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Necrológica:

Jerry Leiber, las letras de oro del rock

Junto a Mike Stoller, creó algunas de las más brillantes canciones de su historia

Como dijo Nesushi Ertegun, productor ejecutivo de Atlantic Records, bastaría con decir que fue el autor de la letra de Hound dog, famosa en el irresistible movimiento de caderas de Elvis Presley, para ser recordado para toda la vida. Pero no. Jerry Leiber, fallecido el lunes a los 78 años en Los Ángeles, era mucho más que un grandísimo letrista. Fue un adelantado a su tiempo. Junto a su inseparable amigo Mike Stoller formó la pareja compositiva más brillante de la música popular norteamericana. De su irrepetible repertorio surgió, a mitad del siglo XX y como una bocanada de aire fresco, la cultura juvenil y el rock and roll.

Nacido en Baltimore, a los 12 años se fue a vivir a California. Instalado en Los Ángeles, ciudad de la que se enamoró por su escena artística, compaginó sus estudios con el trabajo en una tienda de discos. En 1951, conoció en el instituto a Mike Stoller, un pianista de formación clásica con el que compartía una misma pasión: el rhythm and blues negro. Fascinado por la cultura afroamericana, era lo que Norman Mailer llamó en un famoso ensayo de 1957 un blanco negro: un blanco que adoptaba el lenguaje y el sentimiento de la cultura negra.

Se lanzaron a componer con Stoller sentado al piano y Leiber escribiendo letras sin parar, "una máquina de ideas" según su compañero. Aparte de Hound Dog, la pareja compuso, temas como Kansas City, que en la voz de Little Willie Littlefield o Big Mama Thorton sonaban a correoso rythm and blues. La fuerza innata de las composiciones de esos dos chicos blancos consiguió un milagro en los cincuenta, al superar, primero, la barrera de la raza y, segundo, al definir parte de la incipiente cultura juvenil.

Entre todos los que cabría mencionar, ningún ejemplo vendría al caso mejor que el de Elvis Presley. Su versión de Hound dog sacó a todos los jóvenes a la pista de baile y unió fronteras estilísticas y humanas. Sin embargo, Leiber nunca quedó contento con los cambios introducidos por el cantante en la letra original. "Elvis la cantaba, pero Big Mama la clavaba en el alma", afirmaba Leiber. Y aunque aseguraba que con Elvis "había nacido la revolución adolescente del rock and roll", no entendía que los blancos preferireran a Presley frente a negros como Bo Diddley, Little Richard, Chuck Berry o Ray Charles.

Hound dog vendió siete millones de copias, pero Atlantic Records les fichó por su trabajo con los Coasters. Las letras de Leiber tenían la virtud de un nuevo lenguaje: frases simples, estribillos mágicos y sentimientos universales para una juventud que buscaba emanciparse. Pegadizo y rico en matices callejeros, su vocabulario desarrollaría todo su esplendor en el sello de los hermanos Ertegun y Jerry Wexler. En Nueva York, Leiber y Stoller supieron acercar la música negra al público blanco y trabajaron con The Drifters, entre otros, sentando cátedra con éxitos como On Broadway, Only in America o Stand by me. Además apadrinaron a toda una maravillosa generación de compositores que incluía a Burt Bacharach, Doc Pomus, Carole King o Phil Spector.

Leiber captaba el pulso de la juventud y los cambios del país. Según Stoller, hasta la historia dio la razón a Leiber con la elección de Obama. Se refería a Only in America, que en la abrumadora voz negra de Ben E. King rezaba: "Solo en América un chico sin un centavo puede tener una oportunidad y quizá convertirse en presidente". Visto hoy, la fascinante historia de la música popular estadounidense tiene en Leiber un nombre con letras de oro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 24 de agosto de 2011