Reportaje:

Manolo Valdés recrea a Picasso

El artista valenciano expone en Málaga 54 obras inspiradas en el pintor

"Picasso ofrece un gran atractivo para los artistas a la hora de mirarlo y partir de él para hacer cosas. Es el artista de la gran inteligencia, que te enseña a escoger el camino y a pensar que se puede hacer todo". Con esta alabanza al genio malagueño, Manolo Valdés (Valencia, 1942) justificaba su participación en los actos culturales programados en el 24º Octubre Picassiano, ciclo que anualmente conmemora en Málaga el nacimiento del artista un 25 de octubre de 1881.

Valdés ha dejado por unos días la frenética ciudad de Nueva York, donde reside desde hace 22 años, para rendir homenaje a Picasso en su fundación, a escasos metros de la casa donde nació, en la plaza de la Merced de la capital malagueña.

La muestra está formada por pinturas, esculturas y grabados

Manolo Valdés. Picasso como pretexto es el nombre que el artista valenciano, histórico miembro del Equipo Crónica junto a Rafael Solbes y Juan Antonio Toledo, ha dado a este tributo, en el que reúne una selección de 54 piezas realizadas entre 2000 y 2011 que dan prueba de cómo Picasso es un punto de referencia en su obra sobre los más diversos soportes: escultura, grabado, collage y pintura.

De las cinco esculturas, realizadas en un material distinto cada una de ellas (cartón, madera, mármol blanco, pizarra negra y madera de quebracho), resalta la monumental Máscara, así como Mesas con máscaras 2009-2011, de su más reciente producción.

La exposición, abierta hasta el 12 de febrero, muestra también 33 obras gráficas con la técnica de monotipo sobre papel. Algunas de estas obras, como las pinturas que retratan a Jacqueline, última esposa de Picasso, se van a ver por primera vez en esta exposición, ya que son obras que Valdés ha terminado recientemente en Nueva York inspirándose en los retratos que Picasso realizó en su día a su última compañera y teniendo en mente que el destino inmediato de estas pinturas era esta exposición en Málaga.

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"Valdés siempre ha utilizado la historia del arte como pretexto: es conocido por sus variaciones con Las meninas, de Velázquez, pero hay bastantes piezas basadas en detalles o formas de Matisse y sobre todo de Picasso. La razón y el sentido de esta exposición es enfocar las veces que Manolo Valdés se ha inspirado en el trabajo de Picasso, o esta obra le ha servido como pretexto para avanzar en su propio discurso pictórico", explicó Kosme de Barañano, comisario de la muestra y experto en la obra de Valdés.

"La magia de Valdés manipulando la obra de Picasso reside en que descontextualiza las imágenes y, por otra parte, las reactiva", añadió Barañano, que resaltó sus aproximaciones a Las señoritas de Aviñón y al sentido de la escultura no europea, como las máscaras, reflejado tanto en cuadros como en esculturas, los análisis de Valdés de los cuadros de la primera etapa cubista, pasados a escultura, o a la utilización de detalles de cuadros de Picasso que transforma en collages.

"Es el artista más importante del siglo XX, el artista universal, el artista de la libertad absoluta", señaló Valdés, asombrado por su productividad en esta última década al contemplar las obras mientras recorría la exposición.

Un aspecto de la exposición <i>Manolo Valdés. Picasso como pretexto.</i>
Un aspecto de la exposición <i>Manolo Valdés. Picasso como pretexto.</i>GARCÍA-SANTOS

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