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HISTORIAS DE UN TÍO ALTO | BALONCESTO | NBA

Lista de deseos contra la lógica

El torneo anual de baloncesto universitario estadounidense no me interesa mucho. Eso me convierte en una rareza entre mis compatriotas: a la mayoría de los aficionados estadounidenses al deporte les gusta el torneo de la NCAA más de lo que les gusta tener diabetes. Algo que, según la mayoría de las estadísticas, es muchísimo.

El interés de muchos aficionados por la Locura de Marzo, como ha llegado a ser conocido el torneo, empieza y acaba con sus cuadros de equipos, que son los emparejamientos del torneo, que la gente imprime, rellena y entrega a un metomentodo de la oficina junto con cinco dólares para la porra. A medida que se desarrolla el torneo, se lleva la cuenta de los aciertos. El que acierte más partidos gana la porra.

Lo bueno de la elección de los equipos del torneo es que cualquiera puede ganar porque la NCAA tiene menos lógica que un cuadro de Escher y la señora del quinto tiene tantas posibilidades en la porra como Isaac, el aficionado de Duke.

Hay muy pocas porras para los playoffs de la NBA. Gracias al formato de al mejor de siete, la imprevisibilidad es mínima y uno tendría que asumir que los empates serían frecuentes. Y nadie quiere ver una pelea entre la señora del quinto e Isaac.

Nada de esto me importa, ya que dejé las porras hace mucho tiempo. Siempre elegía a los equipos que quería que ganaran en vez de a los equipos que sabía que probablemente ganarían. Más me habría valido quemar mis cinco dólares. Los playoffs de la NBA de este año no son distintos. Si tuviera que rellenar un cuadro de la NBA, mis deseos se impondrían a la lógica.

Quiero ver a Portland y Denver en la segunda ronda porque creo que ambos equipos juegan como hay que jugar. Quiero que los Heat pierdan en la primera porque no soporto ese aire de prepotencia.

Quiero que los Lakers pierdan, pero eso es como todos los años (lo que quiero decir es que deseo que Pau Gasol tenga éxito porque parece una buena persona, pero lo cierto es que siempre he odiado a los Lakers. Al menos, soy consecuente).

Quiero que los Knicks lo pongan interesante, pero no quiero que ganen a los Celtics porque quiero a los Celtics en las finales. Quiero que los Magic lo entiendan, y entiendan debería interpretarse como hacerse con una máquina del tiempo y usarla para volver al pasado y no intercambiar a Gilbert Arenas. Quiero que los Hawks pierdan pronto porque, bueno..., son los Hawks y son unos buenos perdedores. Quiero que los Mavericks tengan éxito por el bien de Nowitzki, pero quiero que pierdan porque siento verdadera aversión por el salto para tirar de Shawn Marion. Quiero que los Spurs lo ganen todo porque a lo mejor haría que pasar el balón fuese guay.

Se darán pocos de estos resultados (salvo que los Hawks perderán, seguro). Y quedaré decepcionado cuando tenga que ver a los Lakers jugar contra los Heat en las finales, pero podré encontrar consuelo en un hecho: al menos, no perdí cinco dólares.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de abril de 2011