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La crisis del euro

El Parlamento alemán respalda a Merkel para ampliar el fondo de rescate

La canciller señala a España como ejemplo del cambio de actitud en Europa y destaca la reforma de la Constitución.- Insiste en que Europa afronta su peor crisis desde la II Guerra Mundial

El Parlamento alemán ha aprobado las medidas anticrisis propuestas por el Gobierno de Merkel y que incluyen su apoyo al refuerzo del fondo de rescate del euro, asunto central de la cumbre de la UE hoy en Bruselas. Un mes después de la primera votación en la que se aprobó la ampliación del Fondo Europeo de Estabilización Financiera (FEEF), un total de 503 diputados han apoyado la puesta en marcha de nuevos instrumentos para optimizar este mecanismo, mientras que 89 se han manifestado en contra y cuatro se han abstenido.

La propuesta aprobada por los diputados alemanes incluye también la mención de que el Banco Central Europeo (BCE) no podrá financiar al FEEF y apunta que el instituto emisor de la eurozona no tendrá que seguir comprado deuda pública de los países de la zona euro, extremo que a buen seguro no gusta a los periféricos del euro.

Merkel advierte de que si "el euro cae, Alemania también caerá"

Antes de la votación, Merkel intervino ante los diputados para pedirles su apoyo al refuerzo del fondos. La canciller ha viajado esta tarde a Bruselas para asistir a la cumbre en la que los líderes europeos deben cerrar los detalles de este instrumento de ayuda a los países bajo presión. Durante su discurso, la canciller ha calificado de "notable" la decisión del Gobierno español de reformar la Constitución, tal y como hizo Alemania en 2009, para incluir un límite al déficit a pesar de encontrarse a pocos meses de unas elecciones generales. "Estamos mejorando los procedimientos europeos", ha celebrado en referencia a que hasta los países más rezagados en cuanto a la reducción del déficit se están poniendo manos a la obra para superar las turbulencias.

El objetivo de la cumbre de la UE es poner un cortafuegos ante el avance de una crisis que amenaza con llevarse por delante a la propia moneda europea. Precisamente, entre los argumentos que ha ofrecido Merkel sobre la necesidad de incrementar la capacidad de acción de este fondo, ha advertido de que "si cae el euro, también caerá Alemania". "El mundo está mirando a Europa", ha añadido antes de repetir que la situación que afronta el Viejo Continente es "la más grave desde la segunda guerra mundial".

Sin embargo, las posibilidades de un acuerdo amplio para superar la crisis parecen escasas dado el profundo desacuerdo entre los políticos sobre aspectos esenciales de estas medidas, especialmente en cómo apalancar al fondo de rescate. Esto es, de dónde saldrá el dinero que luego servirá para compra deuda de los países con problemas y que deben soportar los altos intereses que el exigen en los mercados de financiación.

En este sentido, Merkel, que rechaza que para este fin se recurra tanto a la máquina de hacer dinero del BCE como a ampliar la parte de la factura que paga Alemania, que de hecho es su principal financiador con una aportación de 210.000 millones, ha advertido de que "el riesgo derivado de optimizar" el fondo "es asumible" y que "no existe mejor opción". "No sería responable no asumir ese riesgo", ha añadido en referencia la necesidad de aprovechar la capacidad de apalancamiento (endeudamiento) del fondo para optimizar sus recursos.

Junto a la asunción de mayores riesgos por parte de Berlín, Merkel ha reiterado la necesidad de seguir adelante con las reformas y los ajustes en los países con excesivos déficits para corregir los excesos cometidos en el pasado. Ha sido aquí donde ha puesto a España como ejemplo del cambio de pensamiento frente a la disciplina fiscal que a su juicio debe imperar a partir de ahora en toda Europa, sin excepciones. "España, poco antes de las elecciones, ha cambiado su Constitución para introducir un freno a la deuda", ha dicho al mismo tiempo que también elogiaba las reformas en Irlanda y Portugal entre aplausos de los diputados.

Sobre Grecia, sin embargo, ha tenido palabras más duras. "Queda mucho por hacer" en el país, ha advertido antes de reiterar su compromiso a apoyar a Atenas, aunque ha insistido en su controvertida propuesta de que una representación internacional supervise de forma permanente el cumplimiento del programa de rescate. "No es bastante enviar una troika -la misión de la UE, el FMI y el BCE- a Grecia cada varios meses. Lo que queremos es tener una vigilancia permanente en Grecia", ha declarado pese a que Bruselas ya se ha mostrado en contra de la medida, ya que supondría una intervención en la autonomía del país asumiendo poderes ejecutivos por parte de las instituciones supranacionales.

En cuanto a la recapitalización de la banca, la canciller ha resaltado que las entidades deben hacer una "gran contribución" al rescate de Grecia, pero no ha precisado el porcentaje del impago. Se baraja que llegue a entre el 50% y el 60%.

Además, la canciller ha confirmado que se está en contacto con el Fondo Monetario Internacional para que se involucre más en la financiación del mecanismo de ayuda, dotado con 440.000 millones. Los líderes pretender aumentar su potencial hasta alcanzar un billón o incluso 1,2 billones de euros. Para reforzarlo, hay dos opciones. La primera consiste en que el fondo asegure una parte de las nuevas emisiones de deuda de los países con dificultades, en torno a un 20%, con lo que su efectividad sería cinco veces mayor que la actual. Una segunda opción consistiría en crear una o varias sociedades que acudirían al mercado para recabar fondos, que es donde entra en acción el FMI, países emergentes o fondos soberanos, lo que también permitiría multiplicar su capacidad de financiación. Las discusiones técnicas sobre ambas opciones siguen muy abiertas.