Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra
ELECCIONES 2011 | El día después

Fabra modera la euforia del PP y el PSPV quiere dejar atrás a Zapatero

EU se reivindica como tercera fuerza mientras Compromís consolida su espacio

Las resacas electorales son como las de la mar. Cuando las olas se retiran siempre dejan la costa sembrada de objetos. Y los resultados electorales del domingo dejaron su particular huella en cada uno de los partidos políticos con representación en las Cortes Valencianas.

En el Partido Popular, el presidente de la Generalitat, Alberto Fabra, hizo una llamada a la moderación a sus diputados. Cuando entró en el hemiciclo, el grupo de parlamentarios que todavía no han asimilado que está en una nueva etapa -pese a que el escaño de Francisco Camps sigue vacío- arrancaron en aplausos. Pero la salva fue cortada de raíz por el propio Fabra y por el secretario general, Antonio Clemente, que han reclamado contención pese a la victoria, dada la difícil situación de crisis económica.

Fabra impide que los suyos lo reciban con aplausos en el hemiciclo

Los socialistas creen que ahora empieza de verdad la legislatura

Una consigna que el vicesecretario de Comunicación del PP, Esteban González Pons, resumió en las redes sociales del siguiente modo: "Sabremos ser la mayoría, vamos a corresponder con humildad, sentido común, consenso y respeto".

Fabra, tras el éxito cosechado el domingo, está ahora a expensas de los nombramientos que hará Mariano Rajoy en la Administración central y del calendario de congresos. Los primeros le permitirán oxigenar la organización y el segundo, consolidar su liderazgo.

Solo en la bancada popular, el PP da por descontados seis recambios: los cuatro exconsejeros de Camps que ocuparán escaño en el Congreso de los Diputados, más, al menos, otros dos diputados que podrían incorporarse a los equipos ministeriales de Mariano Rajoy. La decisión de Rajoy de celebrar el congreso nacional del PP a mediados de febrero acelerará también el calendario del resto de congresos, lo que permitirá a Fabra ser ratificado por los compromisarios y renovar las estructuras provinciales antes de lo previsto.

En la bancada socialista, Jorge Alarte también está a la espera del congreso del PSOE, convocado ya para principios de febrero. Entre los parlamentarios del PSPV, todavía conmocionados por la debacle del 20-N, emergía ayer un sorprendente sentimiento de alivio porque consideran que el PP, finalmente, está frente al espejo. "La legislatura empieza ahora", confesó un destacado miembro de la ejecutiva del PSPV, que no ocultó su alivio por haber tocado fondo. En medio del desastre, los diputados socialistas se consolaron ayer pensando que los populares tendrán que tomar decisiones y ya no podrán culpar de sus errores a José Luis Rodríguez Zapatero, que tampoco se ha ganado muchas simpatías entre sus correligionarios valencianos.

Para la dirección del PSPV, los tambores de guerra que se oyen fuera del hemiciclo -como el manifiesto que promueve el exdiputado Manuel Mata para un nuevo modelo de partido o los movimientos de Francesc Romeu, que critica la gestión de Jorge Alarte- no conseguirán movilizar a una militancia que está harta de luchas intestinas.

En los pasillos del hemiciclo, los partidos minoritarios se mostraron satisfechos por los resultados, mientras se miraban de reojo. El portavoz de Compromís, Enric Morera, aseguró que su formación introducirá color en el Congreso de los Diputados y será "la voz de los ciudadanos que no se sienten representados por un sistema que les aparta". "Estamos legítimamente satisfechos porque hemos podido derrotar al sistema con pocos medios pero con grandes recursos humanos", continuó Morera, "pero muy preocupados por el futuro de España".

La coordinadora de Esquerra Unida, Marga Sanz, se reivindicó como tercera fuerza política del País Valenciano para "decir no a las imposiciones antidemocráticas del mercado" en el Congreso de los Diputados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 22 de noviembre de 2011