La crisis del euro | El debate en Europa

Zapatero anticipa en Bruselas una batería de reformas para evitar el contagio

Solidaridad con Portugal, toda. Paralelismo, ninguno. José Luis Rodríguez Zapatero llegó ayer al Consejo Europeo dispuesto a ahuyentar el fantasma de un supuesto contagio a España de la crisis en el vecino ibérico. El presidente, que en los últimos días ha hablado en varias ocasiones con el ya dimisionario primer ministro portugués, José Sócrates, le reiteró ayer su apoyo. "España estará siempre al lado de Portugal", dijo.

El jefe del Gobierno acudió a Bruselas con una batería de anuncios en materia de reformas estructurales y estabilidad presupuestaria para convencer a los mercados de que no se apartará de la senda del ajuste marcada en mayo del año pasado y de que el efecto dominó que comenzó en Grecia no se cobrará en España su próxima pieza. De momento, parece haberlo logrado: el diferencial del bono español respecto al alemán se mantenía ayer por debajo de los 200 puntos, pese a la fuerte exposición de la banca española a la deuda portuguesa, especialmente la privada.

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Aunque no estaba obligada a "retratarse" hasta abril, cuando deben presentarse ante las instituciones europeas los planes nacionales de reforma y los programas de estabilidad, España, al igual que otros países del euro, ha decidido anticiparse con un catálogo de medidas que se plasmará hoy en una carta al presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy. Todas ellas proceden del Pacto del Euro un extenso abanico de recetas, la mayor parte genéricas, del que cada país puede escoger voluntariamente las que mejor se adapten a su propia situación. El plazo para hacer los deberes es de 12 meses, pero su grado de maduración varía.

Zapatero ya logró un pacto para retrasar, con excepciones, la edad de jubilación hasta los 67 años; y confía en que empresarios y sindicatos cierren en las próximas semanas un acuerdo para la reforma de la negociación colectiva que le otorgue mayor flexibilidad. El Consejo de Ministros aprobó el pasado viernes la nueva ley concursal, que debería evitar que los concursos de acreedores acaben la mayor parte de las veces en la liquidación de la empresa afectada; y ultima la ley de Servicios Profesionales, entre otras, para introducir la competencia en sectores hasta ahora fuertemente protegidos. Zapatero se propone igualmente incidir en el estímulo a la innovación y la formación permanente; así como en medidas activas de fomento del empleo.

Con todo, los puntos más espinosos pueden ser la imposición de una mayor disciplina en el gasto de comunidades autónomas y entes locales, a través de un reforzamiento de la Ley de Estabilidad Presupuestaria, para disipar las dudas sobre el cumplimiento del déficit; y la aprobación de un plan para hacer aflorar la economía sumergida, que incluirá alguna forma de amnistía al menos parcial y un mayor rigor en la lucha contra el fraude. No se prevén nuevas subidas de impuestos ni recortes de gasto, según fuentes gubernamentales. El plan, cuyas líneas generales avanzó el miércoles a los líderes sindicales y ha trasladado también al presidente del PP, Mariano Rajoy, quien ayer participó en una reunión en Bruselas con sus correligionarios de la UE, lo expondrá el sábado a los directivos de 40 grandes empresas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0025, 25 de marzo de 2011.

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