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Merkel pide a los socios del euro reformas constitucionales para limitar la deuda

El presidente del Bundesbank critica la compra de bonos por el BCE

La canciller de Alemania, Angela Merkel, propuso ayer de nuevo a los socios del euro que introduzcan un techo de deuda en sus respectivas Constituciones. Durante una visita a Berlín del jefe del Gobierno portugués, Pedro Passos Coelho, Merkel reconoció que Alemania estuvo en el pasado entre los países que "vulneraron con demasiada asiduidad" el Pacto de Estabilidad europeo. Así que, para evitar que se repitan estos casos, propone a los 17 que sigan los pasos de Alemania y España con sendas reformas constitucionales. La líder de los democristianos de la CDU celebró que su homólogo portugués se muestre "abierto" a este cambio. "No veo por qué no introducir una reforma así en mi país", dijo Passos Coelho. El líder del centro-derecha portugués confía en que la oposición apoyaría la reforma.

La canciller Merkel y el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, acordaron en su reunión del 16 de agosto proponer a los países del euro que introduzcan dicha reforma. Alemania la implantó en 2009, cuando Merkel presidía una Gran Coalición con el partido socialdemócrata (SPD). Aquella aplastante mayoría parlamentaria de los dos mayores partidos facilitó el cambio en la Ley Fundamental. En Francia, el centro-derecha de Sarkozy debe buscar un acuerdo con la oposición socialista para sacarlo adelante, para lo que hacen falta tres quintas partes del pleno.

En su línea habitual, Merkel negó la conveniencia de los llamados eurobonos, que considera "una respuesta equivocada" a las estrecheces de deuda que sufren España e Italia. Portugal, al igual que Grecia e Irlanda, ha echado mano del fondo europeo de rescate para no caer en la bancarrota. Desde el punto de vista de Merkel y de buena parte de los alemanes, si los 17 se endeudaran juntos emitiendo eurobonos, los países que incumplen los criterios de disciplina presupuestaria se beneficiarán a costa de los erarios públicos saneados como el alemán o el austriaco. Y estos acabarían pagando más por sus créditos. Los eurobonos, repitió Merkel en Berlín, anularían "cualquier incentivo para que aumente la competitividad" en los países más débiles. Es decir, si Alemania paga, los socios más débiles se negarán a aplicar los recortes que recomienda el Banco Central Europeo (BCE) para evitar que se repita la crisis de deuda que amenaza el euro desde principios de 2010.

El presidente del Banco Central alemán (Bundesbank), Jens Weidmann, arremetió ayer de nuevo contra la compra de deuda soberana de España e Italia por parte del BCE. Considera que así se "diluye la frontera entre la política monetaria y la política fiscal", erosionando así "la confianza" en el banco emisor.

Weidmann fue hasta hace unos meses el principal asesor de Merkel en asuntos económicos. Ahora, el jefe del Bundesbank no solo critica con dureza esta decisión del BCE, sino también el resultado de la cumbre extraordinaria de Bruselas del 21 de julio. Weidmann aseguró en Hannover que la cumbre carga los riesgos de los países con dificultades sobre los hombros de los contribuyentes de los países que ayudan. En cambio, "no se han reforzado las posibilidades de control ni de influencia sobre las políticas fiscales" de los países con malas cuentas públicas. El jefe del Bundesbank cree que esto debilita la consistencia institucional de la Unión Monetaria y provoca desconfianza en los mercados.

Weidmann abogó por una "solución sostenible y de largo plazo". Solución que no puede darse sin reformas estructurales y medidas de consolidación (es decir, recortes) en los países en crisis. Después, afirmó, cabría la posibilidad de transferir a Europa parte de "las políticas fiscales nacionales" en beneficio de una "auténtica unión fiscal" de la zona euro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de septiembre de 2011