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Málaga incorpora al fin el puerto a su casco urbano

La apertura de Muelle Uno culmina una larga y dificultosa aspiración

Mañana, martes 29 de noviembre, será un día histórico en Málaga. Auténticamente. Sin retórica. La apertura de Muelle Uno, el espacio comercial y de ocio alzado en lo que fue el primer muelle de carga del puerto, culmina, al fin, la vieja aspiración de recuperar para uso ciudadano la parte del recinto portuario más pegada a la ciudad, e incorporarla como un espacio más de la trama urbana.

Fue ya una reivindicación del exalcalde socialista Pedro Aparicio, que gobernó entre 1979 y 1995, al que el asunto costó más de un disgusto con el Gobierno central de su propio partido. Ha sido un camino trufado de dificultades y frustraciones. Desde que en 1998 se aprobó el plan especial del puerto que dibujaba los nuevos usos de los muelles 1 y 2 una vez perdida su función estrictamente portuaria, han sido necesarias seis modificaciones. Ha habido parones y desencuentros sonados entre la autoridad portuaria y el Ayuntamiento, un sin fin de periodos de discusión pública sobre lo que había que hacer (si derribar el silo o no, o la valla que deslinda el muelle 2 del parque, o si la instalación de un hipermercado era un uso adecuado para la zona de recreo), e incluso adjudicaciones de concursos de explotación que debieron ser rescatados.

El plan aprobado en 1998 ha reunido seis modificaciones y gran controversia

Aún quedan por definir los usos del edificio de la esquina y si se tira la verja

La cantidad de vaivenes queda bien ilustrada con la referencia del último episodio. En junio de 2010, Autoridad Portuaria, Ayuntamiento, empresa concesionaria del Muelle Uno, y Unicaja anunciaron un acuerdo para modificar el plan especial y construir en la esquina entre los muelles 1 y 2 un edificio de 13 metros de altura de uso cultural para la entidad financiera. Cuando la Autoridad Portuaria entregó al consistorio el nuevo documento para que lo aprobara, el alcalde, Francisco de la Torre, decidió aplazarla y abrir otro proceso de reflexión ante la oleada de críticas. Enrique Linde, presidente de la Autoridad Portuaria, dio entonces un golpe sobre la mesa y, tras quejarse de la deslealtad de De la Torre, dijo que el plan ya no se tocaba más y que se ejecutaba según al modelo pactado en la última modificación, en 2005.

En primavera quedó abierto el palmeral de las sorpresas, espacio ajardinado para paseo y recreo en el muelle 2, paralelo al parque pero separado de él aún por la verja. La valla, seguramente nunca desaparecerá, por más que derribarla fuera el imaginario de la reivindicación sobre el puerto. Pero el palmeral queda en desnivel sobre el Paseo de los Curas y además el Ayuntamiento proyecta dejar este como una avenida abierta al tráfico con tres carriles, uno más que ahora.

Ahora, con la apertura de Muelle Uno, "se culmina después de muchos esfuerzos un proyecto de primera magnitud y muy debatido en una discusión constante que ha permitido mejorar cosas, pero que también ha imposibilitado algunos otros aspectos que hubieran mejorado", admite Linde.

Muelle Uno es un espacio comercial y de ocio, una calle más del centro de la ciudad bordeando el mar que permite caminar desde la estación de cruceros por la avenida sobre el dique de levante, la farola y los dos muelles hasta la misma calle Larios.

La actuación, sobre 56.000 metros cuadrados, tiene 14.000 de uso comercial, con un total de 70 establecimientos, agrupados en tres edificaciones principales: una de comercios, básicamente de modas, complementos y recuerdos, y otra de restauración, bares y ocio.

Donde se iba a ubicar el hipermercado se ha habilitado una zona infantil de juegos, actividades educativas y comercios especializados. La concesionaria adujo en su día que el hipermercado de Carrefour permitiría ser el escudo para atraer la ubicación de otras empresas y que sin él difícilmente sería posible rentabilizar la inversión, que ronda los 80 millones de euros.

El recientemente nombrado director general de Muelle Uno, Patricio Gutiérrez del Álamo, sostiene ahora en cambio que "no necesitamos necesariamente incorporar una locomotora, estamos integrados en el centro, al borde del mar, y ese es el gran atractivo". Bajo la avenida se ha construido un aparcamiento con 1.200 plazas. Muelle Uno crea unos 400 nuevos empleos.

En la esquina, la concesionaria ha construido un edificio de 6.000 metros cuadrados que ha entregado al Ayuntamiento que ahora debe definir los usos, se supone que culturales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 28 de noviembre de 2011