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La crisis del euro | La respuesta europea

Minicumbre urgente de los socios del euro antes del G-20

El primer ministro griego explicó el martes a Zapatero la decisión de convocar un referéndum en su país

Los cuatro países de la eurozona que participan en el G-20 (Francia, Alemania, Italia y España) se reunirán esta mañana en Cannes, antes del inicio de la cumbre, para coordinar la respuesta que darán a los demás miembros del principal foro económico mundial. Los socios del Eurogrupo son conscientes de que la crisis de la deuda soberana, agravada por la sorpresiva decisión griega de convocar un referéndum, ha puesto patas arriba un cónclave al que la UE se había comprometido a llegar con sus deberes hechos y tendrán que dar muchas explicaciones para tranquilizar a sus interlocutores. "Se trata de que Europa hable con una sola voz, de evitar cacofonías y disonancias", afirman fuentes diplomáticas españolas.

España pide que la UE hable con una sola voz para evitar "disonancias"

Los europeos quieren obtener el respaldo de los países emergentes

La convocatoria de esta cumbre reducida del Eurogrupo llevó al presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero a adelantar a ayer tarde su viaje a Cannes, donde tenía previsto llegar esta mañana. En el encuentro también estarán los presidentes del Consejo Europeo y de la Comisión Europea, Herman van Rompuy y José Manuel Durão Barroso, mientras que a la canciller alemana, Angela Merkel -que tiene una cita a la misma hora con Obama- podría sustituirla su ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble. El encuentro servirá para que Sarkozy, Barroso y Van Rompuy expliquen a Zapatero y Berlusconi los resultados de la reunión que anoche mantuvieron en Cannes con el primer ministro griego, Yorgos Papandreu. Según fuentes de La Moncloa, el presidente español ya conoce de primera mano las razones que han llevado a Papandreu a tomar una decisión que ha tirado por la borda los intentos de la UE por cerrar la crisis de la deuda soberana, ya que el pasado martes habló directamente con él.

Zapatero, que mantiene una buena relación con Papandreu -uno de los escasos correligionarios socialistas que le quedan al frente de un Gobierno europeo- se muestra comprensivo con el arriesgado paso que ha dado, que atribuye al acoso político y social al que está sometido en su país. Eso no impide que el presidente español haya sido el primer sorprendido por un anuncio que, en contra de lo que aseguran fuentes próximas a Papandreu, este ni siquiera insinuó durante la cumbre europea de hace una semana, según fuentes de Moncloa.

El Gobierno español es partidario de que se busque a una solución que permita a Grecia seguir en el euro y, al mismo tiempo, se ponga fin cuanto antes a la situación de incertidumbre generada por el anuncio de referéndum. Ello pasa, en su opinión, por una rápida aplicación de los acuerdos adoptados por la UE el pasado día 27: reestructuración de la deuda griega (con una quita del 50% para los acreedores privados) y establecimiento de cortafuegos para evitar el efecto contagio a otros países (con el reforzamiento del fondo de rescate y la recapitalización de la banca). A pesar de que la deuda española es una de las más vulnerables a la inestabilidad de los mercados, fuentes de Moncloa recuerdan que son la banca alemana y la francesa las más expuestas a una quiebra desordenada de Grecia.

El súbito agravamiento de la crisis de la eurozona ha eclipsado lo que debían ser temas centrales de la cita del G-20. Durante la reciente Cumbre Iberoamericana de Asunción (Paraguay), Zapatero expresó su confianza en que los líderes reunidos en Cannes estuvieran "a la altura de las circunstancias" y fuesen capaces de articular una respuesta coordinada para evitar el riesgo cada vez más cierto de recesión. Zapatero reconoce que España no tiene más remedio que perseverar en el ajuste y la consolidación fiscal, pero cree que los países que aún tienen margen para ello deben lanzar "planes de estímulo urgentes" para conjurar una recaída en la crisis a nivel mundial.

Los europeos llegan a Cannes con la misión imposible de convencer a las potencias emergentes (como China, Rusia o Brasil) de que inviertan en el fondo de rescate para salvar el euro sin haber sido capaces de poner orden en su propia casa. Para Zapatero se trata, además, de su última cumbre del G-20; un club en el que ha conseguido colarse como invitado permanente, lo que constituye el mayor logro de su política exterior. Según fuentes de Moncloa, el presidente aprovechará para despedirse en Cannes de los mandatarios con los que ya no coincidirá en ningún otro foro, como el estadounidense Barack Obama, el ruso Dmitri Medvedev o el chino Hu Jintao.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de noviembre de 2011