. A la hora de contratar una hipoteca hay muchas variables a tener en cuenta. Después de todos los problemas surgidos en nuestro país provocados por el alto número de juicios derivados de las demandas sobre reclamación de gastos de hipotecas e hipotecas multidivisa, los clientes deben mirar con lupa el contrato que están firmando.

La nueva ley hipotecaria busca acabar con las prácticas abusivas de los bancos sobre sus clientes y apuesta por la transparencia por ello, se tendrá en cuenta la información que debe recibir el cliente antes de la firma de la hipoteca. Todo apunta a que con la reforma de la ley, las hipotecas se encarecerán sin embargo, por ahora las cifras de contratación hipotecaria siguen creciendo. Según los últimos números del Consejo General del Notariado los préstamos hipotecarios para la adquisición de una vivienda aumentaron un 22,0% interanual en abril, hasta los 22.911 nuevos préstamos, su cuantía media es de 133.456 euros.

Según ha constatado el Banco de España, los criterios de aprobación de hipotecas se relajaron en el cuarto trimestre de 2017. Esta mayor facilidad de acceso a los préstamos hipotecarios se debe sobre todo a las buenas perspectivas económicas, en particular sobre el mercado inmobiliario, así como a la mayor solvencia de los solicitantes. Las condiciones generales aplicadas a los préstamos hipotecarios se suavizaron por los menores costes de financiación y por la mayor disponibilidad de fondos.

Tras el fallo de los tribunales anulando las cláusulas más abusivas por la falta de transparencia al comercializarse, muchos consumidores tienen derecho a solicitar a los bancos que les devuelvan ese dinero cobrado de más. Sin embargo, tras ella, el cliente también tendrá la responsabilidad de saber y comprender las condiciones que realmente está firmando.

En definitiva, la responsabilidad de todos los actores económicos es necesaria para no volver a repetir fallos ya cometidos anteriormente. La sensibilización de la sociedad ha crecido en importancia propiciando comportamientos más éticos por parte de las empresas. Pero no deja de ser necesaria la implicación de todas las partes económicas en el ejercicio de buenas prácticas para no repetir mismos errores del pasado. Transparencia, responsabilidad y compromiso son tres factores clave para no volver a caer en una burbuja inmobiliaria.

Rosa Delgado, abogada y socia fundadora de Voy a Defenderte.