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El TGV francés bate su propio récord mundial de velocidad y alcanza los 553 km/h

La anterior marca, de 515,3 km/h, fue establecida el 18 de mayo de 1990

Ni los ferrocarriles franceses (SNCF), ni el fabricante de trenes de bandera Alstom, ni el gestor de la red ferroviaria de ese país, la RFF, lo confirman ni lo desmienten. Pero una información del diario Le Parisien asegura que ayer martes, 13 de febrero de 2006, los tres hicieron historia al conseguir superar, de largo, los objetivos del llamado "proyecto V150", que consistía en hacer circular a un tren TGV a 150 metros por segundo: 540 km/h. Claro que desde Alstom ya advertían el pasado mes de diciembre de que se intentaría ir más allá.

Si la información del diario es cierta, este tren especial consiguió superar la meta oficial al alcanzar los 553 km/h durante la tarde de ayer en la zona de Passavant-en-Argonne, a unos 190 km al este de París, en la línea de alta velocidad que unirá a partir del 10 de junio París con Estrasburgo (conocida como LGV-Est). La infraestructura, prácticamente lista para su inauguración, ofrece las condiciones idóneas para las pruebas: tiene un buen trazado, y no hay servicios de pasajeros.

El anterior récord, establecido el 18 de mayo de 1990 en 515,3 km/h, sirvió para demostrar la supremacía tecnológica francesa en este modo de transporte, pero también para aprender valiosas lecciones sobre el consumo energético a altas velocidades y, sobre todo, los efectosque provocan los trenes sobre la vía al circular a esas velocidades.

Objetivo: más velocidad sin dañar la infraestructura

Casi dos décadas después del récord, y 26 años después de la inaguración de la primera línea de alta velocidad entre París y Lyon, los ferrocarriles franceses se enfrentan al desafío no sólo de seguir en la vanguardia de una industria en la que han irrumpido con éxito competidores de rango mundial como la canadiense Bombardier o la alemana Siemens, sino de hacer aún más eficiente una red de ferrocarriles de alta velocidad con 1.540 kilómetros de longitud y 250 estaciones, y que se utiliza para transportar cada año a más de 100 millones de personas.

Por eso, los trabajos para lograr este récord, que es muy probable que sea sólo el primero en un escalón de varios sucesivos de aquí a abril, servirán para dar un nuevo empuje a la imagen de la industria ferroviaria francesa, pero sobre todo para observar qué margen tienen la operadora pública y el administrador de la red (equivalente al Adif español) para elevar la velocidad comercial de los TGV.

Entre las cuestiones sobre las que las pruebas van a poder arrojar más datos, la más importante es la mecánica, y en especial los efectos que un tren circulando a altísimas velocidades provoca sobre la infraestructura. También serán de interés otros aspectos, como la gestión del tráfico o el ruido al paso de las circulaciones.

De hecho, la SNCF realizó durante el pasado otoño ensayos más convencionales, en este caso en la línea LGV Mediterranee (entre Lyon y la región de Provence-Alpes-Côte d'Azur), para estudiar si sus trenes pueden circular en servicio comercial a 360 Km/h, frente a los 300 actuales. Las conclusiones de esos ensayos se conocerán también durante el primer trimestre de este año.

En España, 404 Km/h

El récord de velocidad en la red española es algo más modesto que el conseguido hace ya 17 años por los ferrocarriles franceses, pero no es despreciable, ya que no se alcanzó con un vehículo especialmente preparado para las pruebas, sino que se trataba de un tren preparado para el servicio de pasajeros convencional. La madrugada del 16 de julio del pasado año un tren de la serie 103 de Renfe, fabricado por la alemana Siemens, superó los 404 Km/h en el marco de las pruebas en vía a las que los 16 que la operadora pública española compró en 2001. Estos trenes circularán a una velocidad comercial máxima de 350 Km/h cuando entren en servicio entre Madrid y Barcelona.

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