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España vende a la UE más de lo que importa por primera vez

Las exportaciones son el único motor de la economía desde que estalló la crisis

Consumir y construir, para crecer. España, obligada por la crisis a abandonar los excesos de esa fórmula, ha dado un paso más en su camino hacia un modelo productivo más equilibrado. La exportación de bienes, que ya venía ganando terreno desde antes de la última recesión, se disparó a partir de 2010 y acaba de arrojar un dato significativo: entre enero y junio, España tuvo por primera vez superávit comercial con la Unión Europea en el acumulado de un semestre. Y en el segundo trimestre registró, también por primera vez, superávit comercial con los países de la OCDE.

El saldo comercial (diferencia entre exportaciones e importaciones) mejora en gran medida porque el debilitamiento del consumo interno hace caer las importaciones, pero tan determinante como eso es la buena evolución de las ventas al exterior. "Nunca se ha visto un escenario de exportaciones tan dinámicas e importaciones tan estancadas", dice Sara Baliña, analista de AFI.

En el segundo trimestre también hubo superávit con la OCDE

El déficit energético representa el 85% del desequilibrio comercial total

En el primer semestre del año las ventas al exterior alcanzaron 106.363 millones de euros, el 18,5% más que en el mismo periodo de 2010, mientras que las compras sumaron 130.430 millones, el 12,4% más en tasa interanual. De forma que España sigue presentando déficit comercial con el resto del mundo, pero se reduce el 8,3% y, además, la energía representa la mayor parte del desequilibrio: de los 24.000 millones de euros de saldo negativo, 20.700 millones (el 86%) corresponden a déficit energético.

El superávit con la Unión Europea, que alcanzó 1.587 millones de euros, y el que se registró con la OCDE en el segundo trimestre, de 363 millones, suponen "un cambio de tendencia claro". Lo dice contundente Baliña, quien alberga, sin embargo, importantes dudas sobre el futuro inmediato. El problema es el estancamiento económico y el peligro de una nueva recesión internacional. "En las exportaciones ya se está notando el cambio de ciclo económico. España exporta muchos bienes intermedios, y esto es muy sensible a los ciclos de capital. El segundo trimestre fue peor que el primero y lo malo es que esto no sea temporal y, como muchos prevén, la segunda mitad del año sea peor", considera Baliña.

La buena salud de las exportaciones depende del crecimiento económico de los principales países compradores de España. "Será difícil mantener un crecimiento exportador de dos dígitos si las economías se estancan", advierte la analista. Y el panorama no es halagüeño en ese sentido. La zona euro, destino del 53,4% de las ventas españolas, creció al 0,2% en el segundo trimestre. Francia, principal cliente entre enero y junio, no creció; Alemania, segundo comprador, avanzó un insignificante 0,1%.

A pesar de esto, España mantuvo el superávit con la Unión Europea, algo que había conseguido algunos meses puntuales en el último año, pero nunca en el acumulado de todo un semestre. "Nuestra balanza comercial siempre ha sido negativa por la dependencia de la energía y la alta tecnología", recuerda Rafael Pampillón, profesor del IE Bussines School. "Esto es una buena noticia porque no hablamos de turismo y servicios, sino de mercancías. Además, en esta ocasión no podíamos devaluar la moneda, por lo que la competitividad se ha tenido que mejorar por otras vías", asegura.

El principal sector de exportación española fue el de bienes de equipo (18,2% del total), que incluye maquinaria, material de transporte o de telecomunicaciones, por ejemplo, seguido de la industria del automóvil (16,9%). A continuación, los alimentos (14,4%) y los productos químicos (14,2%). Se trata de campos que exigen no poca competitividad, pero según Sara Baliña, "las empresas españolas que exportan son de las más competitivas, aunque la economía en general no lo sea tanto".

Soliker, una empresa de equipamiento de energía solar, es un buen ejemplo de empresa mediana que nació con la exportación escrita en su ADN. "Antes casi todo lo que producían las empresas lo podía absorber el mercado interno; ahora, no. Para nosotros salir fuera era parte de la estrategia, pero para muchos ha sido una necesidad", comenta el director de internacionalización de la compañía, Álvaro González. Soliker empezó a exportar en 2009 y hoy las ventas al exterior representan un 40% de la facturación, del que aproximadamente la mitad proviene de la Unión Europea. Sobre el comercio con la UE, González afirma que "la primera ventaja es la moneda única con la zona euro, pero hay muchas más. Cada vez mejoran más los elementos de transporte, tanto ferroviario como de carretera. Y la cercanía geográfica y cultural facilita mucho las cosas". En el terreno de lo negativo señala que las normativas de cada Estado suelen ser diferentes y más exigentes que en otros países: "Son barreras no arancelarias propias de los mercados maduros, que a veces retrasan mucho el comercio", dice González. Algo que se arreglaría con "más normativas comunes".

La UE fue el destino del 66,5% de las exportaciones españolas en el primer semestre. En ese periodo es destacable también el aumento de ventas a América del Norte, del 41,4%, y a América Latina, del 31,1%, aunque el volumen económico de exportación a estas regiones sigue siendo muy inferior: 4.800 y 5.800 millones de euros, respectivamente.

Desde que estalló la crisis financiera internacional y, con ella, la burbuja inmobiliaria en España, las exportaciones han constituido el principal motor de crecimiento de la economía nacional. En 2009 equivalían al 15% del PIB; en 2010, al 17%; en el primer semestre de este año se acercan al 20%. La flaqueza del consumo en España tiene mucho que ver en todo esto, pero muchos insisten en que no hay que quitar a las empresas exportadoras el mérito que les corresponde.

El vicepresidente ejecutivo del Instituto Español de Comercio Exterior, Fernando Salazar, habla de los factores de competitividad que van más allá del precio (calidad, tecnología, diseño, relación con el cliente, marca) y defiende que muchas firmas españolas están haciendo por fin lo que a él le enseñó un profesor tiempo atrás: "Acompañar a la mercancía. Ir delante de ella y estar detrás. Exportarla, no deportarla. Ahora somos bastante más competitivos de lo que la gente tiende a pensar".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 22 de agosto de 2011