Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:

Paisajes del tiempo abolido

Teresa Duclós muestra en Sevilla sus pinturas deshabitadas

Encinas, alcornoques, pinos, membrilleros, eucaliptos... Los árboles y la naturaleza inundan los lienzos con distintos matices del verde. No hay presencia humana en los cuadros de Teresa Duclós. La pintora expone sus lienzos en Sevilla, en la Galería Rafael Ortiz (Mármoles, 12) hasta el 10 de junio. La muestra Paseos por La Laguna reúne 14 pinturas que recorren un lugar muy querido por la artista.

"La Laguna es una finca que tenemos entre Gibraleón y Cartaya, en San Bartolomé de la Torre, en la provincia de Huelva. La Laguna es una finca posesión de mi familia desde siempre, desde la época de mis bisabuelos. Vivo mucho allí. Estoy en la finca el mayor tiempo que puedo. Es una casa pequeña. La clásica casa de pueblo con sus techos de madera y su encalado", explica Teresa Duclós (Sevilla, 1934).

La pintora realista presenta 14 óleos en la Galería Rafael Ortiz

La creadora recrea el entorno boscoso de un paraje de Huelva

La pintora tiene su estudio en la casa. Los paisajes de La Laguna la apasionan. "Para pintar paisajes tengo que estar en La Laguna. Son lugares cercanos a la casa. Todos los paisajes que he pintado son en La Laguna", detalla la artista, quien realizó su primera exposición individual en 1962. Tres años antes participó en una muestra colectiva en Madrid. Obras de Duclós, una suerte de realismo lírico cercano a la obra de Carmen Laffón, forman parte de distintos museos y colecciones. Entre ellos destacan la Fundación Luis Cernuda de Sevilla, el Museo de Arte Moderno y Contemporáneo Daniel Vázquez Díaz de Nerva (Huelva), la Colección Caja San Fernando y el Museo de Arte Contemporáneo de Cáceres.

"Pinto lo que me gusta, lo que me llega. Me siento bien en La Laguna. Me da paz. Me emociono y siento que tengo que pintar esos paisajes para tenerlos yo", agrega la pintora.

"Los paisajes me recuerdan toda mi vida, los paseos con mis padres y con mis hermanos. Escojo mis sitios preferidos. Puede que inconscientemente repita los lugares en los que fui feliz. Vemos así que el tiempo llega a desaparecer en estos cuadros", señala Duclós. Los lienzos dan la sensación de que el tiempo se ha detenido. Es como si estuvieran suspendidos en cápsulas por las que no discurriera el paso de los años.

Duclós, que se prodiga muy poco en exposiciones, participó en la creación de la Galería La Pasarela de Sevilla junto a Carmen Laffón y José Soto. Los tres artistas formaron en 1967 el estudio de pintura y dibujo El Taller, donde se impartían clases.

El color verde inunda los cuadros. Distintos matices de este color se adueñan de los lienzos hasta conquistar el cielo. "Esta inundación del verde se produce porque aquel lugar es así. Es como un bosque. Puede que el hecho de que el verde sea el color de la vida influya también", afirma la pintora sevillana.

La ausencia de presencia humana es otra característica de las obras expuestas. Contribuye a potenciar la sensación de intemporalidad de los cuadros. La naturaleza es la dueña absoluta del escenario. Los lienzos dan la sensación de que los seres humanos son ajenos al poder de los bosques. "Me interesa el paisaje. Nunca meto figuras humanas. No me he planteado poner personas en estos paisajes", comenta Duclós.

La artista trabaja para que su pintura aporte "algo a la vida de los que la contemplan, que les llene, que les dé paz, que les sirva para algo...".

Tras terminar sus obras, Duclós siente que "siempre se pueden corregir y mejorar". "A algunos cuadros les tengo más cariño. Son cuadros que me han llegado más hondo", recalca. A la hora de pintar no pesan influencias en su trabajo. "Al pintar me olvido totalmente de todo", zanja antes de citar a sus "pintores de referencia". "Velázquez, Goya, Rembrandt, Van Gogh, Cézanne y muchísimos más. Todos tienen algo que te puede interesar", concluye. Sus cuadros llaman al espectador desde un lugar en que el tiempo parece abolido, desde un lugar que parece garantizar una paz interior buscada con ansia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 2 de mayo de 2011