Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:DINERO & INVERSIONES

Las tretas de los especuladores

Los mercados siguen sin regularse. Productos financieros de diseño generan bruscos movimientos en las cotizaciones. Estas son algunas de las armas que utilizan los 'tiburones'

Hubo un momento en el que todo pareció desplomarse. El 2 de agosto pasado, la prima de riesgo de España -diferencia entre la rentabilidad exigida a la deuda española frente a la alemana, que se estima la más segura- superó por primera vez los 400 puntos básicos, su máximo desde la entrada en el euro. Ese día, las pantallas de infinidad de operadores de medio mundo empezaron a parpadear en un baile de cifras digitales en el que el rojo (ventas) mandaba frente al verde (compras).

Aparte de las responsabilidades económicas propias que han llevado a esta situación, lo cierto es que los mercados financieros han desarrollado instrumentos que convierten, con terrible eficiencia, una pequeña fisura en una vía de agua. Los seguros de impago de deuda (CDS, por sus siglas en inglés) son especialistas en encender hogueras con las ruinas ajenas. Permiten al comprador intercambiar deuda quebrada (default) por otra de máxima seguridad. O sea, alemana. El inversor, a cambio de operar, solo paga una reducida prima.

Una pequeña fisura se puede convertir en una gran vía de agua

Este tipo de operaciones, que están asfixiando las cuentas españolas, las conoce bien Miguel Ángel Bernal, profesor del Instituto de Estudios Bursátiles (IEB). Una de las prácticas más utilizadas para especular contra un país, explica, es lo que en la jerga financiera se denomina "simultánea de deuda pública". La idea es que el gestor adquiere prestados, no en propiedad, títulos de deuda e inmediatamente los vende a futuro (forward) a un precio concreto. La venta (sobre todo la efectúan los bancos de inversión a través de CDS) se hace de manera masiva y en un solo día. Con el dinero obtenido se compran títulos alemanes que reemplazan a los españoles en la cartera del gestor. ¿Consecuencia? Bajan los precios de la deuda española por la venta y la alemana sube al comprarse. Al tiempo, el diferencial de España aumenta, con todos los problemas que esto acarrea.

Esta espiral nada virtuosa provoca "que los diferenciales entre la deuda alemana y la española o italiana repunten sin previo aviso, alertando de tensiones peligrosas e invitándonos a especular contra el euro", apunta Alexander Hick, jefe de ventas de X-Trade Brokers. Esta reflexión se ha extendido por medio planeta y, claro, "ante un parqué cambiante, lo más adecuado es la operativa cortoplacista", señala Hick. Y el mercado de divisas, con Estados Unidos y Europa comunicando solo incertidumbre, es una perita en dulce para los especuladores.

Y es que una seña de identidad de la industria económica de nuestro tiempo es la desmesurada capacidad de multiplicar la inversión que tienen muchos instrumentos financieros. Como describe Raúl Molina, analista de IG Markets, "la operativa de contratos por diferencia (CFD, según sus siglas en inglés) sobre índices bursátiles y Forex (mercado internacional de divisas) es donde realmente obtendríamos un mayor efecto apalancamiento".

Analicemos un ejemplo. Aunque dependerá de la cotización de cada subyacente (hay más de 11.000) en un momento concreto, los CFD permiten apalancar la inversión hasta 170 veces en el caso del Ibex o 215 si hablamos del índice SPX 500. Pero si jugásemos en el Forex, esta cifra podría llegar, como en el supuesto del euro-dólar, a 280 veces. Y no es una operativa cara. A estos mercados se puede acceder a partir de 50 euros.

Como vemos, son tiempos de incertidumbre en las finanzas. "Hoy los instrumentos en los que más riesgo se asume son la deuda pública y la corporativa [emitida por empresas]. Tanto es así que la emisión pública tiene incluso más volatilidad diaria que las acciones", revela Miguel Llorente, de Capital at Work Foyer Group.

Otros productos con esta capacidad de asumir elevados riesgos (de otro tipo) son los derivados, los cuales se pueden crear sobre todo lo imaginable (materias primas, acciones, bonos). Se dividen en contratos de futuros y en opciones de compra (call) y venta (put). Cotizan en mercados organizados, requieren muy poco desembolso (unos 100 euros) y permiten trabajar con nominales altos a partir de una garantía muy limitada (10%-15%) de la inversión.

"En los últimos tres o cuatro años hemos tenido un crecimiento fuerte en la demanda de estos instrumentos. Los clientes saben que puedes doblar tu posición, pero también perderlo todo", advierte Miguel Jiménez, gestor de fondos de Renta 4.

Dentro de la singular familia de los derivados, los llamados OTC (over the counter) no están controlados por ningún mercado organizado y poseen un enorme potencial especulativo. Son acuerdos bilaterales entre bancos, y en algunos casos se da acceso a ellos a grandes clientes a través de diferentes líneas de crédito. Estos contratos están fuera del balance de las entidades. Y se estima que la suma de los nominales del mercado OTC es de 500 billones de dólares, 10 veces la capitalización de todas las Bolsas del planeta.

Un carácter menos agresivo es el que poseen los fondos cotizados o ETF, por sus siglas en inglés. Son fondos indexados que replican el comportamiento de un determinado índice de referencia, tanto al alza como a la baja, pudiendo además apalancarse. Eso sí, sus participaciones se liquidan y negocian igual que acciones, lo que les da más liquidez y un precio bajo de entrada. "Al estar listados en Bolsa, es una acción. Es decir, se puede entrar en un ETF comprando un título del mismo. El precio varía dependiendo del fondo cotizado que sea y su cotización en ese momento. Los hay desde 10 euros", dice Jesús Medina, del área de ventas de renta fija de Deutsche Bank.

Pero lo singular es que en este mundo tan complejo incluso los productos más, en principio, inocentes pueden causar destrozos. "Para especular no hay que irse a instrumentos complicados; vender una acción ya es especular", opina David Cano, socio de Analistas Financieros Internacionales. Y añade: "Lo que agita el mercado es la compraventa directa de títulos". El problema, a su juicio, es de demanda. "¿Quién pone coto a los especuladores si no hay gente comprando?". Pues cuando todo son órdenes de venta, ya conocemos las consecuencias.

Así sucede al usar estrategias como las ventas al descubierto, que consisten en enajenar títulos que no se tienen, esperando poder comprarlos a un precio más reducido y saldar la operación con beneficios. Para que esta operativa tenga "éxito", las cotizaciones de las acciones o índices en los que el inversor ha vendido a corto deben bajar de precio. A fin de frenar el desmesurado daño que estas estrategias han provocado en los últimos días, la autoridad bursátil española (CNMV) prohibía el pasado jueves las ventas a corto sobre los valores de 16 entidades financieras en los siguientes 15 días, igual que Francia y Bélgica. Italia lo hizo el viernes y Grecia ya lo había hecho el martes. "Aunque de poco servirá para frenar su potencial especulativo -reconoce el responsable de un banco privado suizo-, pues para evitar estos controles siempre se puede acudir a un paraíso fiscal". Lo refrenda Miguel Ángel Bernal, del IEB, para quien, estas medidas son solo "un llamamiento de cara a la opinión pública".

De fondo pervive un viejo anhelo de buena parte de la sociedad civil: regular los mercados financieros. Es la propuesta de Carlos Martínez, presidente de la plataforma ATTAC España, para frenar tantos desmanes "pues si no se hace esto, será una locura", prevé. Pero, "una vez establecida la regulación hay que eliminar algunos instrumentos. El apalancamiento es una figura especulativa especialmente peligrosa". ¿Será posible acabar con él? -

Rayuela y la Bolsa

Julio Cortázar concibió una novela en la que es el lector, como en el juego infantil de la rayuela, quien salta de un capítulo a otro sin ningún orden hasta encontrar su propio sentido a la historia. Los instrumentos financieros también tienen esa capacidad de saltar de un momento a otro del mercado y aparecer allí donde creen que puedan conseguir más beneficios. Para ello, el inversor cuenta con un amplio capítulo de productos con elevada capacidad de apalancamiento:

- Credit default swaps (CDS): son seguros de impago de créditos que permiten con una inversión limitada multiplicar el efecto inversor.

- Contratos por diferencia (CFD, en sus siglas inglesas): facilitan al inversor participar en el movimiento de precios de los valores sin tener la acción subyacente.

- Hedge funds: fondos con subyacentes distintos que permiten un elevado apalancamiento, el cual sirve para presionar más a los mercados.

- ETF: fondos cotizados con diferentes subyacentes que se operan en Bolsa como acciones. Pueden estar apalancados, replicar un índice o usarlo en sentido contrario (ganar cuando cae).

- Derivados: Hay varios tipos:

- Futuros y opciones call (compra) y put (venta).

- Warrants: opciones empaquetadas o estandarizadas. Es decir, emitidas por un banco de inversión que cotiza en mercados oficiales y organizados, donde el inversor apuesta su dinero a que un determinado valor gana o pierde, y siempre desembolsando una cantidad muy inferior al montante real de lo apostado. -

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 14 de agosto de 2011

Más información