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Comediants juega con la muerte en 'Persèfone'

"Señoras y señores, bienvenidos al circo de la muerte y a la fiesta de la vida". La frase es del chef de piste de Comediants, su director Joan Font. Y resume muy bien lo que es el tono, el espíritu y el propósito de la última creación del grupo, Persèfone, con la que regresan a Barcelona mañana jueves, a su casa, que siempre lo ha sido, del Teatre Lliure (Montjuïc, hasta el 8 de enero). Ahí pasarán las Navidades con este espectáculo centrado en la muerte que no parecería casar muy bien con las fechas, o si se piensa sí: solsticio, final de año, esa melancolía que se apodera de nosotros con las celebraciones y los recuerdos...

Persèfone, un musical inspirado en las varietés, aborda el tema universal de la muerte al estilo de los Comediants, es decir, en plan lúdico, con mucha vitalidad, fiesta, música, poesía, sentimiento y bajo la superficie una investigación teatral y antropológica de cuidado. "Después de adorar el sol lleno de vida, de vivir de noche y soñar con la luna, de jugar con el paso del tiempo, glosar el carpe diem y quemarnos en un infierno de dimonis... ahora hemos decidido hablar de la muerte", sintetiza Font. Tiempo de guadaña, pues.

La muerte había estado ya presente en sus espectáculos -su hálito helado provocaba un momento de temblor en medio de la representación-, pero ahora es la completa protagonista. La reina de los muertos, la mitológica Perséfone, encarnada por Àngels Gonyalons, es la conductora de la función. Lleva al espectador a un viaje (el último, claro) por su propia leyenda y por las tradiciones asociadas en diferentes culturas a la muerte, el rito funerario y el Más Allá.

Entretener, no asustar

Comediants enfatiza la dualidad de la muerte, que se disuelve en un renacer continuo, una esperanza cíclica, como el propio mito griego de Perséfone-Core que inspira la pieza, la doncella arrebatada para reinar en el infierno pero a la que le es concedido regresar entre los vivos por un tiempo. "Vida y muerte son dos caras de la misma moneda", considera Joan Font, que recalca que la obra no pretende asustar ni entenebrecer, sino entretener, aunque reconoce que es difícil hablar de la muerte sin crear algo de mal rollo.

El espectáculo, con el que el grupo teatral celebra su 40 aniversario, fue estrenado en Moscú y a principios de noviembre recaló en el teatro María Guerrero de Madrid.

Font destaca el uso de las máscaras, ya que todos los actores, a excepción de Gonyalons, utilizan una.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 14 de diciembre de 2011