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Entrevista:ALMUERZO CON... MÓNICA ALBEROLA, LUIS DÍAZ-MAURIÑO Y CHININA MARTORELL

"Para mejorar el futuro necesitamos ideas del pasado"

Los arquitectos creen que el secreto de un buen piso hoy es su flexibilidad

Los arquitectos saben adaptarse a situaciones difíciles. Los madrileños Mónica Alberola (1965), Chinina Martorell (1955) y Luis Díaz-Mauriño (1963) eligen un quiosco en la zona de deportes de la Universidad Complutense. Sillas de plástico y un campo de rugby. Más allá de una comida básica con vistas de lujo, su receta para adaptarse a los tiempos que corren es "asociarse para proyectos concretos". No siempre trabajan juntos. Pero juntos firmaron unas viviendas en el Rastro de Madrid recuperando la idea de corrala. Con ellas han ganado el premio a la mejor vivienda de protección oficial de la Bienal de Arquitectura. "La corrala es una tipología de futuro", afirma Luis. "Para construir un futuro mejor tendremos que rescatar ideas del pasado: la corrala o viajar en metro", apunta Chinina. O en bicicleta: Mónica ha llegado en una plegable.

Los arquitectos creen que el secreto de un buen piso hoy es su flexibilidad

Estamos frente a la Escuela de Arquitectura. Luis y Mónica son profesores de proyectos y en sus clases hace tiempo que ha entrado la crisis. "Los jóvenes quieren hacer proyectos reales", dice Mónica. "Hemos pasado demasiados años concentrándonos en edificios como objetos y, entre todos, hemos descuidado la ciudad", cuenta Luis. "Una ciudad con piezas defectuosas es más fácil de reparar que un ensanche deslavazado con alguna obra maestra", continúa. También arregla su comida. Deja medio sándwich, que "no está muy allá", y come croquetas.

¿Qué hace bueno un piso actual? "Más que el tamaño, la flexibilidad", opinan los tres. "Que pueda cambiar como las personas". ¿Hoy va a ser posible la vecindad de las antiguas corralas? "Tenemos que poner los ingredientes para recuperar las cosas que no debimos perder", apunta Chinina. Luis pone ejemplos: "Dejar un hijo un rato, pedir una taza de azúcar". Sus viviendas en la calle Vara del Rey tienen luz natural gracias a la corrala. Son de alquiler para jóvenes. "¿Te imaginas tener una zona para jugar al pimpón con 30 años?", pregunta Mónica. Pero ven un fallo en su edificio: las viviendas tienen parking. Un aparcamiento en el centro de una ciudad no dibuja el futuro que imaginan.

"El futuro será sin coche. Viajar en metro no es solo cuestión de economía. También lo es de educación", dice Chinina. "Es importante que los ciudadanos sean conscientes de que su piso o su terraza también construyen la ciudad", apunta Mónica, que dice no conocer ninguna urbe con las terrazas más colonizadas por trasteros que Madrid. "¡Con lo maravilloso que es comer al aire libre!". Bajo la sombra de los plátanos, picotea su ensalada. Y bebe agua. Chinina y Luis toman cerveza y comentan que las viviendas del futuro deberán contribuir a la ciudad desde su forma tranquila, los cuidados sostenibles y la accesibilidad. "Lo mejor de esta es que no se note. Si tiene que haber un baño, que sea grande. Así cabemos todos", apunta Mónica. Con el café, recuerdan que para la sostenibilidad lo fundamental son los sistemas de siempre: muros bien aislados... "Es como donde estamos ahora [a la sombra de unos plátanos]. En invierno también se está bien: el sol se cuela entre las ramas desnudas. No hay que hacer cosas extraordinarias, hay que hacerlas bien". Por cierto, aquí estaba el café de Zapatero: 60 céntimos y con vistas.

Polideportivo Ciudad Universitaria. Madrid

- Cervezas y agua: 5,60 euros. - Baguettes y ensalada: 8,50.

- Croquetas y patatas: 8,50.

- Tres cafés: 1,80.

Total: 24,4o euros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 10 de mayo de 2011

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