"El obispo me prohibió decir nada"
El sacerdote que destapó los casos de pederastia belgas acusa a la jerarquía

El sacerdote católico Rik deVillé lleva dos décadas peleando para que se haga justicia en Bélgica. Ha recopilado medio millar de casos de abusos sexuales a menores protagonizados por curas y afirma que la jerarquía católica le ordenó acallar sus quejas cuando lo denunció. Hoy, cuando por fin un informe ha destapado agresiones masivas en todo el país, se queja de "ceguera del catolicismo belga" y dice sobre el celibato: "Si los sacerdotes tuvieran la oportunidad de relacionarse, habría menos aberraciones".


























































