Crónica:
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Texto informativo con interpretación

Aristocracia rockera en Getafe

El festival En Vivo reúne a Fito & Fitipaldis, Ska-Pu y Macaco

Fito Cabrales se presentó ayer en el festival En Vivo de Getafe con la consabida boina, su colección de guitarras añejas y su banda, los Fitipaldis, para remachar una fiesta que había empezado dos días antes. El recinto Open Air se fue llenando de jóvenes que querían escuchar los himnos generacionales de Reincidentes, la fiesta de Ska-P, el flamenco ecléctico de Ojos de Brujo o el hip hop sin contemplaciones de Violadores del Verso.

Se trataba de alternar el rock urbano español en todas sus variantes. Reincidentes hizo un despliegue de banderas republicanas al final de su concierto y animó al personal desde la primera canción, Jartos d' Aguantar. Y Macaco dejó clara su filosofía carpe diem y la multitud le respondió brazo en alto con aquello de Con la mano levantá.

Entre el público se veía de todo. Desde camisetas marcadas con el nombre de grupos legendarios hasta alguna mascarilla para evitar tragar el polvo que se levantaba continuamente. "Las compré en un chino por un euro. ¿Quieres una?", ofrece Jorge, mientras asiste al concierto de Ska-P. En el escenario, los de Vallecas demuestran por qué se les dan tan bien estos festivales: lo suyo es cantar al servicio de la fiesta.

Pero el plato fuerte llegó con Celtas Cortos, Los Suaves, Soziedad Alkoholika, Berri Txarrak y por supuesto La Cabra Mecánica y Fito & Fitipaldis, los reyes de la jornada. Además, el concierto de La Cabra tenía morbo porque era una de las últimas ocasiones de verles. Todo a cien, con Lichis ataviado con un traje, fue el arranque con el que demostraban que lo suyo no va sólo de rumba.

Y en la carpa de hip hop, SFDK y CPV cerraban un cartel que reunió lo mejor del género. Si a Bebe se la trató con cariño, lo de Rosendo fue veneración. Él correspondió con un concierto redondo. El personal se desfogó en el último tramo con Masculino singular y Maneras de vivir.

En total, el festival congregó a 22.000 personas el primer día, 34.767 el segundo y unas 37.000 el último, según los organizadores. No está mal. Por poner un ejemplo, Viña Rock, pionero en estos encuentros de rock en castellano, cerró este año con 60.000. "Ha nacido con vocación de repetirse", comentan los responsables de la cita en Getafe. Y los campistas parecen animados a volver, aunque "deben mejorar las duchas y los baños", aconseja una de ellas mientras escucha a Sôber.

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