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Necrológica:

Octavio Pérez-Vitoria, abogado penalista

Octavio Pérez-Vitoria Moreno, catedrático de Derecho Penal, criminalista y abogado penalista, falleció el pasado día 22 en Barcelona a los 98 años.

El Bello Octavio, como le apodaron sus primeros alumnos de la Universidad de Barcelona por su plante y coquetería, fue una referencia para miles de estudiantes durante los 42 años que impartió su celebrada asignatura. "Era bello, pero no solo porque era guapo, que también, sino porque su humanidad hizo que se lo conocieran así. Un extraordinario penalista", explicó el letrado Francesc Jufresa, una de las togas de oro que siempre le tuvo como referencia. "Era un lobo estepario, le gustaba andar solo, pero estando con él se disfrutaba el placer de la anécdota y la capacidad de generarlas con su vida cotidiana", apostilló Cristóbal Martell, uno de los penalistas más reputados de España que también fue discípulo de Pérez-Vitoria.

Fundó y dirigió el Instituto de Criminología de Barcelona

Nacido en Barcelona en 1912, Pérez-Vitoria se licenció en la Escuela de Derecho Penal de Roma y se doctoró en la Universidad de Madrid. Fue el titular de la primera cátedra de Derecho Penal de la Facultad de Derecho de la Universidad de Barcelona, donde impartió la docencia desde 1940 hasta su jubilación a los 70 años. A partir de entonces se dedicó en exclusiva a la abogacía, convirtiéndose en uno de los abogados más veteranos que podía verse en las salas de vistas.

Casado y con dos hijos, fue el fundador del Instituto de Criminología de Barcelona y su director durante muchos años. También era presidente de honor de la Academia de Jurisprudencia y Legislación de Cataluña. Siempre se mostró crítico con el funcionamiento judicial y abominaba de la supuesta eficacia del Derecho Penal. "Es la ley del Talión, el ojo por ojo y diente por diente, pero, eso sí, debidamente codificado", decía.

En 1997 recibió la Creu de Sant Jordi otorgada por el Gobierno de Jordi Pujol, la misma distinción que 13 años después concedió el ejecutivo de José Montilla al ex fiscal jefe de Cataluña, José María Mena, quien compartió muchos años de juicios frente a Pérez-Vitoria en las salas de vistas, además de haber sido profesor en su cátedra.

"Era un señor, un catedrático al viejo estilo, de esa gente con un nivel de educación y calidad humana tan poco frecuente en la actualidad", explica Mena. "Tenía una displicencia muy positiva respecto a las exquisiteces dogmáticas. Si el dolo existía ya valía, estuviera donde estuviera", añade el ex fiscal, quien asegura que le recordará por su "lealtad procesal", en contra de lo que sucede con "algunos de los abogados tahúres de la actualidad". "Hacía las trampas que necesitaba, pero con señorío", zanja Mena.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 24 de octubre de 2010