Reportaje:

"¿Pero quién es ese Micael?"

El Oporto impone al medio para sorpresa del club rojiblanco, que se lo cede al Zaragoza

El Oporto y Jorge Mendes impusieron al Atlético dos condiciones "muy difíciles de asumir, dos tragos amargos", para que Falcao firmase por cinco temporadas. Con una cláusula de 45 millones de euros, el traspaso del matador colombiano se cerró en 40 millones más siete variables y la compra por cinco de Rubén Micael. El centrocampista luso, también representado por Mendes, no entraba en los planes de los dragones ni en los del club rojiblanco, que, aprovechando la relación entre el agente y Agapito Iglesias, el presidente del Zaragoza, se lo cedió al conjunto aragonés. "Es que no nos interesaba lo más mínimo. Tenemos el centro del campo cubierto. Cuando surgió su nombre, más de uno y más de dos, por no decir todos, nos preguntamos: '¿Pero quién es ese Micael?", explicó un alto cargo rojiblanco.

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Mientras el Atlético recolocaba a Micael, Gregorio Manzano se congratuló por el fichaje de Falcao. "Era uno de los jugadores favoritos para sustituir a Agüero. Me alegra poder dirigir a alguien que ha rendido a un alto nivel en el Oporto y conseguido títulos", aseveró el técnico.

Resuelto lo de Falcao, un depredador del área que en sus dos temporadas de blanquiazul maravilló -73 goles en 88 encuentros: 0,82 de media-, falta por solucionar el futuro de Forlán, que negocia marcharse al Inter. "No ha podido estar porque llegó con solo 10 días de vacaciones y en la sesión del miércoles se retiró con un golpe en un tobillo. Su nivel físico no era el adecuado. Le necesitábamos al ciento por ciento", justificó Manzano. En realidad, su idea era alinearle desde el principio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 19 de agosto de 2011.

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