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El cava catalán supera el bache

Los empresarios de la región han dado por cerrada la crisis al aumentar sus ventas un 6% durante los primeros nueve meses de 2006.

En el camino ascentente del cava catalán se cruzó hace dos años la política regional. La asociación de su imagen con el rechazo que provocaba el Estatut en algunos sectores del resto de España provocó una caída de las ventas de este vino espumoso del 7% en 2005. Pero ahora parece que el bache ha quedado atrás. Según publica hoy el diario Financial Times, aunque todavía no existen datos oficiales de las Navidades, los empresarios de la región han dado por superada la crisis al aumentar sus ventas un 6% en los primeros nueve meses de 2006 y estar a punto de alcanzar el récord de los 100 millones de botellas.

El prestigioso diario británico cuenta que el ascenso de José Montilla a la presidencia de la Generalitat y la relajación del clima tras la aprobación del nuevo estatuto han favorecido la nueva situación. “La cuestión del boicot ha quedado atrás”, ha dicho Josep Lluis Bonet, presidente de Freixenet, al periódico inglés.

El presidente del consejo regulador del cava, Gustavo García Guillamet, apunta además que, cada vez más, el cava catalán compite con el champagne francés, lo que ha provocado que las ventas internacionales hayan crecido un 4% y ya llegan a los 125 millones de botellas.

Además, los productores confian en que la Navidad haya retornado las ventas a los niveles de antes del boicot. Este momento dulce llega después de que las dos principales marcas, Freixinet y Codorniu, decidieran poner fin a décadas de rivalidad y juntaran fuerzas, el pasado verano, para promover esta bebida espumosa catalana por el mundo.

"Estas luchas siempre son malas. Se gasta energía y distraen a la gente", ha dicho Bonet a Financial Times. "La industria está trabajando para mejorar sus resultados y lo que tienen que hacer los líderes es unirse, no pelear".

Esta batalla a la que hace referencia se refiere a un contencioso que comenzó en 1996 cuando Codorniu acusó a Freixenet de vender cava que no había cumplido el requisito de fermentar durante nueve meses. Codorniu, que lleva produciendo desde el siglo XVI, encontró en la menos histórica pero más agresiva Freixenet, una "arribista". Poco después, Freixenet acusó a su rival de usar uvas pinot noir en vez de las tradicionales del cava y de copiar su marca Carta Nevada.

Pero, finalmente, llegaron a un acuerdo extraoficial el mes de julio para poner fin a su larga batalla judicial que incluye compensaciones por un valor superior a los 7 millones de euros. Codorniú pagó esta candidad a Freixenet: 4 millones en metálico y el resto en un paquete de dos millones de botellas blancas esmeriladas valorado en 3,6 millones. Ninguna de las dos compañías ha querido sacar a la luz las otras partes del acuerdo.