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Análisis:ANÁLISIS | FÚTBOL | 12ª jornada de Liga

Disidencias y encuentros

Con el monitor encendido, las hojas en blanco comenzarán a teñirse de anotaciones. Como grandes investigadores, cada uno en su refugio hará lo suyo. "Minuto 26 frente a Valencia: gran presión arriba, gol de Muniain". "Min. 29.15 versus Salzburgo: mala transición defensiva". "Min. 17 en el partido Athletic-Osasuna: Llorente recibe de espaldas y abre a banda". "Frente a Valencia: desbordes por el sector derecho. ¡Atacarlo!", puede que escriba Guardiola. Por el otro lado, Bielsa no se quedará atrás. Sabrá que Keita fue titular en todos los partidos de la era Guardiola en San Mamés, repetirá acciones de Iniesta creando superioridades o de Muniain actuando como extremo izquierdo ante laterales ofensivos.

Uno, amante de la paciencia para construir el ataque y de encontrar el buen ritmo... el otro disfruta del vértigo

No será la primera vez que se enfrentan. En noviembre de 1999, como seleccionador argentino, Bielsa designó a Kily González para perseguir al mediocentro Guardiola durante todo el España-Argentina jugado en Sevilla. Ganó Argentina. El domingo, seguramente, señalará a un hombre para que haga lo mismo sobre Busquets, con demasiada libertad en los últimos partidos del Barcelona.

En algo coincidirán: en el amor a la preparación previa y en ir a buscar al rival. Buscarán atacar y presionar bien lejos del propio arco, porque hay coincidencias ideológicas entre Guardiola y Bielsa que enmarcan a ambos en el gusto por ser protagonistas en el juego, la devoción por los extremos y el respeto a aquel Ajax de Louis Van Gaal.

Porque se admiran, se citan en conferencias de prensa y miran siempre los partidos del otro, así que habrán aprendido mucho visualizando los partidos anteriores de ambos equipos, pero estarán incómodos durante el encuentro: habrá obstáculos en salir con el balón jugadop y algún conjunto perderá la iniciativa.

¿Ante tanta coincidencia, tienen disidencias? Muchas, claro. Sus dos equipos son antagónicos en varios matices del juego. Uno amante de la paciencia para construir el ataque y de encontrar el buen ritmo a sus toques de posesión y pases entre líneas. El otro, disfruta del vértigo, para llegar y acabar la jugada lo antes posible. El primero abre a la banda para terminar, casi siempre, por dentro. El otro abre para, casi siempre, centrar al área. En los marcajes también son distintos: perseguir al hombre para el rosarino, (en las jugadas a balón parado en contra: Llorente libre), zona para el de Santpedor (¿Qué hará con Llorente?).

Guardiola se impacienta si su equipo no tiene más hombres que el rival en el centro del campo, Bielsa se impacienta si los suyos no llegan a pares por cada uno de los tres sectores del campo. Aunque los dos disfrutan al ver los espacios vacíos que imaginaron previamente, difieren en su intervencionismo. Bielsa parece mucho más jerárquico en las decisiones de su modelo de juego. Pep, también automatizador, ejerce el liderazgo interpretando condiciones naturales de sus jugadores.

Si el mundo de los entrenadores se divide entre los que quieren tener el balón y los que no lo sienten, entre quienes intentan salir jugando desde el fondo o prefieren rifar la pelota, los dos se encuentran parados en el mismo continente. Ahora bien, un continente es bien grande y contiene diferentes climas. Guardiola y Bielsa se dedican a interaccionar climas que resulten confortables para sus jugadores. Con diferentes temperaturas, también con diferentes metodologías, identidades y perspectivas, estos investigadores ya lograron aumentar cualitativamente el marco teórico y práctico del fútbol.

Matías Manna nació en San Vicente (Santa Fe), es creador del blog Paradigma Guardiola, especialista en comunicación digital interactiva y analista deportivo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 5 de noviembre de 2011