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Reportaje:

Cerrado por reforma

El Ritz de París se vacía dos años y despide a 500 empleados

París se queda durante dos años sin uno de sus hoteles con más glamour. El lujoso Ritz de la majestuosa Place Vendôme, en el que la princesa Diana y su amante Dodi al Fayed cenaron antes de su trágico accidente en 1997 en el Pont d'Alma, cerrará sus puertas a partir del verano de 2012 y durante 27 meses por reforma. El objetivo es "perpetuar la tradición de excelencia instaurada por su fundador César Ritz en 1898", según ha explicado su presidente, Franck J. Klein. La medida supondrá el despido de alrededor de 500 personas.

La última renovación de calado del célebre hotel, propiedad desde 1979 del multimillonario egipcio y padre de Dodi, Mohamed al Fayed, se remonta precisamente a ese periodo. El Ritz, pese a sus cinco estrellas y al imponente aval de la historia de su clientela -desde Coco Chanel hasta Ernest Hemingway, pasando por Charlie Chaplin o Elton John-, no obtuvo la distinguida clasificación de Palace que París distribuye a sus instituciones más glamurosas desde el año pasado. El cierre afectará también al restaurante L'Espadon, que cuenta con dos estrellas Michelin, y a la escuela de cocina Ritz Escoffier.

Con esta "renovación sin precedentes", según el establecimiento, el Ritz pretende responder a la creciente competición asiática que va abriéndose paso en el mercado de la hostelería de lujo en París. Hace un año, la cadena de Singapur Raffles abrió el vecino Royal Monceau, y el hongkonés Shangri-La se ha instalado en un impresionante hotel particular de la avenida Iéna, con vistas a la Torre Eiffel. A dos pasos de la misma plaza Vendôme, donde se encuentra la joyería Cartier, se levanta desde el verano el Mandarin Oriental, de ocho pisos y con habitaciones a partir de 765 euros.

A pesar de sus elegantes 160 habitaciones, incluidas 56 suites y 6 suites prestiges, y de sus cuidados detalles, como la escalera de la entrada restaurada en 1979 por el ebanista Roland Kursner, los sindicatos reconocen que la renovación es necesaria. No tanto por los cuidados espacios destinados a la prestigiosa clientela, sino por las instalaciones en los subsuelos donde se organiza el trabajo del personal.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 19 de octubre de 2011