La autoescuela de clases baratas que sí crece
Hoy-Voy es una cadena que ofrece clases a precios variables en función de la demanda. Un algoritmo se encarga de evaluar las peticiones de cada día


La crisis en el sector de las autoescuelas ha pasado rozando por la cadena Hoy-Voy, fundada por dos emprendedores hace seis años. Surgió casi de manera casual: en 2012, Carlos Durán, socio fundador y uno de sus directores, decidió vender su antiguo coche a una amiga. Ella no tenía carné, así que Durán le propuso que si en seis meses no se lo había sacado, le recompraba el coche. “Así empezó esta aventura empresarial. Mi amiga se matriculó, aprobó y conoció a Jordi López, un profesor que tenía un planteamiento diferente sobre cómo debía ser una autoescuela, más dinámica y con precios competitivos, sobre todo para los jóvenes, la clientela mayoritaria, con un escaso poder adquisitivo”, cuenta Durán. López se convirtió en su socio y montaron el negocio con 150.000 euros más 50.000 de un crédito de ENISA (Empresa Nacional de Innovación). Su primera idea no era fundar una autoescuela low-cost, sino introducir tecnología y modernidad en un sector donde siempre ha primado la tarifa fija y que prácticamente no ha cambiado desde hace décadas.
La primera apertura fue en Vía Augusta, en Barcelona, y la demanda superó sus expectativas. Su reto era alcanzar 300 o 400 alumnos ese año, pero llegaron a 500 en cuatro meses.
El éxito hizo que dos de sus profesores les propusiesen abrir una nueva autoescuela, pero como franquicia. Funcionó y el modelo lo siguen manteniendo con 23 franquiciados en toda España (19 en Cataluña y el resto en Madrid, Castellón, Valladolid y Palma de Mallorca), mientras que solo conservan en propiedad su primera apertura. “La mayoría de los franquiciados surgen a partir de los profesores que trabajan en nuestra red de autoescuelas, que nos ven como un negocio con futuro. Para nosotros es el perfil ideal, porque conocen este mercado”, asegura Durán. Para la puesta en marcha de la franquicia se requiere una inversión mínima que ronda los 145.000 euros, y la duración del contrato es de cinco años. En general, desde Hoy-Voy aseguran que la inversión se recupera en unos tres años.
Su apuesta tiene las miras muy altas, ya que pretenden crecer con 10 o 12 autoescuelas más cada año, siempre dentro de España y en ciudades de más de 50.000 habitantes; una ambiciosa estrategia de expansión nacional en la que no se contemplan planes para exportar el modelo fuera.
La clave de su negocio reside en el coeficiente de ocupación de los coches (siempre del modelo Mini) con el fin de tenerlos siempre en movimiento. Para cumplir este objetivo, ofertan clases desde las seis de la mañana hasta la medianoche, y también los sábados. “Nuestra tarea es llenar las clases para que sean rentables. Nos apoyamos en un sistema informático que, mediante un algoritmo, crea un índice propio de precios, que se renueva hasta tres veces al día, y que funciona de la misma manera que la Bolsa. Cuando prevemos que una clase no se va a vender o tiene poca demanda, bajamos el precio y la ofertamos a través de un sistema de alertas al móvil. De hecho, acabamos de lanzar una app para que el alumno esté siempre conectado”, apunta Durán.
La flexibilidad y la antelación son otras de las claves para encontrar clases a precios más económicos, que pueden rondar desde los 19 euros hasta los 29 (frente a los entre 25 y 28 de media del resto de autoescuelas). “Nuestro modelo es parecido al de las compañías aéreas; si puedes viajar en cualquier fecha y horario, seguro que el vuelo te sale más barato. Esta es la misma razón por la que nuestros precios son más competitivos, no porque demos menos calidad, o porque nuestros profesores estén peor pagados que el resto. La combinación de los factores que hemos comentado es lo que nos permite tener estas variaciones”, aclara Durán.
Muestran sus cifras de aprobados como el aval de su eficacia e, incluso, se comprometen a devolver el dinero de la matrícula si no se aprueba el teórico a la primera, siempre que el alumno haya seguido su método intensivo (ocho días, tres horas de lunes a jueves durante dos semanas). De los más de 31.000 alumnos que han pasado por Hoy-Voy, sus estadísticas cuentan que un 74% han superado la prueba en el primer expediente (en el conjunto de las tres oportunidades que marca la Dirección General de Tráfico).
La compañía vivió durante el pasado año momentos difíciles a raíz de la huelga de examinadores de tráfico que se extendió durante varios meses. Según la CNAE (Confederación Nacional de Autoescuelas) generó más de 80 millones de euros en pérdidas y provocó que 200.000 pruebas que no se realizasen. En consecuencia, los negocios perdieron unos 400 empleos y durante los diez primeros meses del año pasado y cerraron 66 empresas. “Fue una situación muy complicada, que casi nos lleva al desastre. No había nuevas matriculaciones y alumnos que ya habían comenzado paraban sus clases. Esto nos repercutía especialmente, ya que a más baja ocupación, más bajo era el precio de la clase. Una circunstancia que suponía unas pérdidas aún mayores para una autoescuela como la nuestra”, concreta Durán.
Pese al progresivo crecimiento tanto en empleados (40 personas en la masterfranquicia y unas 220 en el total de la empresa) como en facturación, la huelga les ha hecho levantar el pie del acelerador y no alcanzar el umbral de rentabilidad, que esperan conseguir en el presente ejercicio. Durante 2017 Hoy-Voy había previsto cerrar sus cuentas con una facturación de nueve millones; cifra que se vio mermada en un millón. “Algunas franquicias sufrieron bastante pero, incluso en este contexto, pudimos abrir tres nuevas autoescuelas. Este año pinta mejor; no ha hecho más que empezar y ya llevamos dos inauguraciones”, concluye.
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