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Examen a las escuelas de negocios

La OCDE pide que se revalúen los cursos para futuros ejecutivos a raíz de la crisis

Una clase en la escuela de negocios IE Business School.
Una clase en la escuela de negocios IE Business School.

La dirección de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el club de los países más desarrolados, ha invitado a sus socios a hacer profundas reformas educativas para atajar futuras conductas corruptas o antiéticas. El secretario general de la organización, el mexicano Ángel Gurría, declaró en el reciente Foro Global de Conductas Responsables de Negocios, celebrado en París, que es necesaria la "inversión en las personas". Tras siete años de crisis, más de 200 millones permanecen desempleadas, 30 millones más que antes de la crisis”, e hizo un llamamiento encaminado a “fomentar las inversiones para crear trabajos dignos y bien pagados”.

El dirigente de la OCDE insistió en una necesaria reevaluación no solo de los organismos internacionales sino de las escuelas económicas y de liderazgo. “Es necesario hacer a escala global un examen de los conceptos y teorías existentes en las facultades de Economía así como una profunda y crítica revisión del papel y planes de estudio de las escuelas de negocios y de sus MBA [másteres en gestión empresarial]”. El presidente del Instituto de Empresa (IE) y decano de IE Business School, Santiago Iñíguez, señaló que “la autocrítica corresponde a todos los interesados [directivos, reguladores, financieros, etcétera]. Las escuelas de negocios ya hemos tomado medidas: fortalecer cursos de ética empresarial, de responsabilidad social corporativa (RSC) y de deontología profesional; además de profundizar en la investigación de finanzas, gestión del riesgo y promocionar el espíritu emprendedor”.

Unas medidas compartidas por la decana de la Escuela de Administración de Empresas de la brasileña Fundación Getúlio Vargas, Maria Tereza Fleury. “Nuestro reto”, dijo, “es poner a disposición de nuestros alumnos las mejores herramientas en formación de comportamiento ético y gobernanza corporativa y crear mayor conciencia en el desarrollo de políticas de RSC”. En este mismo capítulo de autocrítica y mejores prácticas el presidente de la Asociación de Escuelas de Negocio de Rusia (RABE) y decano del Institute of Business Studies, IBS Moscú, Sergey Myasoedov, aludió a “la necesidad de crear más y mejores programas focalizados en la pequeña y mediana empresa ya que representan el 75% del PIB global de los países del G20”.

Credibilidad perdida

“Es necesario un ejercicio de honestidad en todo tipo de organizaciones y directivos para determinar nuestra parte de corresponsabilidad en la gran crisis que hemos pasado y poner las bases para recuperar la credibilidad perdida”, añadió el director de comunicación de la OCDE, Anthony Gooch. Una credibilidad “imprescindible” para recuperar la confianza en los líderes ante la evidencia de evasiones fiscales, en opinión de Cristina Narbona, consejera del Consejo de Seguridad Nuclear, quien subrayó que “el aumento en las diferencias entre los sueldos de los altos ejecutivos con respecto a los más jóvenes” y destacó en este sentido “las medidas anunciadas por el G20 en cuanto a secreto bancario y anulación de paraísos fiscales”.

Los datos

Ingreso familiar neto per cápita: En España asciende a 22. 477 dólares al año, por debajo del promedio OCDE 25.908 dólares.

Trabajo. El 56% de los españoles entre 15-64 años tienen un empleo remunerado, la cifra más baja de todos los países de la organización, cuyo promedio laboral es del 65%. El porcentaje de parados de más de un año es del 13% frente al 2,8% de media.

Salarios. Los españoles ganan 34.824 dólares al año de media frente a los 36.118 de la OCDE. En todos los países miembros los hombres ganan más que las mujeres con una diferencia media del 15,5%. (En España es de 8,6%).

Riesgo de perder el trabajo: 17,8% de España frente al 5,4% del promedio general.

Educación. El 55% de la población entre 25-64 años han terminado la educación media superior, frente al 75% de media.

Esperanza de vida. En España es de 83 años, tres años más que la media de países miembros.

Las conclusiones de este forum fueron tajantes: las escuelas de negocio deben modificar su plan de estudios. Rebajar los contenidos técnicos para ahondar en mayor formación en humanidades, valores y virtudes para tratar de evitar las malas praxis de sus ejecutivos. Incorporar al cien por cien la deontología en su gestión, es la nueva máxima. El futuro exige que sus líderes no estén tan enfocados a la cuenta de resultados ni a gestionar e incidir únicamente en lo procesos. Para este foro los millennials representan un buen ejemplo de este liderazgo ya que poseen mayor compromiso social debido a sus relaciones globales y poseen mayor conciencia de su entorno laboral y de su relación con las personas.

Otras escuelas de negocios reconocen la mala praxis de algunos directivos en la etapa de bonanza económica provocando el colapso financiero mundial. “Buena parte de la crisis que estamos atravesando tiene su origen en la laxitud de comportamiento con la que los directivos de empresas se han conducido, propiciada por la máxima de que “los mercados se regulan solos”, asegura Simón Reyes, director general de ESIC. Desde las escuelas de negocios se ha mantenido una actitud condescendiente con el beneficio rápido y fácil, que no contribuye a poner en valor los códigos éticos y deontológicos que deben presidir la praxis directiva. Para Josep Franch, decano de ESADE, la ética debe ser una materia omnipresente. “En las distintas materias que impartimos tratamos de incorporar la visión ética y la responsabilidad social que junto con los valores no son aspectos confinados a una u otra asignatura si no que es un contenido transversal en todos los cursos de ESADE”.

En el foro se puso sobre la mesa un replanteamiento del papel de los líderes políticos y empresariales. “Hemos ahondado en el estudio del impacto de la actividad de las empresas en la sociedad global y en la importancia de cultivar en los futuros directivos habilidades y virtudes que se correspondan con su función de trascendencia social relevante”, reconoció Iñiguez. “Buscar solo dinero es la perdición. Apostamos por líderes que sean decentes y honestos, que la gente admire por sus virtudes y que posean la capacidad de entender y apoyar a sus colaboradores y empleados desde el respeto”, enfatizó Gooch.