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Bruselas inicia la coordinación fiscal con una base común para sociedades

Las empresas podrán elegir el impuesto europeo, aunque los Estados mantienen la decisión sobre los tipos - La propuesta surge en plena polémica con Irlanda

La UE dio ayer un salto cualitativo en la coordinación fiscal, un terreno muy polémico en el que lleva más de 10 años de trabajos preparatorios con estudios y consultas a los Estados y expertos. El comisario de Fiscalidad, Algirdas Semeta, presentó un nuevo sistema para calcular la base del impuesto de sociedades que pretende ahorrar unos 2.000 millones a las empresas y que los Estados deberán compensar aumentando otros tributos a los ciudadanos.

La propuesta se ha anticipado tres meses a lo previsto y supone el primer resultado de uno de los acuerdos del Pacto del Euro, aprobado el pasado viernes, en que por primera vez los líderes se comprometen a "prestar especial atención a la coordinación de la política tributaria".

La Base Tributaria Consolidada Común (BTCC) significa que existirán unas normas únicas para calcular la base imponible del impuesto de sociedades lo que permitirá a las empresas presentar una única declaración fiscal consolidada a una sola Administración por su actividad entera en los distintos países de la UE. Supondrá una importante simplificación frente a los 27 sistemas distintos existentes ahora.

Semeta afirmó que la base común "facilitará y abaratará hacer negocios en la UE y abrirá las puertas a las pyme que intenten crecer fuera de su mercado nacional." Y precisó que la base común "no será optativa para los Estados pero si para las empresas, que podrán decidir su utilización o seguir con la legislación nacional".

Obstáculos

El comisario advirtió de que la base común "no supone una armonización de los tipos del impuesto ni es un primer paso para ello". En su opinión todos los Estados miembros van a ganar porque la nueva base será un 7,8% mayor que la media de las bases nacionales existentes. El director general de la patronal BusinessEurope, Philippe de Buck, saludó la iniciativa señalando que "los obstáculos en la actividad transfronteriza en el campo del impuesto de sociedades dificultan el desarrollo empresarial, el crecimiento potencial y el mercado único".

La Comisión expresó su confianza en que la propuesta sea aceptada por los Veintisiete sin necesidad de recurrir a una cooperación reforzada, para la que se precisan un mínimo de nueve Estados. Los estudios de la Comisión estiman que con la aplicación de la BTCC cada año las empresas ahorrarán 700 millones por los menores costes administrativos y otros 1.300 millones gracias a la consolidación. Además las empresas que deseen expandirse a otros Estados podrán ahorrar otros 1.000 millones.

La base común del impuesto de sociedades es el primer resultado de la coordinación de la política tributaria prevista en el Pacto del Euro. En este sentido el comisario señaló que "había varias propuestas en marcha y citó entre ellas: IVA, reestructuración de impuestos energéticos, aspectos de doble imposición, royalties y herencias entre otros. La base común introducirá transparencia "con lo cual quedará claro cuáles son los tipos del impuesto de sociedades reales en los distintos países", según el comisario.

La iniciativa se presenta en medio de la batalla que enfrenta a Irlanda con la UE, que le exige una subida del tipo del impuesto de sociedades que aplica a sus empresas que es del 12,5% (la media europea es del 27,5%) como condición para abaratar los préstamos del fondo de rescate.

La realidad es que el pulso fiscal entre Irlanda y la UE es más complejo que la simple comparación de los tipos, puesto que hay que tener en cuenta las deducciones y exenciones muy variables según países. Chartered Accountants Ireland, el mayor organismo de contabilidad de Irlanda, ha realizado un estudio sobre el peso real del impuesto de sociedades en el que pone de relieve algunas paradojas entre los tipos y la recaudación efectiva. Así mientras Irlanda aplica un tipo del 12,5% y Alemania del 29,8%, el peso de la recaudación en el PIB es del 2,9% y del 1,1 %, respectivamente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 17 de marzo de 2011