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Los hijos “díscolos” del dueño de Eulen acusan a su padre de dañar su honor

Niegan que hayan vaciado la caja de Vega Sicilia y aseguran que su padre se niega a negociar

Aseguran que llevan cuatro años realizando "reiterados e infructuosos intentos de reconciliación"

Elvira, Marta, Emilio, Juan Carlos y Pablo Álvarez Mezquiríz. Son los cinco hermanos, hijos del fundador de Euilen David Álvarez, a los que su padre ha llamado "díscolos" y a los que ha acusado de vaciar la caja de Vega Sicilia. La guerra que vive esta familia sube hoy de nivel y, tras las acusaciones de su progenitor, los hijos responden en un comunicado: "No hemos vaciado la caja de esta sociedad ni hemos provocado ningún quebranto a la misma con esta operación", aseguran. Dicen que su padre lesiona su honor y airea los conflictos familiares sin necesidad, mientras se niega a negociar la paz con ellos.

"Las acusaciones solo buscan lesionar el honor y los legítimos intereses de los cinco hijos que estamos agrupados en El Enebro, reactivando un conflicto familiar que no deseamos y que hemos intentado resolver pacíficamente y en privado en numerosas ocasiones, tristemente sin éxito. Los cinco hermanos lamentamos que este conflicto haya traspasado el ámbito familiar, se haya trasladado a los medios de comunicación y haya llegado a los tribunales", añaden en la nota firmada por los cinco.

Las acusaciones solo buscan lesionar el honor y los legítimos intereses de los cinco hijos que estamos agrupados en El Enebro"

La guerra de los Álvarez dura ya varios años. La pugna familiar entre el patriarca y cinco de sus siete hijos (Juan Carlos, Pablo, Emilio, Elvira y Marta) arranca en enero de 2009, entonces a raíz de problemas en Eulen. Cuando los llamados hijos díscolos pidieron al padre que fuera retirándose de sus funciones y les dejara más márgen de gestión, el patriarca respondió retomando el control completo de Eulen, sustentado en el 51% de las acciones que posee y con el apoyo de dos de sus hijos todavía fieles (Jesús David y María José), que suman otro 14%. Como respuesta, los cinco hijos que no compartían la decisión decidieron apartar a su padre de la otra sociedad de la familia, El Enebro, que controla entre otras cosas las bodegas de Vega Sicilia. Negaron a su padre los derechos políticos sobre esta compañía patrimonial, y la pelea llegó a los tribunales.  Y mientras los tribunales deciden sobre ese asunto, se abren batallas por otros frentes. La última la aireó el patriarca hace dos días, cuando envió una nota de prensa en la que acusaba a sus hijos "díscolos" de estar vaciando económicamente Vega Sicilia. David Álvarez ha solicitado una junta de accionistas extraordinaria, que se celebrará en diciembre, para tratar de anular una operación llevada a cabo por sus cinco hijos, por la que estos han agrupado sus acciones en Vega Sicilia, ahora en manos de El Enebro, que ellos controlan. Con esta venta interna pasan de ser accionistas directos a indirectos, y por el camino se embolsan 80 millones de euros. Su padre desaprueba la operación y quiere pararla.

Los cinco hijos han salido hoy al paso de las acusaciones de su padre. "La operación de compraventa de nuestras acciones en Eulen surge como consecuencia de nuestros reiterados e infructuosos intentos de reconciliación con nuestro padre a lo largo de los últimos cuatro años y sus maniobras para impedir nuestra participación en la gestión de Eulen, como lo demuestra la eliminación del derecho de adquisición preferente a favor del resto de los accionistas y la constitución de Daval, una sociedad instrumental para controlar Eulen con el único objetivo de marginarnos para siempre de la gestión de esa sociedad", defienden.

¿Quién controla Eulen y El Enebro?

  • La familia Álvarez está dividida en dos bandos: por una parte están el patriarca, David Álvarez, de 87 años, y dos de sus hijos, María José y Jesús David. Por otra, los otros cinco hijos: Marta, Elvira, Juan Carlos, Emilio y Pablo.
  • En la soceidad patrimonial El Enebro, dueña de Vega Sicilia entre otras cosas, el grupo de los cinco hijos controlan la mayoría de los títulos: el 70%. El 30% restante sigue en manos de su padre y sus otros dos hijos.
  • En cuanto a Eulen, por el contrario, está mayoritariamente controlada por el patriarca y los dos hijos que le apoyan. A través de la sociedad Daval tienen el 60% de las acciones. Los llamados hijos 'díscolos' ya no tienen una participación directa significativa, pero sí indirecta: un 36,3% de las acciones están ahora en manos de El Enebro, que ellos dominan.

Añaden que ellos ofrecieron vender sus acciones en Eulen a su padre, pero este rechazó la opción, y por eso recurrieron a la venta interna a El Enebro. Y dicen que además su padre ya trató de frenar la venta de sus acciones de Eulen en junio. "Don David Álvarez ya solicitó una acción de responsabilidad para los administradores de El Enebro y pidió la nulidad de la operación, siendo rechazada su propuesta por la Junta General. El propio David Álvarez impidió en esa Junta el reparto de dividendos por parte de El Enebro", añaden. Señalan que, en diciembre, la petición correrá la misma suerte.

En cuanto a la otra batalla, la que se libra en los tribunales por el control de El Enebro, los cinco hijos que controlan esta sociedad señalan que la decisión está pendiente del Supremo, pero esta decisión se referirá solo a los derechos políticos (el padre exige un 51% en el poder de decisión) pero no a la propiedad de las acciones, que son de su propiedad. "La propiedad no se discute en este caso y seguirá en manos de sus cinco hijos con más de un 66% de las acciones", zanjan. 

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