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Reportaje:

Fotos de Parchicov y Boubat, en Almería

El CAF acoge obras del artista ruso y del maestro que retrató su París natal

El Centro Andaluz de la Fotografía (CAF) ha inaugurado su temporada en Almería con una doble exposición. De un lado, una colección de 59 imágenes en blanco y negro del maestro Édouard Boubat (París, 1923-Montrouge, 1999) correspondientes a los años 1946 y 1995, una Retrospectiva en la que cuenta con carisma e ironía lo cotidiano, sobre todo lo que veía entre las calles y gentes de su París natal.

Una novia que se levanta el vestido y sube apresurada las escaleras de la parroquia en la que se oficiará su matrimonio, una niña que abraza una caracola a través de la que parece escuchar el sonido del mar o la mirada desafiante de una bella joven a la que peina el viento son algunos de los instantes captados por Boubat.

Se trata de una muestra inédita -inicialmente concebida para su publicación en una revista especializada-, que se expone por vez primera en España y su exhibición está relacionada con la "visión internacional" del CAF, valoró el director del Centro Andaluz de la Fotografía, Pablo Juliá.

Frente a un maestro del blanco y negro se sitúa una joven promesa de la generación del color. La segunda exposición inaugurada en el CAF la firma el ruso Tim Parchikov (Moscú, 1983) quien presenta Suspense, una muestra en la que la tensión es parte fundamental de la historia que trata de plasmar en sus fotografías, realizadas en Nápoles, Roma, Estambul y otras ciudades.

El azar ha querido que estas imágenes se hayan convertido en una exposición, ya que fueron tomadas para un trabajo cinematográfico que, finalmente, se suspendió. Sin embargo, su autor quiso aprovechar el material que había acumulado -39 instantáneas fruto de una serie de viajes emprendidos a partir de 2005- en el que muestra "que siempre hay algo que está por llegar y que nos hace sentir vulnerables", explicó ayer en Almería. Ese instante es el que trata de recoger en sus imágenes. El trance que marca el antes y el después de ese momento que llega y lo cambia todo, ya sea a consecuencia de un factor humano o de la naturaleza.

El lenguaje cinematográfico es una constante en su obra en la que mezcla luces y sombras bajo un halo de misterio, lo que constituye la singularidad de su obra. "Busco la dimensión de gravedad que tenga que ver con un escenario de cine", compartió el fotógrafo, que se formó en la Universidad Estatal de Cinematografía de Rusia.

La comisaria de ambas exposiciones, Anne Morin, aseguró que Parchikov es "una promesa de la fotografía internacional" y coincide con la parte de la crítica que se refiere al artista ruso como un miembro de la nueva generación perdida de jóvenes que con el cambio de siglo ha logrado una libertad de información y de movimientos. "Congela la imagen y tiene esencia; aisla la imagen del movimiento", describió Pablo Juliá.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 27 de septiembre de 2011