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Elecciones municipales y autonómicas

Túnel sin tren y estatua en el jardín

Los políticos explotan la última jornada autorizada para inaugurar obras públicas

Si el pasado viernes el presidente de la Diputación de Castellón, Carlos Fabra, invitaba a los ciudadanos a pasear por las pistas del nuevo aeropuerto a falta de aviones, ayer hizo algo parecido la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, durante la visita a las obras de la nueva estación y el túnel del metro en la pedanía valenciana de Benimàmet. La regidora dio la enhorabuena a todos los vecinos por estas obras, valoradas en 70 millones de euros, y por las que no pasará un convoy de metro, al menos hasta el 15 de mayo y será en periodo de pruebas.

Una comitiva encabezada por Barberá protagonizó ayer un maratón de inauguraciones -apurando hasta el último día que le permiten las normas electorales-, entre ellas, los ajardinamientos de una mediana en el barrio de Benicalap.

Castedo estrena una unidad canina de la Policía Local de Alicante

Es el resultado del frenesí por cortar cintas antes de que suene la campana. Una carrera que llevó a Vicente Rambla, vicepresidente primero, a abrir el mercado municipal de La Pobla Llarga en compañía de Alfonso Rus, presidente de la Diputación de Valencia. A Juan Cotino, vicepresidente tercero, a colocar la primera piedra de una potabilizadora en Loriguilla para inaugurar horas después unas nuevas dependencias municipales en Utiel. O al consejero de Infraestructuras a descolgarse de la comitiva de la alcaldesa de Valencia para estrenar en Alboraia un parque dedicado a su predecesor, José Ramón García Antón, quien falleció en el cargo.

José Joaquín Ripoll, presidente de la Diputación de Alicante, también apretó el acelerador. Inauguró un vial en Petrer, luego la Casa de la Música en La Algeña, colocó una primera piedra del centro de salud de La Romana, inauguró una escuela de música en Hondón de los Frailes, el alcantarillado de Pinoso y una escultura en el jardín del palacio de la Diputación.

Sonia Castedo, alcaldesa de Alicante, presentó una nueva unidad canina de la Policía Local y por la tarde dedicó una calle al buque Stanbrook, en el que zarparon decenas de republicanos hacia el exilio desde el puerto de Alicante.

Encarna Llinares, subdelegada del Gobierno, se sumó al frenesí e inauguró una plaza en Altea con el alcalde Andrés Ripoll.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 29 de marzo de 2011