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Reportaje:

Monopolio Carballo

Jesús Carballo, ex campeón mundial, hijo del seleccionador y hermano de gimnastas, presidirá una federación en quiebra

Inmersa en la mayor crisis deportiva y económica desde que empezó a ganar medallas allá por los años noventa, la gimnasia española eligió ayer nuevo presidente. El hombre que los directivos, entrenadores, jueces y deportistas creen capaz de dar la vuelta a esta situación es Jesús Carballo, de 34 años, campeón del mundo de barra fija en 1996, el primero de España, y uno de los pilares del equipo en esa década. Lo tendrá difícil porque las cuentas hace tiempo que no salen.

"Es un reto importante para mí, pero precisamente porque he visto el momento difícil que atraviesa la gimnasia he dado este paso", declaró ayer el nuevo dirigente a la agencia Efe. Minutos antes, habían entrado en la asamblea, celebrada en Madrid, el presidente del Comité Olímpico Español, Alejandro Blanco, y el anterior presidente, Antonio Esteban, que dimitió en octubre y ha impulsado la candidatura del ex gimnasta.

Esteban dimitió en octubre como dirigente a causa de los escándalos

La deuda a corto plazo de la institución supera el millón de euros

El CSD, que aporta 2,5 millones al año, supervisa ahora hasta el último céntimo

Carballo también aseguró que sabe que muchos gimnastas están desmotivados, que los conoce bien y que trabajará y utilizará su imagen para atraer nuevos patrocinadores que acompañen a Mapfre, el único que tiene ahora la federación.

La imagen que tienen los aficionados de Carballo es la de un gimnasta exquisito e innovador -varios movimientos llevan su nombre-, aunque algo fallón y cuya carrera se vio interrumpida durante meses por gravísimas lesiones. Un chico tímido, conservador (simpatizante del PP) y extremadamente educado fuera de la pista que era la antítesis del otro gran líder del equipo, el triple medallista olímpico Gervasio Deferr, explosivo, genial, imprevisible, escorado a la izquierda y más joven.

Para el resto del mundo, el de esa mayoría que no sigue la gimnasia, era "ese que fue campeón del mundo, ¿no?". Pero para el pequeño mundo de este deporte el nuevo presidente es el hijo de Fillo o Jesús Carballo hijo. El padre, con el que comparte nombre, es el seleccionador femenino desde los años setenta y dos de sus hermanos son gimnastas, uno retirado y con un contrato como entrenador con la federación, y el otro, Manuel, todavía en activo. La familia vive para la gimnasia, y también de ella, desde hace muchos años, en parte porque ellos pusieron precisamente algunos de los pilares para que este deporte minoritario y exigente que en España era un erial desde la muerte, en 1959, del gran Joaquín Blume resurgiera hasta codearse con la élite.

El nuevo responsable de la gimnasia es también una de esas personas a las que la competición impidió estudiar. Cuando dejó la pista, de hecho en 2003 y oficialmente en 2005, probó como entrenador y luego intentó dedicarse al negocio de los gimnasios. Pero acabó de asesor técnico de Esteban, a sueldo de la federación.

Los apoyos de Carballo están claros, pero para entender a lo que se enfrenta ahora hay que dar un paso atrás. Bajo el mandato de Esteban, elegido en 2001 y que dimitió en octubre azotado por los escándalos, la federación entró en una espiral de gastos que amenazan con llevarla a la quiebra. Por eso el Consejo Superior de Deportes, su principal financiador -aporta unos 2,5 millones de euros anuales- supervisa hasta el último céntimo que sale de la caja desde 2008. Y lo seguirá haciendo hasta que se normalice la situación. La deuda a corto plazo supera el millón de euros.

En paralelo al desastre económico y al enfrentamiento interno -uno de los dos candidatos derrotados ayer, el andaluz Ángelo Madroñal, ha logrado aglutinar a una decena de federaciones, entre ellas la poderosa catalana- se ha producido el hundimiento deportivo. La gimnasia ha dado medallas olímpicas a España de forma ininterrumpida desde 1992. Pero ahora solo los chicos, y en ello tiene mucho que ver Álvaro Montesinos, el metódico y eficaz seleccionador, y su equipo miran con optimismo a los Juegos de Londres. Las chicas están en caída libre desde hace tiempo, incluidas las de rítmica, que tampoco lo tienen fácil. Y queda menos de un año para la clasificación.

Es la hora de Carballo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 20 de diciembre de 2010