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EEUU JUSTICIA

Declarado culpable exejecutivo de SAC Capital por usar información privilegiada

Mathew Martoma, un antiguo ejecutivo del fondo de alto riesgo SAC Capital, llega a un tribunal federal de Nueva York (Estados Unidos). EFEArchivo Ampliar foto
Mathew Martoma, un antiguo ejecutivo del fondo de alto riesgo SAC Capital, llega a un tribunal federal de Nueva York (Estados Unidos). EFE/Archivo EFE

Un antiguo ejecutivo del fondo de alto riesgo SAC Capital, Mathew Martoma, fue declarado hoy culpable de uso de información privilegiada y podría ser condenado a un máximo de 45 años de cárcel, en uno de los juicios más importantes por ese delito en Estados Unidos.

La relevancia de SAC Capital en Wall Street y los antecedentes de la firma, fundada por el controvertido millonario Steven A. Cohen, explican la importancia que se ha dado a este caso.

Un jurado federal declaró hoy por unanimidad a Martoma culpable de los tres cargos que afrontaba, dos por fraude en transacciones de valores y uno por conspiración, por su papel en operaciones, en 2008, con acciones de dos empresas farmacéuticas, Elan y Wyeth.

El jurado consideró probado que Martoma, de 39 años, tuvo contactos indebidos con médicos relacionados con los ensayos de un medicamento contra el Parkinson que desarrollaban ambas compañías, lo que permitió a SAC Capital realizar operaciones en bolsa que le arrojaron un beneficio de 275 millones de dólares entre ganancias y pérdidas evitadas.

Además, Martoma obtuvo un bono de 9 millones de dólares, según las cifras de la fiscalía federal.

"Martoma cultivó y compró la confianza de médicos con conocimientos secretos sobre un medicamento experimental", información que usó para "operaciones ilegales", afirmó en un comunicado el fiscal federal del distrito sur de Nueva York, Preet Bharara.

Esta es la declaración de culpabilidad número 79 por un caso de información privilegiada en los últimos cuatro años en esta fiscalía, que en este período ha ganado todos los casos de este tipo que ha llevado a los tribunales.

Aunque los cargos de los que fue declarado culpable Martoma totalizan 45 años de cárcel, las directrices federales sugieren una condena bastante inferior.

Sin embargo, el juicio, que comenzó el pasado 7 de enero, no ha arrojado pruebas contra Cohen, una de las figuras más polémicas de Wall Street, y hasta ahora Martoma ha evitado implicar a su exjefe a pesar de las sugerencias de las autoridades federales.

La acusación afirma que Martoma y Cohen estuvieron en contacto sobre estas transacciones ilegales, pero hasta ahora no han logrado pruebas suficientes para acusar al fundador de SAC Capital, que niega haber cometido cualquier ilegalidad.

Por ejemplo, después de que un médico mostró a Martoma los datos negativos de uno de los ensayos, éste envió a Cohen un correo electrónico en el que decía que quería hablar con él de algo "importante", tras lo que discutieron por teléfono durante veinte minutos, según el relato de la fiscalía.

Al día siguiente de esa conversación, SAC Capital empezó a vender sus acciones en Elan y Wyeth e incluso comenzó a apostar en contra de esas compañías, confiando en que sus acciones caerían tras divulgarse el resultado negativos de los ensayos.

En diciembre pasado, otro responsable de gestión de cartera en SAC Capital, Michael Steinberg, fue declarado culpable por uso de información privilegiada en otro caso diferente.

Además, SAC Capital, uno de los fondos de alto riesgo más conocidos de Wall Street, llegó en noviembre de 2013 a un acuerdo con las autoridades federales para cerrar una demanda penal por uso de información privilegiada por el que aceptó pagar 1.800 millones de dólares, la mayor multa impuesta en el país por un caso de este tipo.

SAC Capital fue fundada hace dos décadas por el inversor Steven A. Cohen, cuyas siglas dan nombre a la firma y que es un conocido coleccionista de arte.

Por ejemplo, en marzo del año pasado Cohen compró por 155 millones de dólares el cuadro de Pablo Picasso "Le Rêve", en una venta privada divulgada por la prensa que supuso el precio más alto pagado jamás por un coleccionista de arte en este país.