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El fin del veto a las ventas en corto le cuesta a los bancos 5.100 millones

Las instituciones de tamaño medio fueron las más perjudicadas por el regreso de apuestas bajistas

Bankia cayó un 7,2% y Caixabank un 6,2%

Un operador en la Bolsa de Tokio.
Un operador en la Bolsa de Tokio. AP

Seis meses encerrados es mucho tiempo. En cuanto les han abierto las puertas han salido en tromba. Los inversores que querían apostar a la baja por los valores del sector financiero español aprovecharon la jornada del jueves el fin del veto impuesto por la CNMV a constituir posiciones cortas para dar rienda suelta a sus instintos. El sector bancario y asegurador perdió en su conjunto 5.096 millones de capitalización bursátil en la sesión.

El mayor correctivo se lo llevaron las instituciones de tamaño medio, quizás donde los inversores intuyen mayores problemas. Bankia lideró las caídas al perder un 7,28%, seguido por Caixabank (-6,22%), Banco Popular (-6,18%) y Banco Sabadell (-5,97%). Los dos grandes del sector también sufrieron la presión bajista. BBVA se dejó un 4,09% de su valor y Banco Santander un 2,56%. La mala sesión de los bancos españoles contrastó con una jornada alcista para sus homólogos europeos. Las acciones de BNP Paribas ganaron un 2,78%, Société Générale ganó un 0,78% y Deutsche Bank se revalorizó un 0,15%, entre otros.

“Las caídas se explican prácticamente en su totalidad por el fin de la prohibición de las apuestas bajistas”, reflexiona Gonzalo Lardiés gestor de BPA Global Funds. “Se ha visto claro desde la apertura del mercado. Algunos intermediarios bursátiles me ha comentado que les estaban ofreciendo intereses de hasta el 9% por el préstamo de sus acciones en bancos”, añade Lardiés.

Las apuestas bajistas consisten en pedir prestadas acciones de un determinado valor para venderlas con la esperanza de que su precio caiga y poder comprarlas en un futuro a un precio más barato para devolvérselas a su dueño, apuntándose las correspondientes plusvalías. Este tipo de estrategia es realizada principalmente por los fondos de alto riesgo o hedge funds.

El pasado 11 de agosto la CNMV, en coordinación con otros supervisores bursátiles europeos, decidió prohibir las posiciones cortas sobre los bancos. La razón era que la extrema volatilidad del mercado estaba perturbando su funcionamiento. La medida, que en un principio tenía una vigencia de 15 días, se extendió sine díe, hasta que el jueves se levantó.

Mientras las restricciones a operar en corto se tomaron de forma coordinada en los diferentes países afectados, en su retirada no ha sido así. Francia y Bélgica anunciaron el lunes pasado el fin del veto, mientras Italia lo hará el próximo 24 de febrero. En este contexto la CNMV no podía quedarse al margen sin correr el peligro de que los inversores interpretasen que la situación real del sector bancario local era mucho peor de las cifras oficiales, según fuentes del mercado.

“La caída en Bolsa de los bancos se debe fundamentalmente a la readmisión de las apuestas bajistas. Sin embargo, que esta decisión ha coincidió en el tiempo con un empeoramiento de la situación en Grecia y eso ha contribuido a exagerar el impacto de las posiciones cortas”, comenta Nuria Álvarez, analista de Renta 4.

En el comunicado donde se anunció el fin de la prohibición de invertir a la baja en el sector bancario la CNMV explica que, tras analizar con detalle las condiciones del mercado, llegaba a la conclusión de que la situación de extrema volatilidad e incertidumbre, “había remitido durante las últimas semanas”. A esta circunstancia habría contribuido, según el supervisor, “los avances realizados por la Unión Europea”, el “reforzamiento de la disciplina fiscal”, las nuevas subastas de liquidez a largo plazo del Banco Central Europeo, así como la aprobación en España de la reforma del sistema financiero.

El organismo que preside Julio Segura también reconoce que el veto a las posiciones bajistas podría “estar generando algunos efectos adversos sobre la actividad, la liquidez y la profundidad del mercado”, por lo que resultaba preciso “limitar en lo posible su periodo de vigencia”.

A pesar de que la prohibición de las apuestas bajistas protegía a las acciones de su compañía de los ataques de los especuladores, uno de los más beligerantes para levantar la barrera a las posiciones cortas ha sido Antonio Zoido, presidente de Bolsas y Mercados (BME). En su opinión, esta situación tenía efectos negativos sobre el volumen y la calidad de las operaciones bursátiles. Entre los títulos del sector financiero los de BME fueron de los que menos sufrieron ayer (cayeron un 1,4%). La vuelta de los bajistas supone para la compañía más volumen de negociación y, por lo tanto, más ingresos. BME también gestiona la composición del Ibex. En la última revisión se incluyó en el índice a DIA pero no se excluyó a ningún valor aduciendo las distorsiones que provocaba el veto a los cortos. Ahora se abre la puerta para que deje de ser el Ibex 36 y vuelva a su formato original.