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Crónica:BAYERN 2 - INTER 3 | LIGA DE CAMPEONES | Vuelta de los octavos de final

Todo un campeón

Un gran Eto'o doblega al Bayern y da la eliminatoria al Inter en Múnich

Eto'o, siempre Eto'o, dio la campanada en el Allianz Arena. Marcó el primer gol cuando se abría el partido y cocinó el tercero cuando se cerraba. El camerunés fue decisivo de principio a fin. Su idilio con la Champions parece inacabable: tantos años de gloria primero en el Barça y ahora en el Inter, el campeón que se resiste a entregar la corona. El cuadro de Leonardo, tan vulnerable e inferior en la primera parte, se recompuso en la segunda. Le bastó con que el técnico italiano diera paso a jugadores más creativos. Coutinho, especialmente, animó a Sneijder y Eto'o a que creyeran en la remontada. Y la consiguieron cuando Pandev, a servicio de Eto'o, colocó el balón en la escuadra derecha de Kraft. La locura se apoderó del banquillo italiano: el elegante Leonardo se revolcó por el suelo mientras los miles de neroazzurri desplazados a Múnich lo celebraban a lo grande en las gradas bávaras. El Inter, de paso, salvó el honor del calcio siendo el único superviviente italiano en una competición europea.

BAYERN 2 - INTER 3

Bayern: Kraft; Lahm, Breno (Kroos, m. 90), Van Buyten (Badstuber, m. 75), Pranjic; Ribéry, Luiz Gustavo, Schweinsteiger, Robben (Altintop, m. 66); Müller; y Mario Gómez. No utilizados: Butt; Klose, Ottl, Kroos y Tymoshchuk.

Inter: Julio César; Maicon, Lucio, Ranocchia, Chivu (Nagatomo, m. 88); Stankovic (Coutinho, m. 54), Cambiasso, Motta; Sneijder; Eto'o y Pandev (Kharja, m. 89). No utilizados: Castellani; Córdoba, Mariga y Materazzi.

Goles: 0-1. M. 3. Eto'o. 1-1. M. 21. Gómez. 2-1. M. 30. Müller. 2-2. M. 63. Snejider. 2-3. M. 88. Pandev.

Árbitro: Proença (Port.). Amonestó a Gustavo, Breno, Kharja, Motta, Lucio y Pandev.

66.000 espectadores en el Allianz Arena.

El equipo alemán pagó su inconsistencia defensiva en la segunda parte

Sneijder se sintió al fin acompañado gracias a la presencia del joven Coutinho

Por su inconsistencia defensiva, el Bayern dilapidó en la segunda parte todo el caudal de la primera. Algunos momentos excelsos. Como ese sutil toque, ligeramente con el exterior del pie derecho, que permitió a Thomas Müller superar a Julio César en su salida. Era el segundo tanto del cuadro alemán y eso liberó la imaginación de Ribéry, preparado para asociarse con Robben y Müller y fabricar entre los tres media docena de ocasiones de gol. Favorecidas por una defensa sorprendentemente vulnerable.

El Inter se había roto por donde menos lo esperaba. Las manos blandas de su portero, el brasileño Julio César. Quiso blocar un disparo lejano, a media altura y centrado de Robben, y el balón le saltó del pecho como un conejo. Al rechazo acudió Mario Gómez, que remató por arriba de espaldas a la portería en una acción de habilidad en contraste con la rigidez de algunos de sus movimientos. Gómez se puso, con ocho dianas, a la cabeza de los goleadores de la Champions, junto a Messi y Eto'o. El camerunés sigue, a los 30 años, con la misma velocidad de hace una década y esa capacidad de desmarque tan demoledora para centrales corpulentos como Breno y Van Buyten. Se les coló y, aunque en fuera de juego, anotó con la izquierda un servicio entre líneas de Pandev. El Inter creyó tener el partido donde quería, con la ventaja que igualaba el choque de ida y la defensa muy cerrada, al estilo del curso pasado en el Camp Nou. Las ayudas defensivas de Sneijder pretendían suponer un obstáculo más en la previsible carrera zigzagueante de Robben. El holandés, sin embargo, abandonó el extremo derecho y pululó por la izquierda o el centro, a su libre albedrío, convirtiéndose en un fantasma.

A Leonardo no le quedaba más remedio que librarse de uno de sus tres mediocentros matraca, Stankovic, y apostar por un mediapunta mucho más atrevido, Coutinho. El joven brasileño fue dándole más combinación al conjunto nerazzurro. Sneijder se sintió mucho más acompañado.

El Bayern se había dedicado a administrar su ventaja y ahora se encontraba con un final de partido imprevisible, taquicárdico para la hinchada del Allianz Arena. El Inter iba creciendo y Eto'o sabía que tarde o temprano tendría la oportunidad de marcar. O de abrir el espacio para que Pandev colocara el interior de la zurda y enviara la pelota a un rincón inalcanzable. El Inter, sentenció Eto'o, sigue siendo el campeón.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 16 de marzo de 2011