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Crítica:

La identidad en el laberinto

valter hugo mãe, quizás el más interesante de los escritores portugueses recientes, poeta y narrador, vocalista del grupo Governo y artista plástico, pone con la máquina de hacer españoles fin a la tetralogía que comenzó en 2004 con o nosso reino, y de la que forman también parte o remorso de baltasar serapião (2006) y el apocalipsis de los trabajadores (2008, traducida en nuestro país en 2011). Un cuarteto de novelas escritas siempre en minúsculas y que dibujan un recorrido sobre el tiempo de la vida humana, desde la infancia hasta la vejez, a través de diferentes personajes y escenarios.

la máquina de hacer españoles, una narración emocionante y turbadora a partes iguales, marca el punto final de este trayecto, con personajes ancianos, al borde de la muerte, que conviven en una residencia asistida en la que forman parte de una realidad fantasmal y delirante. Porque las novelas de valter hugo mãe toman con frecuencia como personajes a ciudadanos anónimos, desterrados o perdedores para convertirlos en los héroes humildes de unas páginas con una dimensión ética notable y que revelan una historia mucho más importante, la de la sociedad en la que viven, la del país al que pertenecen.

En ese sentido, la máquina de hacer españoles es una radiografía lúcida y certera, trágica y divertida al mismo tiempo, de la sociedad portuguesa, arrastrada por el autor a la necesidad de mirarse en su propia geografía mítica: "durante mucho tiempo, Portugal fue un país cuyos hijos nacieron en francia" (página 93) o "Portugal aún va a ser una máquina de hacer españoles" (página 197). En ese difícil equilibrio entre un pasado marcado por la emigración y un presente continuamente fustigado por la tentación de añorar al vecino más fuerte (y también al más odiado) se sitúa esta excelente novela, que ahonda en la compleja identidad de un país, Portugal, que sufre de "hiperidentidad", en palabras de Eduardo Lourenço, pero que constantemente duda de su propia capacidad de futuro, resignándose a construir un pasado elegíaco bajo la forma de la saudade.

valter hugo mãe se adentra con éxito en este laberinto, cargado con las armas que le son más propias: la sensibilidad y la ironía, y construye una fábula sobre la identidad que es, a su vez, también una reflexión sobre el amor y el valor de la amistad, sobre la libertad, la locura, la piedad o la muerte como espías rendidos ante la posibilidad de celebrar en la vejez un pasado que nos enseña que el paso del tiempo no es lineal, que juega con los personajes (y con el deslumbrado lector) gracias a la salvación que supone su propia senilidad. Así, se dan cita en esta novela, todos bajo el techo de la residencia de ancianos, personajes de poemas de Fernando Pessoa, resistentes de la dictadura salazarista, una virgen de Fátima con piezas de quita y pon y el imaginario futbolístico portugués, teñido de presión política. Todo ello con el trasfondo biográfico de la muerte del padre del autor, al que homenajea en este libro conmovedor que nos hace constantemente sonreír, una de las mejores novelas publicadas en Portugal en los últimos años.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 4 de febrero de 2012

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