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Crítica:

Amor a todo Amor. Poesía reunida. 1988-2010

En Amor, Manuel Vilas (Barbastro, 1962) concentra veintidós años de escritura poética. Tres libros de madurez -El cielo (2000), Resurrección (2005) y Calor (2008)- precedidos, bajo el marchamo de 'Primeros poemas', por una selección de 19 textos que formaron parte de tres libros de iniciación publicados en los noventa, anteceden a una pequeña muestra de cinco poemas recientes e inéditos con la que cierra el volumen. Todo ello da entidad a una obra sólida, irreverente, inyectada de realidad y, a la vez, proyectada hacia la cultura, hacia la sociedad, hacia la política y hacia lo imaginario. La poesía de Vilas, que conforma un universo compartido, con muy frágiles líneas divisorias, con su obra narrativa (cuentos y novelas, entre ellas sus recientes España y Aire nuestro), es de una acusada singularidad. Es la poesía del amor irreverente ("El amor a todo me parece la única salida del laberinto", escribe Vilas) y de los mundos de la memoria, la poesía que escribe un personaje con el nombre del autor pero con el que éste establece una distancia cultural y, sobre todo, social: la que va del "pequeño burgués" al personaje revolucionario y descreído, sólo guiado por el amor, que vive inmerso en el desafío permanente, en la burla hacia los símbolos de la cultura oficial. Es la lírica de los seres frágiles y miserables y de los mitos de una cultura urbana algo rota, nacida y madurada en la era del rock y en el consumismo en ascenso desde la España de los setenta en la que el propio poeta fue niño hasta un siglo XXI marcado por la globalización y el ciberespacio. Automóviles de segunda mano y de marcas conocidas, muchachas entrevistas en la caja del hipermercado o en un bar nocturno, conviven en la poesía de Vilas con homenajes, unas veces sutiles, otras explícitos y casi estridentes, a escritores como Catulo o Franz Kafka, Ezra Pound o Hemingway, o con la apelación a un peculiar y desafiante comunismo. Una poesía de amalgama, escrita en un prosaísmo deliberado pero salpicada de destellos líricos, cargada de humor y de giros imprevistos y provocativos que suelen quebrar la normalidad de lo cotidiano; una poesía inyectada de proteína pop, de escenarios sustentados en el artificio de la cultura del McDonald's o en la realidad pavorosa de las periferias industriales (de Zaragoza casi siempre). Y, sobre todo, de ternura, de compasión, de amor: "Todo cuanto viene de los hombres, la guerra, la enfermedad, la ciencia, el amor, la historia, los cosméticos, los bañadores, yo lo amo". Una poesía reunida que no cierra una obra. Ni siquiera un ciclo. Viva, personal, inmersa en el presente y proyectada al futuro.

Amor. Poesía reunida. 1988-2010

Manuel Vilas

Visor, Madrid, 2010

295 p?ginas, 14 euros

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 29 de enero de 2011