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Reportaje:Moda

Milán se llena de color

Verdes, turquesas y azulones tiñen la primavera de 2012 - Solo Emporio Armani fue fiel al blanco y negro

Una explosión de color se ha apoderado de las pasarelas de Milán. Abarca un abanico cromático cuyo espectro recorre una amplia gama de tonalidades que incluyen desde los intensos verdes esmeraldas, turquesas, azulones, amarillos, naranjas, rosa flamingo y amatistas tanto en lisos como estampados, que recuerdan la flor y fauna de las selvas africanas hasta los electrizantes neones de Times Square pasando por los pasteles más dulces.

Para la primavera-verano 2012, Donatella Versace abandona los iconos emblemáticos de la casa y opta por un ambiente más inocente donde estampados de sirenitas, conchas y caballitos de mar se plasmaron sobre las microchaquetas combinadas con tops bandeau, minifaldas tubo o shorts y vestidos palabra de honor, empleando tanto neopreno como gasas plisadas.

El vestido, en todas sus versiones, se perfila como la gran protagonista del director creativo de Bottega Veneta, Tomas Maier. Desde el sutil y elegante vestido bustier que simula un sofisticado corpiño, falda corta de suaves pliegues hasta un elegante traje drapeado con un hombro descubierto en organza de algodón chocolate.

Franco Moschino fue toda su vida un enamorado de España. Rossella Jardini, actual diseñadora de la firma, ha homenajeado a la España cañí abriendo el desfile con impecables trajes de luces con chaquetas toreras bordadas de pasamanería y pedrería -en versión manga larga y corta- combinados con pantalones ajustados, minifaldas o shorts en negro azabache, blanco nuclear o amarillo solar hasta con montera inclusive.

Por su parte, Emporio, la segunda línea de Giorgio Armani, ha ninguneado los colores vibrantes que invaden otros desfiles, optando por el clásico blanco y negro en sus trajes pantalón de chaquetas alargadas y hombros relajados.

Para su propia colección, Gabriele Colangelo, joven talento treintañero, presentó una original propuesta a base de materiales insólitos como la silicona que combina con organzas y que estampa con dibujos abstractos como de una puesta de sol para vestidos de forma triangular sin mangas.

Entretanto, Blumarine, diseñado por Anna Molinari, ha cambiado de rumbo, abandonando su línea de niña que no ha roto un plato por otra más atrevida y sexy.

Finalmente, Trussardi ha celebrado el 100º aniversario de la firma con un desfile celebrado en el espectacular Castello Sforzesco, antigua fortaleza del siglo XIV. Lástima que no se aprovechara la ocasión para lanzar una colección más atrevida con visión de futuro en vez de la ropa correcta, tradicional y comercial realizado en materiales nobles que pisó la pasarela.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 25 de septiembre de 2011