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Crítica:

El Profeta

Narrativa. El escenario es el Moscú de los años setenta y ochenta, una ciudad inmensa e invertebrada que crece y va devorando los alrededores, de barrios apartados a los que se llega con grandes dificultades, asumidas por todos con naturalidad y paciencia. Casas, todavía, de pisos comunales, bloques de apartamentos en medio de descampados, hoteles colegiales semivacíos pero con un bufé funcional, grandes espacios urbanos desordenados, tiempos muertos, gente cervecera en las mañanas frías. Y tenemos también un protagonista muy singular y perfilado, El Profeta del título, un curandero autodidacta e intuitivo que practica una medicina moral, o psicomedicina o chamanismo; por entonces estaba de moda esta medicina popular alternativa en la Unión Soviética. Y está la corte de sus pacientes curados, sus apóstoles: un joven estudiante, un periodista especializado en medicina. Al médico que lea esta novela seguro que se le pondrán los pelos de punta: Yakushkin, el curandero, cura cánceres con masajes e infusiones de hierbas del campo e ingesta de polvos dentífricos y cáscaras de huevo, que tienen mucho calcio. Pero antes el paciente ha de someterse a un estricto y prolongado ayuno, pues el hambre extrema y la deshidratación matan a las células cancerígenas. Claro que también perecen las sanas, pero el buen, el santo laico Yakushkin retiene al paciente en la vida mediante el recurso a la conciencia, el frotamiento incesante de manos, la charlatanería incesante: el amor. En su terapia son fundamentales los sermones: "La enfermedad no es otra cosa que la venganza de la conciencia por nuestra falta de sensibilidad". Parece tan tonto como la psicomagia de Jodorowsky, pero estas cosas funcionan a veces, funcionó con el mismo autor, desesperado tras un accidente automovilístico y varias operaciones estériles, y que después de tres años de dolores extremos se puso en manos de un curandero ucranio que le curó en cuatro meses. Makanin es uno de los autores más respetados de la literatura rusa actual, y ésta una de sus novelas más celebradas.

El Profeta

Vladimir Makanin

Traducción de Lydia Kúper

Marbot. Madrid, 2011

250 páginas. 17,50 euros

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 20 de agosto de 2011

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