La coraza del presidente se agrieta

Sousa controla desde hace años en Pescanova un consejo lleno de familiares y amigos El miedo a posibles sanciones convierte a varios aliados del presidente en enemigos

El consejo de administración de Pescanova en 2009. Muchos consejeros siguen en la firma. En el centro, Manuel Fernández de Sousa. Junto a el, desde el centro de la foto a la izquierda, Antonio Basagoiti, Fernando Fernández de Sousa, Robert A. Williams y Luis Pego. Del centro a la derecha, Yago Méndez, Cristina Herrero, Joaquin Viña, Alfredo López y Jesús García.
El consejo de administración de Pescanova en 2009. Muchos consejeros siguen en la firma. En el centro, Manuel Fernández de Sousa. Junto a el, desde el centro de la foto a la izquierda, Antonio Basagoiti, Fernando Fernández de Sousa, Robert A. Williams y Luis Pego. Del centro a la derecha, Yago Méndez, Cristina Herrero, Joaquin Viña, Alfredo López y Jesús García.SALVADOR SAS (EFE)

Pescanova es una empresa familiar, de eso no hay duda. Manuel Fernández de Sousa, su presidente y el hijo de su fundador, ha conseguido que así sea pese a cotizar en Bolsa ¿Cómo? Repartiendo el control entre sus allegados. Su hermano, su hijo y varios colaboradores fieles de toda la vida ocupan la mayoría de las sillas de un consejo que ha conseguido manejar a su antojo durante años, pese a que actualmente solo controla el 14,4% de la empresa, según registros oficiales. El poder férreo, sin embargo, comienza a agrietarse. La búsqueda ahora de responsables de la crisis de la pesquera, arrastrada al concurso de acreedores y con sus cuentas en la picota, ha llevado a varios vocales a cuestionar el papel del patrón.

Los cimientos de Pescanova, cuyas acciones estaban hasta hace solo dos meses entre las recomendadas por los analistas como un valor en alza, comenzaron a tambalearse cuando el 27 de febrero dos consejeros, el que representa al fondo luxemburgués Luxempart y el de la cervecera Damm, se negaron a firmar sus cuentas de 2012. El tsunami llegó poco después, cuando el 12 de marzo el presidente de la empresa reconoció que había “discrepancias” en su contabilidad. La empresa ha estado ocultando deuda. Las cuentas no cuadran. Sin embargo, en los dos consejos extraordinarios que siguieron a la revelación de información, la mayoría de los vocales mantuvieron su respaldo a Fernández Sousa. La fidelidad de sus consejeros es sorprendente. O no, si se tiene en cuenta que le unen con varios de ellos lazos familiares o históricos. Pero el bando disidente del consejo empieza a ganar adeptos: a la guerra abierta de Damm y Luxempart hacia Sousa se han unido ahora las reticencias de dos tradicionales aliados, Antonio Basagoiti y José Antonio Pérez-Nievas. Y Yago Méndez, otro bastión de apoyo que años atrás actuaba en nombre de las cajas gallegas, ha pasado incluso a amenazar con “acciones legales” al presidente.

El consejo de Pescanova tiene actualmente doce sillas. En la más poderosa de todas se sienta Manuel Fernández de Sousa-Faro, Manolo, que llegó a la compañía que fundó su padre en 1977. Licenciado en Ciencias Físicas por la Universidad Complutense de Madrid, fue nombrado presidente del consejo de la pesquera en 1985.

ICS Holding tiene reservado un puesto de consejero externo dominical. El representante de la compañía se llama Fernando Fernández Sousa-Faro, y es hermano del presidente. Licenciado en derecho, es consejero de la firma desde 1980 y ha sido presidente del comité de auditoría. También como consejero externo dominical tiene un sillón adjudicado Inverlema S. L. Lo ocupa, según consta en la Comisión Nacional del Mercado de Valores, Pablo Javier Fernández-Andrade. Es hijo del presidente. Antes ocupaba otro asiento, el de Inverpesca.

El presidente de la empresa solo tiene el 14,4% del capital, según consta en el registro de la CNMV

Hasta aquí las relaciones familiares directas. Sin embargo, todavía no se le han terminado a Sousa los colaboradores de total confianza. La Sociedad Gallega De Importación De Carbones (GICSA), que además de ocupar un puesto de consejero externo dominical controla el 0,13% de la firma, está representada por Jesús Carlos García. Lleva en Pescanova desde 1964 y ha ocupado puestos en diferentes filiales. Es, según definió la propia empresa al regulador bursátil, “asesor del presidente”. E incondicional.

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Tampoco se ha desmarcado de momento el dueño de una de las participaciones más estables en la empresa, la de Robert Albert Williams. Posee el 0,001% de Pescanova. Años atrás ofrecía su consejo a través de ICS Holding, que hasta 2005 pertenecía a una empresa sudafricana. Cuando la familia Sousa se hizo con su control, todo hacía pensar que Williams, vocal desde 1993, abandonaría su cargo. Pero se quedó, como consejero externo independiente y respaldo del presidente. Por último, Alfonso Paz-Andrade, exconsejero delegado de Pescanova, e hijo del socio histórico del fundador. Pieza clave en la expansión por África, tampoco se ha revuelto contra la dirección de la que formó parte hasta 2007.

El bando de los consejeros críticos lo encabezan José Carceller y François Tesch, que han aparecido como el azote del presidente. No es casualidad: son las últimas incorporaciones al consejo y llegaron allí no como aliados, sino como inversores, en representación del fondo Luxempart y Damm. Ambas firmas compraron participaciones en Pescanova en 2011. Ambas, además, acudieron a la ampliación de capital, para fortalecer su posición. Y la crisis les ha estallado en la cara y en sus balances. Fueron los primeros en dar un paso adelante: no firmaron en febrero las cuentas de 2012 porque las consideraron sospechosas, y han solicitado la dimisión del presidente. Pero sus participaciones (Damm controla el 6,18% y Luxempart 5,83%) no han bastado hasta ahora para hacer mella en un presidente acorazado.

Sin embargo, con el recrudecimiento de la crisis en la pesquera y, sobre todo, ante la posibilidad que el caso de sus cuentas manipuladas acabe en los tribunales, otros vocales han empezado a dar pasos para desmarcarse de Sousa. Es el caso, por ejemplo, de José Antonio Pérez-Nievas, presidente de Iberfomento. Lleva desde 2006 en la compañía. Nunca contradijo al presidente. Sin embargo, en el consejo de mediados de marzo envió una nota a la CNMV desmintiendo que hubiera votado a su favor en una propuesta. Un gesto tímido, pero revelador. Del mismo modo, Antonio Basagoiti, hasta ahora presidente de Banesto, siempre en un segundo plano, en el consejo de hace una semana tampoco quiso dar su voto a la gestión de Sousa.

Cinco de los 12 administradores han revelado que están en contra de la gestión actual

La puntilla la ha dado Yago Méndez, hijo del expresidente de Caixa Galicia, José Luis Méndez. Las entidades gallegas, que siempre fueron socias estelares de Pescanova, abandonaron el accionariado en 2011. Pero Yago Méndez, que las representaba, se quedó como independiente. Siempre fiel. Hasta que el viernes envió una carta al consejo: exigía al presidente las cuentas claras de la empresa. De no recibirlas, decía, se reservaba “acciones legales”. La coraza de Sousa ya no es de acero.

Sobre la firma

Cristina Delgado

Es subdirectora y se encarga de la edición digital de EL PAÍS. Antes fue redactora jefa de Economía, sección en la que se incorporó al periódico, en 2008. Licenciada en Periodismo y en Comunicación Audiovisual, ha realizado el máster UAM-ELPAIS y posgrados de información económica y gestión.

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