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Entrevista:RAÚL TAMUDO | Delantero del Rayo Vallecano | FÚTBOL | Sexta jornada de Liga

"Ahora es cuando disfruto del fútbol"

Raúl Tamudo dice que a sus casi 34 años no le pesan las piernas. Que el físico aguanta y que todo es cuestión de mentalidad. Después de su paso por la Real Sociedad, aterriza en Vallecas y vuelve a saborear el fútbol de barrio en el que se crió en el Espanyol. Recibe a EL PAÍS en una salita de la ciudad deportiva, donde se juntan los niños para estudiar. En la pared está colgada una foto y una frase de Guardiola: "El secreto de un buen equipo está en el orden, que todos sepan lo que hay que hacer". Tamudo quiere seguir haciendo goles. Recuerda a De la Peña como el mejor pasador y a Puyol como el defensa a quien no quiere ver ni en pintura. Hoy le esperan los centrales del Madrid.

"Mi referencia sigue siendo Raúl. Por su humildad, gol y entrega"

Pregunta. ¿Cómo lleva vivir sin mar?

Respuesta. Llevo poco aquí. Aún no me he dado cuenta...

P. ¿Cuál es su último recuerdo del Rayo en Primera?

R. En el campo del Rayo jugué mi primer partido como titular en Primera. Ganamos 0-1 y no marqué.

P. ¿A qué huele Vallecas?

R. A ambientazo. Transmite esa sensación de que el rival va a tener que sufrir mucho para ganar. Eso es lo que se palpa y eso es lo que tienen que oler los rivales.

P. ¿Tiene la sensación de haber vuelto al fútbol de barrio?

R. Cuando yo empezaba, los niños no tenían tantos recursos. Hoy es raro que no se entrenen en césped artificial. Yo jugaba en campos de tierra o en la calle. Mis padres vinieron de Badajoz para encontrar trabajo... y con mi hermano teníamos que buscarnos la vida para divertirnos. Con 10-12 años jugábamos en la calle, acostumbrándonos a esperar que pasaran los coches y la gente. Más en Santa Coloma, que es un pueblo muy transitado. Eso influyó a la hora de hacerme como futbolista. Vallecas sí me recuerda un poco a esa época, aunque ya no hago tanta vida de calle.

P. ¿Le gusta Madrid?

R. Sí. Al venir de una ciudad grande uno lo que quiere es notar lo menos posible la diferencia. Vivo en el centro: esto ya no es solo jugar al fútbol, sino también hacer feliz a tu mujer.

P. ¿Cómo es Sandoval?

R. Desde el primer día, descubres sus principios. Quiere tener la pelota, presionar muy arriba, sin pelotazos. Es complicado encontrar a un técnico con esa mentalidad en un recién ascendido.

P. ¿Pensó dejar el fútbol?

R. No, en ningún momento. Me encuentro bien. No me pesan las piernas. A mi edad, dependes de la mentalidad más que del físico. Es la cabeza quien te dice si seguir o no. Si ya piensas que lo has hecho todo, lo mejor es dejarlo, y a mí eso no me ha pasado.

P. ¿Cómo se motiva?

R. Tras tantos años en el Espanyol, fue una motivación cambiar de aires y demostrar que puedes jugar. Las vivencias nuevas me motivan. Y estar en otra ciudad. Quiero seguir marcando.

P. ¿Ha tenido que reinventarse muchas veces en el campo?

R. He tenido que buscarme la vida, sí. Pero no me quejo porque casi siempre he sido titular. Me gusta todo lo que he vivido.

P. ¿Quién le enseñó a buscarse la vida?

R. Fuera del campo, mis padres, trabajadores normales. Aprendí a valorar lo que cuesta ganar 1.000 euros y llegar a fin de mes. En el campo, las circunstancias. Siempre sentí que solo tenía una oportunidad y debía aprovecharla. Tienes que correr. Me dejé la vida para coger ese tren y mejorar mi vida y la de los míos.

P. ¿Si se mira al espejo, qué ve?

R. A una persona que hace lo que más le gusta, que intenta ayudar a los más jóvenes, y sobre todo a una persona mucho más tranquila que cuando empecé.

P. ¿Se nota mucho eso?

R. Sí. Yo ahora es cuando disfruto del fútbol. Has vivido tanto todo, has llegado a la selección..., que ese afán de 'Ostia, me gustaría jugar esto o aquello', ya lo has pasado. Ahora me dedico a disfrutar. Eso sí, los domingos me entra el cosquilleo de siempre.

P. ¿Lo del Espanyol le duele?

R. Es ley de vida... No me gustó la forma en la que se hicieron las cosas. Pero ahora soy feliz.

P. ¿Qué diferencia un buen delantero de uno mediocre?

R. El gol y la suerte en momentos puntuales. Es un mundo competitivo, en el que en muy poco tiempo, muchas veces incluso en un solo partido, tienes que demostrar muchas cosas porque si no viene otro y juega.

P. ¿Cómo ve al Madrid?

R. Igual de fuerte. No tiene el juego tan fluido del Barça y al final entre dos equipos tan fuertes eso es lo que marca la diferencia.

P. ¿Y el Rayo?

R. Me ha sorprendido. Quiere jugar al fútbol, aprieta y todo el mundo corre y trabaja. Sin eso, no podemos ganar ni un partido.

P. Admiraba a Van Basten. ¿El delantero perfecto hoy?

R. Para mí la referencia sigue siendo Raúl, incluso en el Schalke. Por su humildad, gol y capacidad de entrega.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 24 de septiembre de 2011